56 AÑOS DESDE ENTONCES

Habían transcurrido solo 48 años desde que, obreros, campesinos y soldados organizados en soviet habían tomado el cielo por asalto, inaugurando una nueva etapa en la historia de la humanidad, allá en la lejanísima Rusia, en esa gesta que John Reed describió como 10 días que estremecieron al mundo. Solo 6 años transcurridos desde que, en nuestro propio continente, un ejército de barbudos bajando desde la sierra victoriosos en su guerra revolucionaria, insurreccionando ciudades, lograban desalojar del poder a los títeres del imperio iniciando la construcción de una sociedad para todas y todos. Muchos años también de otros innumerables intentos de insurrecciones derrotadas, de guerrillas aniquiladas, de gobiernos progresistas derrocados por golpes militares, de pobreza y justicia denegada, de lucha ideológica en el seno de las organizaciones que pretendían materializar cambios sociales profundos pretendiendo que estos podían realizarse en los marcos legales que las clases dominantes imponían. Diversos grupos surgían desde estas organizaciones políticas, tratando de construir alternativas revolucionarias distintas a las existentes. En nuestro largo país, ya venía escribiéndose una también larga historia de luchas sociales agudas que terminaban siempre en masacres, matanzas, detenciones y frustraciones. La revolución cubana impacta fuertemente a la juventud chilena que se radicaliza con su ejemplo y tensiona las organizaciones de izquierda existentes. Militantes de las juventudes comunistas y socialistas abandonan sus organizaciones dando origen a nuevos grupos políticos que se suman a los antiguos ya existentes influidos por el trotskismo, la revolución china, experiencias libertarias, sindicales. La lluvia de siglas y letras parecidas al Chile de hoy. Son estas fuerzas, ya antiguas y con experiencia política, junto a las nuevas, pujantes, determinadas a pasar del verbo a la acción, quienes hace 56 años dan nacimiento al MIR un día 15 de agosto de 1965. Hace 56 años nació señalando su decisión de ser Pueblo, Conciencia y Fusil, la decisión de sus militantes de morir en la lucha si fuese necesario reflejada en su bandera roja y negra que se mantiene flameando desafiante enarbolada por nuevas generaciones hasta el día de hoy.

Una organización de izquierda revolucionaria surgida en un tiempo de avance de las luchas populares en todo el mundo, de guerras revolucionarias victoriosas y un campo socialista emergente no exento de contradicciones. Un periodo donde el propio capitalismo jugaba la carta de construir Estados de Bienestar permitiendo ciertas libertades y luchas reivindicativas mientras estas no cuestionaran el poder. Lo que devino después fue la lógica de la lucha de clases: la retoma de la iniciativa de los poderosos a través de sus aparatos militares y la contraofensiva global que dio paso al ciclo de derrotas y la instalación de nuevos modelos de explotación sustentados en Estados Contrainsurgentes, represión y guerra, ciclo que está llegando a su fin en estos días.

