FIDEL Y EL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE EN EL COMBATE A LA DICTADURA 1973-1990

 

 

En conmemoración a los 50 años del Golpe Militar 

Luis Rojas Núñez* 

  

*Autor de esta presentación abreviada de tesis de maestría (magister) en Estudios Históricos Regionales y Locales. Instituto de Historia de Cuba. Julio 2022 

Por el preciso objetivo de la tesis, no aparecerán las otras organizaciones políticas del Gobierno Popular, dejando expresa constancia que tuvieron similares relaciones con Cuba durante el período estudiado. Todos los contenidos y requisitos de tipo metodológicos y formales fueron excluidos en esta presentación. 

 

 

 

En la foto: El Comandante Fidel Castro examinando cargas de mortero 82mm. Mayo de 1979. Al centro el General Abelardo Colomé Ibarra, en ese momento segundo al mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR). A la izquierda, el Teniente Moisés Marilao Pichun. Oficial mapuche miembro del PCCh graduado en Cuba en la especialidad de Tanques en julio de 1978. Participa como artillero terrestre en la lucha contra la dictadura somocista. Luego se desempeña como asesor en la construcción de las unidades de tanques del nuevo Ejército Popular Sandinista. Ingresa a Chile en septiembre de 1984 formando parte del segundo grupo de cinco oficiales que se incorporan a la lucha clandestina contra la dictadura. Siendo miembro del FPMR es asesinado al interior de una comisaría de carabineros en Temuco el 19 de abril de 1985.

 

 

 

Introducción. 

Desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Fidel Castro Ruz mantuvo una posición de principios en sus relaciones con los pueblos de América Latina y con sus organizaciones revolucionarias sustentadas en el internacionalismo y el antiimperialismo, en el respeto a su independencia orgánica, la libre determinación de estrategias de lucha y la elección de sus proyectos políticos1. 

Entre las décadas de los años 60 y los 80 del siglo pasado, numerosos países de la región latinoamericana fueron gobernados por dictaduras militares, las cuales Identificadas política e ideológicamente con las oligarquías locales y en la defensa de sus intereses corporativos, persiguieron, desarticularon o exterminaron a las organizaciones sociales y políticas populares. Su mínimo común fue el anticomunismo, su adhesión política y económica al imperialismo norteamericano, una radical oposición a la Revolución Cubana y el empleo de la extrema violencia en las formas de controlar y gobernar a sus pueblos.

En consecuencia, con el pensamiento político internacionalista de Fidel y de la Revolución, Cuba desarrolla e implemente de manera concreta una concepción de solidaridad y colaboración con las organizaciones que combatían a estas dictaduras y que incluyó los más diversos métodos y medios, procedimientos y formas de realización en dependencia de las posibilidades de la propia Revolución y de las características de cada proceso revolucionario3. 

El triunfo de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1970 en Chile, es resultado de un prolongado proceso de acumulación de fuerzas políticas y sociales populares desde 1952, donde en esencia, para la consecución de sus objetivos se emplearon las normas institucionales de la democracia liberal burguesa. El nuevo presidente encabeza una coalición de partidos populares donde predominan socialistas y comunistas. Este proyecto, −de larga data− se define como antiimperialista, anti oligárquico y popular con perspectiva hacia el socialismo. Es la singular vía chilena al socialismo tal cual la conceptualizara el propio presidente Salvador Allende. Mil días resistió el experimento chileno. La oligarquía nacional, con el apoyo de los EEUU y la participación de las Fuerzas Armadas como institución del poder establecido, dan un golpe de estado el 11 de septiembre de 1973 y derrotan violentamente al Gobierno Popular.

Tras el golpe en Chile se construye un nuevo proyecto de desarrollo nacional. Lo definen algunos de sus protagonistas como la revolución silenciosa.5 Bajo el paraguas protector de la dictadura se implementa en Occidente, el primer modelo neoliberal del capitalismo renovado.

