BIOGRAFIA DE AGUSTO CESAR SANDINO “General de los hombres libres”

                             BIOGRAFIA DE AGUSTO CESAR SANDINO

                   “General de los hombres libres”

“El pensamiento de Agusto César Sandino, derivado de su acción política, es uno de los más claros ejemplos de nacionalismo antimperialista latinoamericanista de nuestro subcontinente. Forjado en los años en los que se enfrentó a los Estados Unidos de América que habían invadido su país (1927 – 1934), la centroamericana Nicaragua. De él se puede derivar una serie de valores que continúan teniendo vigencia en nuestros días. En primer lugar el de la “dignidad”, que el reivindica inclaudicablemente a través de todos sus años de práctica política. También el llamamiento constante  a la “unión” de todos los latinoamericanos, sin la cual todo esfuerzo es en vano. La valoración de “Lo propio” como baluarte que permite oponerse al imperialismo es otro valor preciado, que se expresa en la oposición entre la “raza” indohispana y la sajona. A pesar de su originalidad y radicalidad, que le llevó a convertirse en un referente importante del pensamiento antimperialista de la primera mitad del siglo XX, su pensamiento debe asociarse al de otros latinoamericanos que, en esa misma época, reaccionan ante la creciente presencia norteamericana en América Latina”

Augusto Nicolás Calderón Sandino nació el 18 de mayo de 1895, en un pequeño poblado que hoy se llama  Niquinohomo (Departamento de Masaya, Nicaragua),  y por aquel entonces se llamaba Villa Victoria. Fue hijo natural de Margarita Calderón, a la sazón empleada doméstica, y de un pequeño propietario del lugar, don  Gregorio Sandino (un adinerado cultivador de café). Vivió desde muy pequeño en casa de su padre natural en donde oficio como sirviente, pero aprendió a leer y escribir y recibió algún salario de su padre con lo que ayudaba a su madre Margarita.  En 1904, a la edad de 9 años, es abandonado por su madre y enviado a vivir con su abuela materna. Más tarde es enviado a vivir con la familia de su padre,  donde debe trabajar como peón de la plantación para ganar su hospedaje.

En julio de 1912, a los 17 años, presenció la primera intervención de las tropas estadounidenses en Nicaragua, frente a una sublevación liberal-conservadora en contra del presidente Adolfo Díaz, que contaba con el apoyo de Estados Unidos. El general liberal Benjamín Zeledón (originario de La Concordia , en( Jinotega) murió en combate el 4 de octubre al ser desalojadas sus fuerzas de la fortaleza de El Coyotepe luego de feroces combates en La Barranca, ambos sitios estratégicamente ubicados en la entrada de la ciudad de Masaya. El general Zeledón fue fusilado por las tropas norteamericanas y conservadoras. El joven Sandino quedó impresionado con la imagen del patriota, cuyo cadáver era llevado en una carreta de bueyes por los Infantes de Marina para ser sepultado en el pueblo de Catarina.

En 1921 hirió de bala a Dagoberto Rivas, hijo de un destacado conservador del pueblo, a causa de unos comentarios que había hecho sobre su madre. Huyendo de la ley y de una posible venganza de la familia de Rivas, Sandino viajó a la costa Caribeña de Nicaragua y después a Honduras, donde trabajó como empleado en un ingenio  azucarero. En 1923 emprendió viaje nuevamente, esta vez hacia Guatemala, donde trabajó en las plantaciones de la United Fruit Company, y finalmente a Cerro Azul en Veracruz (México), donde fue empleado por empresas petroleras establecidas en esa región.

Durante su estadía en México comenzó a tomar parte en diversos grupos: francmasonesantiimperialistasanarquistas, y comunistas revolucionarios. Aunque recibió una fuerte influencia del anarcosindicalismo mexicano, Sandino se convirtió en un ferviente defensor del nacionalismo y sobre todo del antiimperialismo, en particular en la resistencia contra la ocupación estadounidense de Nicaragua.

Inicio de su lucha armada   

Después del retiro de las tropas estadounidenses en agosto de 1925 y tras el vencimiento de su pena en 1926, Sandino regresó a Nicaragua el 10 de junio. Se dirigió primero hacia su pueblo natal, Niquinohomo, con la intención de iniciar un negocio, pero su proyecto fue frustrado por Dagoberto Rivas, entonces alcalde del pueblo. Sandino se vio forzado a abandonar nuevamente su pueblo natal, dirigiéndose hacia el Norte, a los departamentos de Nueva SegoviaMadrizJinotega y Estelí, llamados comúnmente «Las Segovias».

En ese contexto el caudillo conservador Emiliano Chamorro dio un golpe de estado al presidente Carlos José Solórzano (del Partido Conservador), quien entrega el poder a su vicepresidente constitucional, Juan Bautista Sacasa (del Partido Liberal). Chamorro obliga a renunciar a Sacasa y asume el poder. A su vez EE. UU. No lo reconoce y lo obliga a renunciar, sustituyéndolo por Adolfo Díaz. Los liberales no aceptan la violación flagrante de la Constitución por parte de los conservadores y los estadounidenses, y emprenden una nueva guerra civil,   conocida como Guerra Constitucionalista (1926-1927),​ reclamando el regreso de Juan Bautista Sacasa al poder, usando como base de operaciones la ciudad de Puerto Cabezas (Bilwi) en el departamento de Zelaya.

