Al lado de Maceo

 

En Agosto de 1977 tuvo lugar en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS) el primer pleno del comité central del Partido Comunista Chileno en el exilio. Dicho pleno se publicó y se distribuyó por todo el mundo donde residían comunistas chilenos, incluyendo Chile, en él se realizaba un análisis detallado de la política del Partido Comunista Chileno desde la UP hasta nuestros días. En la Republica Democrática Alemana (RDA), los jóvenes comunistas realizamos un concentrado en Berlín para su estudio. Para trabajar, nos dividimos por ciudades, llegamos entre otras a las siguientes conclusiones:

  1. La política militar del partido era escueta (el pleno relataba que al día del golpe el partido tenía unos cuantos compañeros que sólo sabían el manejo de armas cortas), debía potenciarse el entrenamiento militar, para lo que proponíamos ocupar las instituciones alemanas como era el caso de la Sociedad para el Deporte y la Técnica (Gesellschaft für sport und technik “GST”), los estudiantes debíamos aprovechar de los ejercicios que se impartían en los centros de educación, ya algunos estudiantes chilenos habíamos participado de estos entrenamientos que consistían en tiro al blanco, ejercicios de campo obstáculo en el bosque y lanzamiento de granada.
  2. La solidaridad con Chile debía intensificarse; propusimos realizar trabajos voluntarios y lo recaudado fuera integro a financiar la lucha antifascista que daban nuestros compañeros en el interior; recaudar juguetes para enviarlos a Chile y realizar mítines en las calles explicando lo que sucedía en nuestra patria.
  3. La lucha se daba en Chile, por lo tanto era necesario volver a la patria, el Partido Comunista comenzó con la política del retorno.

Lo anterior, no quiere decir que nosotros le dimos al clavo, estas conclusiones coincidían con la mayoría de las que se sacaron a nivel mundial.

A principios del año 1978, llega a Dresde, ciudad donde yo me radicaba, un compañero de la dirección de la jota y pide hablar con algunos jóvenes comunistas, entre ellos yo, en dicha conversación, me aclara la forma en que el partido ve la salida de la dictadura en Chile.

El partido ve la salida de Pinochet, por medio de una insurrección, pero ésta depende del complemento entre dos crisis; la crisis política al interior del gobierno y la crisis política en las Fuerzas Armadas.

Se trata, entonces, de apostar por un alzamiento masivo que impida que el grueso de las Fuerzas Armadas Chilenas se anime a un derramamiento de sangre. Como se estima que algunos sectores del Ejército resistirán y que las masas se apoderaran de los símbolos físicos del poder, como canales de TV y cuarteles.

El partido valida la existencia de una Fuerza Militar Propia, que cuando llegue el momento, defienda al pueblo

Al estar yo de acuerdo con lo expresado anteriormente, me plantea la necesidad de ir a otro país a prepararme militarmente. La proposición me sorprendió, así que le dije que la respuesta se la daba al otro día, me dejó su número telefónico y me indicó no comunicar a nadie nuestra conversación.

A finales de Julio 1978 me llega la confirmación, debía viajar a Berlín con todo mi equipaje. Punto de encuentro, el reloj, que muestra el tiempo de varias zonas horarias del mundo.

En dicho punto el día y a la hora acordada comenzamos a llegar los jóvenes comunistas radicados en la RDA que debíamos cumplir la tarea que el partido nos encomendaba. Alojamos en un hotel, al otro día nos trasladaron a una clínica donde nos hicieron un amplio chequeo médico; uno de los compañero no pasó el examen, se notaba bastante deprimido, pero era necesaria una buena salud para cumplir la tarea. Volvimos al hotel, al segundo día pasamos al Berlín Occidental a regularizar nuestro pasaporte, a través de la estación de trenes urbanos Friedrichstraße, era una estación terminal y a su vez un paso fronterizo para viajeros de ambas partes de Berlín.