El Partido Comunista de Chile (PCCh), uno de los principales protagonistas del proyecto derrotado en 1973, vive un prolongado período primero de sobrevivencia y de reorganización, como prolegómenos para llegar posteriormente a una nueva fórmula de enfrentamiento a la dictadura, que superaba, en alguna medida, sus tradicionales formas no armadas de lucha que datan de su fundación en 1912. 

En septiembre de 1980 declara su nuevo proyecto político al cual denominan Política de Rebelión Popular de Masas7 implementado, con no pocas contradicciones, hasta el final del gobierno dictatorial. Por ello, el tema de investigación está acotado al período de existencia de la dictadura militar en Chile que va desde septiembre de 1973, hasta su término en marzo de 1990 8. 

En el periodo entre 1973 y 1990 la Revolución cubana brindó refugio político y una amplia protección humanitaria a más de cinco mil de los perseguidos y exiliados chilenos 9. Miles de familias recibieron vivienda, trabajo, salud y educación, junto a otros latinoamericanos con regímenes dictatoriales similares a la encabezada por Augusto Pinochet Ugarte en Chile.10 

El PCCh fue la organización, dentro de las que integraron el Gobierno Popular de Salvador Allende, que sobresale por la cantidad de militantes que recibieron preparación combativa básica 11, y por la formación a largo plazo en los centros de enseñanza de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR), de un numeroso contingente de oficiales, además de la colaboración recibida en diversos aseguramientos combativos y no combativos para el cumplimiento de sus misiones en la lucha anti dictatorial.12 

Tarea Militar es la denominación dada por el PCCH a esta preparación prolongada de oficiales y combatientes comunistas chilenos en Cuba que transcurre desde 1975 hasta 1990, el mismo año en el cual el dictador chileno abandona el poder posterior a un complejo proceso de negociación.13 

Durante este período sucedieron dos hechos relevantes, que tal cual pilares, son el origen específicamente de la solidaridad político militar dada por la Revolución Cubana al PCCh, y por consecuencia, al combate contra la dictadura. Estos acontecimientos definen y deciden el carácter y contenido de ésta singular solidaridad hacia los comunistas chilenos. Se trata del inicio temprano en 1975 de la preparación combativa a largo plazo de militantes del PCCh en Cuba, y posteriormente la participación de oficiales y combatientes de este partido en la Guerra de Liberación Nacional de Nicaragua en 1979. 

Ambos eventos, en general desconocidos en Cuba, no nacen a partir de decisiones políticas del PCCh; cómo quedará demostrado, fueron iniciativa de Fidel. La máxima dirección de los comunistas chilenos las aprobaría y apoyaría en el tiempo. La Tarea Militar y sus miembros, tendrían posteriormente una significativa influencia en la creación y puesta en práctica de la política militar del PCCh, principalmente en el período de auge de lucha contra la dictadura de 1983 a 1988. 

La participación en la guerra de liberación de Nicaragua y el positivo papel del Teatro de Operaciones Militares (TOM) Frente Sur 14 en la derrota de esa dictadura donde combaten los chilenos, dotarían a estos oficiales de condiciones y capacidades favorables para la organización, preparación, y conducción de las estructuras y sus misiones al incorporarse posteriormente a la lucha contra su propia dictadura. 

Son estos hechos históricos y su impacto en el PCCh, los que justifican la personalización en Fidel del título de esta investigación, independiente a que son el Partido Comunista de Cuba (PCC), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ministerio del Interior (MININT) y el Instituto de Amistad con los Pueblos, (ICAP) las instituciones responsables de organizar, dirigir y ejecutar los contenidos de esta solidaridad. Es la Revolución Cubana donde también participó su pueblo bajo las más diversas formas de apoyo al pueblo chileno. 