En medio de esta situación, Sandino procuró incorporarse al Ejército Liberal Constitucionalista. En un primer momento acude donde José María Moncada, general en jefe del Ejército Liberal del Atlántico, pero éste, receloso de Sandino, le negó las armas. Entonces Sandino y sus hombres, ayudados por las prostitutas de Puerto Cabezas, recogieron del agua un buen lote de armas y municiones que habían sido quitadas a Sacasa (los marines no las habían destruido, sino que se habían limitado a arrojarlas al mar). Hecho esto, emprenden el viaje a Las Segovias (su zona de operaciones) viajando en pipante por las aguas del río Coco.

Sandino organiza su grupo de hombres que llegó a ser conocido como «Los Montañeses», con el cual ataca el cuartel conservador en el poblado de El Jícaro el 2 de noviembre de 1926. Después de un exitoso bautismo de fuego, Sandino es reconocido en filas del Ejército Liberal Constitucionalista por los jefes militares liberales, designado general en jefe del Ejército Liberal de Las Segovias, convertida en base de su zona de operaciones hasta llegar a controlar Jinotega.

Alcanzó varias victorias sobre las tropas conservadoras, lo que a su vez atrajo efectivos a su columna, la llamada Columna Segoviana, que en su momento llegó a contar con 800 hombres de caballería. En parte gracias a los triunfos de Sandino, los liberales tomaron la iniciativa en la guerra y empezaron el avance general hacia el Pacífico.

A mediados de enero de 1927, el Ejército Liberal de Occidente, bajo el mando de su general en jefe Francisco Parajón, entabla combate con las tropas del general Alfredo Noguera Gómez en la zona de León y Chinandega, en un claro intento de desgastarlas y desarticular la mayor concentración de tropas gubernamentales en el Occidente del país, lo cual logran tras encarnizadas batallas. Poco después, en un exitoso operativo de despliegue, los liberales toman el poblado de El Maniadero, y comprometen las posiciones gubernamentales en la ciudad de Chinandega.

Finalmente, el 6 de febrero, los liberales tienden un cerco alrededor de Chinandega con el objetivo de sitiarla. Durante la maniobra, las tropas gubernamentales son puestas en fuga luego de cruentos combates. Poco después, los liberales estrechan el cerco sobre Chinandega hasta romper sus defensas y tomarla, no sin antes librar una encarnizada batalla cuadra por cuadra, que deja innumerables muertos y heridos en ambos bandos. Ese mismo día, el presidente Nicaragüense autoriza al Mayor James J. Meade para que sus marines releven a las tropas Constabularias (fuerza civil no paramilitar compuesta por agentes de policías) en la defensa de Managua, ya que con la caída de Chinandega, la capital quedaba seriamente amenazada.

Chinandega fue recuperada por los Constabularios luego de varios días de cruentos combates, y la destrucción casi total de la ciudad. El 19 de febrero, una compañía de marines ocupó la ciudad, trayendo con ellos gran cantidad de alimentos y medicinas.

Para entonces, el número de marinos estadounidenses en Nicaragua había ascendido a 5000 y 464 oficiales norteamericanos se encontraban en el territorio participando activamente en los conflictos internos de Nicaragua. 

Viendo que ahora el peligro de una intervención directa de EE. UU. Contra los liberales es inminente, el jefe del ejército liberal, José María Moncada, decide pactar. Los estadounidenses envían un representante plenipotenciario, Henry L. Stimson(quien años después será Secretario de Estado del presidente Herbert Hoover) y Moncada, quien ya tenía control sobre casi todo el país, se rinde a la entrada de Managua (en Tipitapa). Aceptó la continuidad del gobierno conservador hasta las elecciones de 1928, en las que él (y no Sacasa) será el candidato liberal (en una flagrante traición a quien en teoría era su jefe). A este acuerdo firmado el 4 de mayo se le denominaría Pacto del Espino Negro.

Los únicos que se niegan a reconocer el ignominioso ‘tratado de paz’ fueron Sequeira en Chinandega y Sandino en Nueva Segovia. Sandino se opuso a la paz impuesta por las fuerzas de ocupación y se retira al inexpugnable, cerro El Chipote, donde tenía su base principal y como respuesta a la acción tomada por Moncada, Sandino manifestó una de sus más célebres frases: «No me vendo, ni me rindo. Yo quiero patria libre o morir». Enarbolando ahora una bandera roja (liberal) a la que decidió agregarle una franja negra, simbolizando con esto que la lucha sería hasta conseguir la libertad o la muerte.

En esta ocasión el Almirante norteamericano (Seller) lo conmina a rendirse ante lo cual este le contesta de la siguiente manera: “El patriotismo al que usted apela es el que me ha mantenido repeliendo la fuerza contra la fuerza, desconociendo en absoluto toda intromisión del gobierno de Usted en los asuntos interiores de nuestra nación, y demostrando que la soberanía de un pueblo no se discute, sino que se defiende con las armas en la mano. Fundado en lo anterior es que expongo a usted que, para llegar a ese arreglo de paz efectiva con el General José María Moncada, ponemos como primera base, absolutamente indispensable, el retiro de las fuerzas norteamericanas al mando de usted en nuestro territorio”.

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