Los trámites fronterizos lo realizamos como en las películas, una compañera alemana de la policía fronteriza, caminaba delante de nosotros, exhibiendo una credencial, las puertas se abrían sin preguntas, en un par de minutos salimos a otra estación y nos dice ya están en Berlín Occidental, nos da unas indicaciones donde quedaba la embajada de Chile, llegamos, de la embajada nos mandaron a tomarnos fotografías, fuimos a una cabina donde se echaba un marco y al instante cada uno de nosotros tuvo en sus manos, cinco fotos.

Regresamos de la misma forma. Al tercer día nos comunicaron el país donde iríamos a estudiar, en la noche viajamos a Cuba, con manto y leyenda de estudiantes.

En un caluroso día aterrizamos en el aeropuerto José Martí.

 

Tuvimos varias reuniones con los encargados del partido comunista chileno en la isla y oficiales chilenos que nos visitaban y nos contaban sobre las diferentes especialidades militares que se impartían, para ver cual nos gustaba más. La mayoría de los oficiales que nos visitaban, nos contaban que habían sido escogidos entre los jóvenes que habían llegado a estudiar medicina en 1972 y 1973, gracias a una oferta de becas que el comandante Fidel Castro ofreció a Salvador Allende en su visita a Chile entre Noviembre y Diciembre de 1971, los menos procedían de un exilio reciente de otros países.

La mayoría de extracción proletaria, muchos tenían familiares desaparecidos, todos ingresaron a las Fuerzas Armadas Revolucionaria “FAR” por decisión propia.

A finales de Agosto de 1978, tuvimos una reunión para elegir las diferentes especialidades, nos ofrecían todas las especialidades imprescindibles a la hora de dotar a un Ejército. Opté por Tropas generales (Infantería Motorizada).

El 1 de septiembre de 1978 ingreso a estudiar a la Escuela Interarmas General Antonio Maceo. Institución docente de nivel Superior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba fundada en febrero de 1963.

En sus instalaciones, ubicadas al suroeste de la capital, cientos de jóvenes se forman como oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en especialidades del perfil de mando y técnico de las distintas armas de las tropas terrestres. Los egresados disponen de una alta preparación militar y profesional, que garantiza la defensa del país, basada en los principios de amor a la Patria, fidelidad, valentía, honestidad y disciplina. Además, contribuye a la superación y formación académica de posgrado de oficiales y trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, mediante posgrados, diplomados, especialidades y maestrías, así como a la formación de cuadros científicos y científico-pedagógicos en ramas de las ciencias militares y técnicas.

Lleva con honor el nombre de General Antonio Maceo Grajales, uno de los más importantes jefes de las guerras por la independencia de Cuba en el siglo XIX.

Me interese mucho por este admirable hombre, a grandes rasgos su biografía es la siguiente:

Antonio de la Caridad Maceo Grajales nació el 14 de junio de 1845 en la otrora calle Providencia No 16, hoy Calle Los Maceos No 207, Santiago de Cuba, hijo de Marcos Maceo y Mariana Grajales Coello.

Sus padres educaron a los 13 hijos sobre fuertes normas de disciplina, amor filial, trabajo, pulcritud en el vestir y el pensar, cortesía, respeto a los mayores, honestidad, solidaridad, valentía, tenacidad y patriotismo.

Su infancia y juventud transcurrió en el cuartón rural de Guaninicún de Lleonart, en el partido de San Nicolás de Morón y en el barrio humilde de Santo Tomás, en las afueras de la ciudad. Inició los primeros estudios en clases privadas pagadas por su padre, campesino propietario de una finca.

Su juventud transcurre en la región montañosa de Majaguabo, donde la familia tenía propiedades y en 1862 se hace cargo de administrar las ventas de las cosechas en Santiago de Cuba. Su hermano Justo comparte con él tales responsabilidades y el traslado de los frutos.

El 16 de febrero de 1866, en la iglesia parroquial de San Luis, Oriente, contrae matrimonio con María Magdalena Cabrales Fernández. De la relación no hay descendencia.