Capítulo 1. Fidel, la solidaridad, colaboración y relaciones con el PCCh

1.1. Antecedentes. 

La convicción solidaria y latinoamericanista del líder de la Revolución Cubana se expresa tempranamente en sus tiempos de estudiante universitario. En 1947 en momentos que Fidel es presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la FEU, participa en los preparativos de una fallida expedición conocida como “Cayo Confites”, organizada con el propósito de combatir al dictador dominicano Rafael L. Trujillo.15 Apenas un año más tarde, en 1948, viaja a Colombia a participar en un Congreso Latinoamericano de Estudiantes, de claros propósitos antimperialistas. Allí lo sorprende un levantamiento popular espontaneo conocido como “Bogotazo”, ocurrido a raíz del asesinato del líder popular Jorge Eliecer Gaitán. Consciente de estar lejos de Cuba y sabiendo que no se trataba de una verdadera revolución, decide participar en esta rebelión popular espontánea. En medio de aquel caos una reflexión lo compele a quedarse: Los pueblos son iguales en todas partes, lo mismo en Cuba que en Colombia…16 

Por otra parte, tempranamente los comunistas chilenos expresarían la solidaridad con la Revolución, y al mismo tiempo dejaban constancia de sus posiciones con relación a sus métodos y formas de realización. La Revolución Cubana tiene una trascendencia histórico universal, señala el secretario general del PCCh Luis Corvalán en 1961, no obstante, y al unísono, con detalles explica la singularidad del proceso chileno defendiendo la “vía no armada”, y la necesaria etapa democrático burguesa previa a la revolución socialista, para a continuación afirmar como inviable la generalización de la estrategia cubana para desarrollar la revolución en toda Latinoamérica 17. 

Fidel defiende el empleo de la lucha armada y el papel protagónico de los revolucionarios en crear las condiciones subjetivas para la revolución donde ya existan las de carácter objetivo. En los primeros años de la Revolución, frente a una representación de mujeres de toda América, expresa: (…) Nosotros no negamos la posibilidad del tránsito pacífico, aunque todavía esperamos el primer caso, pero no lo negamos, porque no somos dogmáticos. (…) esas falsas interpretaciones de la historia tienden a crear ese conformismo que tan bien le cuadra al imperialismo, tienden a crear esa resignación y tienden a crear ese reformismo, y esa política de esperar por las “calendas griegas” para hacer revoluciones.18 

Estas contradicciones sobre las formas de lucha para hacer la revolución acompañarán como sustrato obligado a las relaciones entre Fidel y el PCCh, y tendrían un singular significado especialmente con Chile hasta 1970 en que triunfa “asombrosamente”, según Fidel, el singular proyecto de la vía chilena al socialismo. No obstante, el impacto y la admiración que provocó el triunfo de la Revolución y el propio líder cubano en todos los revolucionarios chilenos del más variado color político, incluyendo a la tradición del comunismo local, allanaron vínculos y se establecen relaciones cordiales. Estas únicamente se verían ensombrecidas durante la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (Tricontinental) realizada en enero de 1966, donde la delegación del PCCh encabezada por Orlando Millas, miembro de su Comisión Política, mostraría su oposición a Fidel en virtud de los mismos temas señalados en párrafos anteriores sobre las formas de lucha.19 

El 20 de enero de 1959 llega a La Habana Salvador Allende, el primero de múltiples viajes que realizaría a Cuba antes de 1970 20. Fue una de las primeras personalidades de la política chilena en visitar la naciente revolución. A partir de ese momento, siendo senador en Chile, fue construyendo una amistad personal con los principales dirigentes cubanos, especialmente con Fidel, independiente de sus visiones en las maneras de hacer la revolución 21. En febrero 1968, con las consecuencias aún frescas de la Tricontinental, esta relación se consolidaría con la participación del líder chileno, en una memorable operación de protección y rescate, a través de la frontera chileno- boliviana, de tres de los compañeros sobrevivientes de la guerrilla del Che en Bolivia. El propio Salvador Allende los refugió en su domicilio y los acompañó en un largo periplo aéreo hasta entregarlos a autoridades cubanas. No pocos militantes de la izquierda chilena se movilizarían en un amplio operativo por el desierto nortino para el rescate de los guerrilleros cubanos.22 

Salvador Allende jugó un determinante papel en la solidez de la relación de Chile con Cuba y Fidel. Su proyecto de revolución antiimperialista, anti oligárquico, popular y con vías al socialismo que triunfa en 1970, termina por cimentar este vínculo. Independiente a la militancia no comunista de Allende, es el propio PCCh el principal promotor, defensor y sostén de dicho proyecto entre todos los partidos que respaldaron al gobierno popular. 