¿Qué es el MIR? Hay un viejo documento titulado con esta pregunta. Puedo intentar describirlo desde mi óptica personal. Una organización revolucionaria que pasó por diversos periodos de la lucha de clases, de avance de la lucha de masas, de retrocesos, de derrotas, una organización que llego a tener más de diez mil militantes en todo el país, una organización que se enfrentó duramente a las políticas reformistas, que no se replegó cuando muchos lo hacían, que dio cara en las etapas más duras de la dictadura, que perdió numerosos cuadros, quizás los mejores, y que fragmentados, atomizados, dispersos, aun muchos sobrevivientes y jóvenes de esta generación, levantan su ejemplo y sus banderas. En la retina de muchas y muchos están las acciones directas de masa, las tomas de terreno, las corridas de cerco, las tomas de fábricas y centros de estudios, su aporte al desarrollo del poder popular, la decisión de no asilarse, el desarrollo de la Resistencia a la dictadura y los centenares de acciones milicianas, de propaganda armada, del intento guerrillero de Neltume, del aporte a las luchas en otros países con internacionalistas que lucharon en diversos escenarios. No pocos destacaran los aportes del MIR a la teoría revolucionaria, al temprano compromiso con los pobres de la ciudad y el campo, a la capacidad de integrar a números cristianos a sus estructuras, a la creación de frentes intermedios como el MUI, FER, FTR, MCR, el desarrollo de políticas específicas hacia el pueblo uniformado con numerosos marinos, soldados, aviadores y carabineros que se sumaron a sus filas, muchos de ellos siendo encarcelados, fusilados o cayendo en combate. Y no pocos recordaran su desempeño en lo cultural, en las formas novedosas de propaganda, de unir teatro, creación literaria, pintura, música incorporadas como elementos distinguidos de su propaganda. Y la construcción orgánica de su fuerza, su novedosa estructura territorial de GPM, o de fuerzas centralizadas, la dedicación al estudio de los clásicos marxistas.

No es menor el distinguir en el MIR la voluntad de luchar, voluntad de pasar del análisis descriptivo al que hacer concreto, la urgencia, el poner en primer plano el compromiso político sobre otro cualquier factor.

Para mí, en lo personal, el MIR fue mi familia, mi casa. En el MIR encontré hermanas y hermanos más hermanos que los propios. En el crecí, aprendí, me formé. Todo lo que soy, lo que fue mi vida, lo que hoy puedo aportar a las nuevas luchas y generaciones, devienen de estas “tres letras” como le llamaban algunos en la resistencia, del “Partido” como le llamábamos nosotros.

En el vivieron, viven o murieron mis más queridos y amados compañeros y compañeras. Martin Elgueta “ Renato” quien me reclutó siendo un estudiante, hoy detenido desaparecido, “Arquias de Eripanto” que aun sobrevive al igual que Renard Betancour y Patricio Jorquera.  Nano de La Barra detenido desaparecido, quien me dirigió en mis primeras tareas especiales igual que Sergio Pérez.

Como no recordar a “Monina” Ruth Escobar Salinas también desaparecida, a Víctor Romeo de la Fuente “Guajiro” quien aportó a la creación de órganos de seguridad en Nicaragua, a José Modesto Amigo Latorre “el Malo” quien cayo combatiendo en Chile, Santos Romeo dirigente de la industria Perlack ,cuatro personas con las cuales milité en el glorioso tiempo del Cordón Cerrillos. Y se me nublan los ojos para recordar a quienes fueron parte de la Resistencia y ya partieron: a Hugo Ratier “José” verdadero maestro asesinado en calle Janequeo, Arcadia Flores “Patricia” subjefe de milicias asesinada en Santa Petronila, Dagoberto Cortez “Yamil”, “ Beño”, “ Yety”, “Bali” “Pecho de Buque” “Manuel” “Cecilio” “Mariano”, y tantas y tantos otros.

Yo no milito ahora en el MIR, nunca me reconocí en ninguna de sus fracciones porque me eduque en el centralismo democrático y siempre pude exponer mis diferencias políticas y discutir mis opiniones sin quebrar la necesaria unidad de acción. Soy sin embargo un mirista empedernido tratando de aportar a las nuevas generaciones que hoy luchan y sigo pensando en la necesidad urgente de la unidad de los revolucionarios sobretodo hoy en un periodo de lucha insurgente, abierto por la lucha de las masas desde lo que comúnmente se ha llamado el estallido.

Saludos fraternales estimadas compañeras y compañeros del MIR. Saludos a los 56 años de lucha contra la dominación y por el socialismo en nuestro país. Termino repitiendo un verso que no es mío, que lo recogí para una carta directa a mis camaradas de ayer y de hoy:

“Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos /ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada / y hacia donde camines llevarás mi dolor.

                                                                                                             

GUILLERMO RODRIGUEZ MORALES

 

 

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