Tenía veintitrés años cuando se proclamó la República cubana con el grito de Yara en 1868.

Se alistó inmediatamente en las fuerzas independentistas junto a su padre y sus hermanos José y Justo. Su primer ascenso en las filas revolucionarias se produjo al ser nombrado ayudante de Máximo Gómez, y a partir de entonces se dio a conocer como un heroico combatiente, y fue aclamado como jefe de los insurrectos de las Villas. Participó en la guerra de los Diez Años (1868-1878) y derrotó a los españoles en numerosas ocasiones, como en la Loma de la Gallega (1871) o en la batalla de Las Guásimas (1872), tras las cuales alcanzó el rango de mayor general.

Sin embargo, poco a poco fueron produciéndose fisuras entre los independentistas, y en 1877 rechazó una oferta de alianza con Vicente García para derrocar al gobierno revolucionario; también declinó la propuesta de paz del general Martínez Campos y se negó a acatar la paz de Zanjón de 1878. Maceo continuó combatiendo y dominó toda la provincia de Oriente, hasta que el desgaste de su ejército lo obligó a exiliarse en Jamaica, desde donde siguió conspirando.

Regresó al cabo de un año para participar en el alzamiento revolucionario que marcó el inicio de la «guerra chiquita». Sofocado este nuevo intento, se refugió en Haití. En 1895, cuando estalló la revolución cubana, Maceo desembarcó en Duaba y asumió la jefatura de las fuerzas de la provincia de Santiago de Cuba.

Durante los combates demostró ser un maestro en el empleo de la táctica militar fue combatiente por excelencia y jefe de elevado prestigio. Dirigió eficazmente las operaciones de Pinar del Río. Conquistó la provincia de Oriente, invadió Camagüey, y, a finales de 1895, expulsó de La Habana al gobernador español Martínez Campos.

Como guerrero incansable, se calcula que intervino en más de 600 acciones combativas, entre las que se cuentan alrededor de 200 combates de gran significado. Su cuerpo estaba marcado por 26 cicatrices de guerra, de las cuales recibió 21 en la contienda del 68.

Su fortaleza y coraje excepcionales le valieron el apelativo de “Titán de Bronce”.

El 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, provincia de La Habana, Antonio Maceo es alcanzado por una bala que lo hace caer muerto de su caballo.

De mi interés por este prócer, me entere de dos interesantes episodios, que nos ponen a los chilenos al lado de Maceo:

  1. Pedro Vargas Sotomayor, nació en Santiago de Chile, en 1868. Fue miembro de la armada chilena, en la que alcanzó el grado de Capitán. Llegó a Cuba a comienzos de 1895 y en abril hizo contacto con los revolucionarios de Santiago de Cuba, quienes le facilitaron llegar al campamento El Ermitaño, para incorporarse a las fuerzas del entonces teniente coronel Juan Pablo Cebreco.

Se destacó en el combate de Sao del Indio, el 31 de agosto de 1895. El 22 de septiembre del mismo año, el Lugarteniente General Antonio Maceo lo ascendió a coronel y ese mismo día, al salir de Mangos de Baraguá la columna invasora hacia occidente, lo nombró jefe instructor de esta.

Durante los combates de la Invasión demostró, al frente del Regimiento de Tiradores, grandes dotes militares, disciplina y valor. Combate de Mal Tiempo (15 de diciembre de 1895), al igual que en Coliseo (29 de diciembre de 1895) y en la toma de Güira de Melena (4 de enero de 1896). También se destacó en el combate de Las Taironas (17 de enero de 1896).

Concluida la invasión asumió la jefatura de la Brigada Norte de la provincia de Pinar del Río. El 20 de marzo de 1896 se reincorporó a las tropas de Maceo en el Pico Rubí, después de que éste regresara de su campaña en las provincias de La Habana y Matanzas. Para librar la segunda Campaña de Pinar del Río fue nombrado, el día 29 del propio mes, jefe de la artillería del incipiente sexto cuerpo. Participó en los ataques a La Palma (29 de marzo de 1896) y a San Diego de Núñez (31 de marzo de 1896), así como en los combates de Cacarajícara (30 de abril y 1 de mayo de 1896), Vega-Morales (5 de mayo de 1896) y El Rubí.