Cuba, primera revolución victoriosa antiimperialista en América, se sitúa a partir de 1959 como centro promotor, emisor y receptor de esta solidaridad23. Pocos días más tardes de la conformación de la Tricontinental en La Habana, el 16 de enero de 1966, se crea la Organización Latinoamericana de Solidaridad,24 (OLAS) con idéntico propósito regional: la colaboración mutua entre los movimientos y organizaciones revolucionarias antiimperialistas. Las agresiones e invasiones realizadas por los EEUU en el siglo XX, le sirvieron de fundamento al líder de la Revolución Cubana para sustentar la necesidad estratégica de la colaboración y la solidaridad entre los pueblos25. Independiente del curso orgánico y desaparición posterior de la Tricontinental y de la OLAS, estos principios de solidaridad y colaboración, serían en lo adelante verdaderas banderas de Cuba, de su pueblo y de Fidel en particular. 

Al evento de la Tricontinental asiste Salvador Allende como jefe de la delegación chilena, en ese momento presidente del Senado chileno. Independiente a las diferencias que tienen con Fidel sobre tácticas revolucionarias, ya los une una amistad que perduraría hasta la muerte del presidente chileno. El punto descollante que consolida la relación entre ambos países, es el triunfo electoral de Salvador Allende, al frente de la Unidad Popular (UP), coalición de partidos de la izquierda chilena, que gobernarán en lo marcos del singular proyecto de la vía chilena al socialismo. Es el primer caso en América Latina de un proceso que, independientemente a sus particularidades, manifiesta claramente ser antiimperialista, anti oligárquico, popular, y se plantea como perspectiva la construcción del socialismo. Cuba, en términos de gobiernos en la región, había dejado de estar sola.26 . 

El 4 de noviembre de 1970 Salvador Allende toma posesión de la presidencia de la República de Chile, después de dos meses de intensas luchas políticas posterior al triunfo parcial, sin mayoría absoluta, en las elecciones del 4 de septiembre del mismo año. Se había ganado solo una parte del poder político después de tres intentos fallidos ocurridos en los últimos veinte años. (1952-1958-1964). Como lo expresara Allende en un discurso improvisado en la madrugada del cinco de septiembre, el triunfo provocaría un impacto significativo e inolvidable en los diversos partidos de la UP y en la inmensa mayoría de los chilenos 27. 

El temor se apropió de los tradicionales sectores privilegiados. Todos los actores políticos se reacomodaron con prontitud ante el sorpresivo escenario político para reemprender nuevas batallas. El triunfo consolidó en la izquierda su vocación y confianza en el diseño y el modelo institucional electoral. Como señaló Luis Corvalán, los ganadores aprecian con realismo la magnitud de la lucha que les espera 28. No obstante, en ese segundo jamás imaginarían la brevedad que tendría dicho triunfo. 

La primera manifestación pública del nuevo presidente en materia de relaciones exteriores fue el restablecimiento de los vínculos diplomáticas con Cuba después de una semana de asumir el cargo. En el decreto presidencial se hace expresa referencia a la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) de 1964 que dictaminaba el rompimiento de relaciones con Cuba donde se le acusa de carecer de fundamento jurídico y moral. 29. 

Pocos días posteriores al triunfo electoral del 4 de septiembre, una pequeña comitiva enviada por el recién electo presidente de Chile, donde figura su hija Beatriz “Tati”, llega a La Habana con la misión de hablar con Fidel. Dos noches enteras le dedicaría el Comandante en Jefe a los enviados de Allende. (…) Según Beatriz Allende, F. Castro considera el triunfo de S. Allende en las elecciones como el acontecimiento más importante después de la Revolución Cubana en América Latina. A él le gustaría asistir a la ceremonia de traspaso de mando presidencial personalmente, pero considera que ahora no es un momento conveniente (…) 30 