El 8 de abril de 1896 fue ascendido a general de brigada. Tomó parte en varios de los 14 combates librados en las Lomas de Tapia, de abril a junio de 1896. El 25 de julio de 1896 atacó el ingenio fortificado América, cerca de Bahía Honda. El 25 de agosto de 1896 se incorporó a la pequeña columna que acompañó a Maceo en su marcha hacia el extremo occidental de la provincia de Pinar del Río, en busca de la expedición del entonces general de brigada Rius Rivera. Después le siguieron los combates de Montezuelo (24 y 25 de septiembre de 1896), Tumbas de Estorino (26 de septiembre de 1896) y Ceja del Negro (4 de abril de 1896).

A finales de noviembre de 1896 murió, en las estribaciones del lomerío de El Rubí, al norte de la provincia de Pinar del Río, víctima de una fulminante enfermedad.

El 13 de junio de 1986, un grupo de funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, apoyados por las autoridades del municipio de Bahía Honda, en Pinar del Río, inauguraron un simbólico obelisco a la memoria del general de brigada Pedro Vargas Sotomayor. El general de brigada Pedro Vargas Sotomayor estuvo al lado de Maceo.

 

  1. Para octubre de 1868, solo quedaban en poder de España en América las islas de Cuba y Puerto Rico.

De toda América – del Norte y del Sur – y de Europa, viajaron a Cuba patriotas decididos a dar la vida por su independencia. Chile, que en la  figura de Benjamín Vicuña Mackenna desde 1865 estimuló la organización de expediciones de internacionalistas hacia Cuba y Puerto Rico.

En Cuba, el Grito de Yara es el inicio de la sublevación de 1868. La insurrección, prevista inicialmente para el día 14 de octubre, fue adelantada por Carlos Manuel de Céspedes al día 10. Este patriota cubano, después de convocar en su hacienda La Demajagua a sus seguidores, decidió la marcha hacia Yara, donde tuvo lugar el encuentro con las tropas del gobernador de Bayamo.

Carlos Manuel de Céspedes, en reconocimiento al apoyo chileno a la independencia cubana y a la decisión del gobierno chileno de aceptar en 1866 que los buques que Cuba lograra armar en corso pudieran enarbolar su bandera, Céspedes la asumió, con ligeros cambios, como enseña del levantamiento.

A la sombra de esa bandera, dieron los patriotas cubanos los primeros combates a los españoles en la región oriental del país. Reunidos los representantes del movimiento insurreccional de las provincias de Las Villas, Camagüey y Oriente en la asamblea Constituyente de Jimaguayú para formar el primer gobierno de la República de Cuba en Armas, aprobaron la bandera del general Narciso López como enseña nacional. Sin embargo, no desecharon la de Céspedes. Desde entonces, y hasta hoy, ambas banderas escoltan al escudo nacional en el parlamento cubano.

Volviendo a la biografía de Antonio Maceo:

El capitán Francisco Gómez Toro (Panchito) hijo del mayor general Máximo Gómez, sale en busca del cadáver de su jefe, es abatido en el intento. Un grupo de 18 hombres, encabezados por el teniente coronel Juan Delgado, en una acción extrema logran rescatar ambos cuerpos y llevarlos a un lugar seguro.

 

Los cadáveres son velados en la finca Lombillo y trasladados de inmediato a la finca La Dificultad, en la loma del Cacahual, donde Juan Delgado los confía a su tío Pedro Pérez y a los cuatro hijos de éste para que los cadáveres fueran inhumados en secreto, hasta que Cuba fuese libre e independiente y pudieran llevarse a cabo los honores fúnebres y militares correspondientes.

Los restos se exhumaron el 17 de septiembre de 1899, en el lugar se dieron cita Máximo Gómez, Juan Gualberto Gómez, los generales Mayía Rodríguez, Lacret Morlt y Juan Ríus Rivera, Salvador Cisneros Betancourt y las capitanas Adela Azcuy y Luz Noriega, Pedro Pérez y tres de sus hijos.

El Ayuntamiento de Bejucal solicita autorización al Generalísimo Máximo Gómez, para iniciar una colecta pública destinada a obtener fondos con el objetivo de costear las obras que deberán hacerse en el Cacahual y se dirige a todos los municipios del país con ese propósito. Se construye una comisión encargada de los trabajos.

El primer monumento fue ejecutado por el arquitecto Estaban Duque de Estrada y construido con piedras traídas de San Pedro, lugar donde cayeron en combate Maceo y su ayudante. La obra fue inaugurada el 7 de diciembre de 1899 por el Generalísimo Máximo Gómez.

En 1905 se decide colocar en el monumento una tarja donada por el pueblo italiano, obra del artista Héctor Ferrari para lo que se amplía y modifica el mausoleo eliminando elementos anteriores. La cripta que contenía los restos no fue tocada.

El Mausoleo que podemos admirar hoy es el tercero que se levanta en el lugar. Obra del arquitecto Eduardo Monteulien y el escultor Teodoro Ramos Blanco, es un gran conjunto armónico de plazas, avenidas, jardineras, glorieta y monumento funerario.

Esta obra fue develada el 5 de octubre de 1944 y concluida el 7 de diciembre de 1951.

El monumento, posee dos sarcófagos iguales, unidos por dos columnas truncas laterales, en forma de ménsulas talladas, que representan la vida y la muerte de los valientes. En una la rebeldía, el patriotismo y la resistencia mambisa, y en la otra la ofrenda del verdadero pueblo cubano a sus héroes.

En la parte superior de las ménsulas están tallados dos bajorrelieves que representan los patriotas que guardan tan sagrado lugar en actitud de perpetua atención.

Los tres escalones representan las tres epopeyas por la libertad de Cuba: la Guerra Grande, la Guerra Chiquita y la Guerra del 95.

El Cacahual abarca un área de aproximadamente dos kilómetros cuadrados; la explanada está rodeada de frondosas arboledas, además se encuentra una glorieta que tiene una síntesis biográfica de ambos patriotas y en su centro el mapa de la invasión de oriente a occidente protagonizada por Maceo.

 

En la explanada, se encuentra también un monumento dedicado a la familia de Pedro Pérez; otro en homenaje a Juan Delgado, uno a Blas Roca Calderío y un cuarto dedicado al último mambí, Juan Fajardo Guerra, quien fue el último en fallecer entre los mambises que combatieron por la libertad de Cuba en las postrimerías del Siglo XIX.

La amplia explanada de El Cacahual es en nuestros días sitio de peregrinaciones patrióticas, allí se han efectuado diversos desfiles y otras actividades como homenaje del pueblo cubano al relevante patriota.

Entre esos desfiles, en 1980 (84 aniversario) le toco a la Escuela Interarmas General Antonio Maceo, y fue designado el 3er Batallón de Infantería, éramos integrantes del batallón, me toco marchar.

Suena la diana, el clase cuartel da el “de pie” nos levantamos, bañarse, vestirse de gala, desayuno.

De vuelta del desayuno y en el cuartel, nos entregan una merienda (un jugo y un sándwich), retiramos los fusiles Automático Kalashnikov Modernizado (AKM) de la sala de armamento, el jefe de compañía da la orden “a formar”, en correcta formación nos dirigimos al estacionamiento donde nos esperaban las “guaguas” (buses) que nos trasladarían al Cacahual.

Viendo el paisaje, y sabiendo hacia donde nos dirigíamos, comencé a recordar algunas palabras del prócer:

En 1884, Maceo escribió desde San Pedro Sula en Honduras, una carta a José Dolores Poyo, director del periódico El Yara, en Cayo hueso, en la que afirmaba: “… Pero quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, sino perece en la lucha”.

Estas palabras, tan queridas sonaban tan hondo en el corazón de los cubanos, y en mí, cuando se arengaba cada vez que Estados Unidos realizaba alguna maniobra cerca de Cuba y teníamos que concentrarnos para estar en disposición combativa y defender la revolución cubana. Ese fue el espíritu de Maceo y ese sentía yo que era el espíritu del pueblo cubano.

Cuánto nos ayuda a los revolucionarios de hoy y sobre todo a los jóvenes revolucionarios de hoy, sentir la claridad de su idea hacia la solidaridad latinoamericana, que Maceo, expresa en la carta a Anselmo Valdés en 1884:

Cuando sea independiente solicitaré del Gobierno que se constituya permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría  entregar la espada dejando esclava esa porción de América:

Pero si no coronaré mis fines, entregaré el sable pidiendo a mis compañeros, hagan lo mismo”.

Ese era otro espíritu de Maceo, que el pueblo cubano lo hacía suyo, el internacionalismo, nos instruían militarmente, para derrotar al fascismo que asolaba nuestra patria, y nos instruían en los ideales de la libertad, nos entregaban la obra de sus próceres, nos ponían al lado de Maceo.

El 14 de julio de 1896, Maceo escribió al coronel mambí Federico Pérez Carbó: “… La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos”.

Cuánta firmeza en este pensamiento. Cuánto decoro. Son demostraciones que se convierten en lecciones a través del tiempo para nuestra historia y en otras circunstancias se vuelven a repetir, y que nos da a los revolucionarios: base, ejemplo y fundamentos para nuestras convicciones.

De pronto, ya estábamos en el mausoleo del Cacahual, sitio obligado para encontrarse con la historia de las cubanas y los cubanos. No sólo se acude allí cada 7 de diciembre para rendir tributo a los patriotas; al Cacahual llegan las familias para mostrar a sus hijos la verdadera estirpe de los héroes. Yo estaba allí, para honrar en el altar cubano a sus héroes e indirectamente a nuestros héroes, a Pedro Vargas Sotomayor y a todos los chilenos mambises que lucharon por la independencia de Cuba.

Bajamos del bus, nos concentramos debajo de una arboleda, esperando la hora del desfile. Me orgullecía estar ahí, ahora yo, al igual que el general de brigada Pedro Vargas Sotomayor, al lado de Maceo.

Se ubicó la guardia de honor en el mausoleo. Luego se colocó la ofrenda floral.

 

El jefe de la ceremonia ordeno formación, todos ocupamos nuestros puestos, tratábamos de hacer todo lo mejor posible, no por la disciplina militar, yo lo hacía por convicción, por respeto a los restos del general Maceo, por admiración de lo que hizo en vida.

Se dio la orden: Compañíaaaa ¡firmeeee!.

Para la marcha en revista, por compañías, a la distancia de un guía de línea, derechaaaa, hombro armas, vista derecha, de frente marrrr. A los acordes del tambor mayor comenzamos la marcha.

Pasamos en correcta formación.

Descansen, rompan fila.

Subimos a los buses y emprendimos el viaje de regreso a la Maceo.

En Grecia los gobernantes para someter y explicar la formación del mundo, crearon en su mitología griega, los titanes que eran una raza de poderosos dioses relacionados con diversos conceptos: el océano, de la inteligencia, de los rebaños, etc, etc.

En Cuba nació y murió un Titán, el de la libertad, que le faltaba al pueblo griego y al mundo.

El pensamiento vivo de Antonio Maceo nos es indispensable en estos momentos para Cuba, para América, para el mundo, sin lugar a duda.

AUTOR: Javier Muñoz Ortiz 

junio año 2021

 

para obtener biografía completa en formato PDF pinche aquí >>>> Al lado de Maceo  

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