Durante los mil días que permanecería Allende como presidente, las relaciones entre ambos pueblos, gobiernos y sus organizaciones se profundizan y diversifican en correspondencia con las similitudes de ambos proyectos políticos, principalmente por su carácter genuinamente popular y presentar un frente común antiimperialista en la región. Los vínculos diplomáticos, comerciales y de colaboración en diversos campos, temas que exceden los propósitos de esta investigación, fueron muestra de relaciones internacionales de nuevo tipo en el concierto regional. Los viajes recíprocos de Fidel y Allende a Chile y Cuba respectivamente, constituyen una expresión del grado de amistad e identidad entre ambos líderes. Apoteósico fue el de Fidel por 24 días entre noviembre y diciembre de 1971 31. El presidente chileno fue recibido por el pueblo cubano el 12 de diciembre de 1972 en las calles de la capital y al siguiente día en la Plaza de la Revolución como nunca antes se había visto ante un mandatario extranjero 32. 

En este período Cuba colabora con la preparación de militantes de la UP con instrucción de tipo autodefensiva, en correspondencia al carácter no armado del proyecto chileno. Esta definición a priori explica la ausencia de un plan o un diseño político militar global para la defensa del gobierno popular. Un grupo indeterminado de armas cortas y fusiles AK son solicitados por Allende en interés de sus propios equipos de seguridad. De igual modo ocurriría con el PCCh. La cuantía y tipo de armas obedece a las misiones autodefensiva de los Equipos de Seguridad del partido: Protección de dirigentes, de locales, de marchas callejeras y misiones propagandísticas. Son estas armas las que serían empleadas en la defensa de La Moneda el 11 de septiembre de 1973 y en los aislados e inconexos enfrentamientos en Santiago y Concepción en los días posteriores. 33 

El Golpe de Estado provocaría un dramático vuelco en las relaciones de Cuba con los derrotados partidos de la izquierda chilena. Independiente de las formas de hacer la revolución, su líder Salvador Allende había caído en combate. Chile y su inaudito proceso revolucionario, como lo calificara Fidel, no había sido una excepción a las leyes sociales de la historia sobre las luchas y las revoluciones de los pueblos. La reacción nacional y el imperialismo finalmente habían acudido a la violencia más brutal: El Fascismo. El líder cubano lo había expresado, tal cual premonición, en su discurso de despedida en el Estadio Nacional de Chile en diciembre de 1971 34. 

El primer informe internacional, veraz y detallado, que conoce el mundo sobre los hechos ocurridos en La Moneda lo entrega Fidel el 28 de septiembre de 1973 en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana. Ante miles de cubanos hace una reconstrucción de los acontecimientos ocurridos junto a un análisis político crítico de los actores involucrados. Es una pormenorizada crónica de los combates en la sede de gobierno y del heroísmo del presidente chileno. Desnuda al imperialismo norteamericano y a la oligarquía nacional en su esencia violenta que acude al fascismo destruyendo su propia democracia liberal para recuperar sus privilegios. El Comandante en Jefe también nos revela su profundo humanismo, y muestra su dolor ante la tragedia de los chilenos y la admiración por el presidente que cumplió con su compromiso. Mostrando su plena identidad con Allende, nos recuerda las palabras de este, cuando proclamaba que estaba dispuesto a morir en la defensa de su pueblo y su proyecto.35 

En el mismo discurso Fidel reafirma sus convicciones acerca de la Revolución y sus caminos de realización, al declarar sin ambigüedades, que los chilenos habían empleado todas las formas de lucha, y que no les quedaba otra alternativa que emplear las formas armadas. Convoca al pueblo cubano reunido en la plaza a solidarizarse con la lucha por venir, y en una de sus acostumbradas miradas hacia el futuro, advierte, tal cual ocurriría, que esta lucha en Chile no sería breve. Cierra su discurso con un compromiso, contenido esencial de esta investigación: Cuba ayudará a la lucha del pueblo chileno en todos los terrenos.36 

1.2. Solidaridad y colaboración cubana con la UP y el PCCh. 

La Revolución Cubana tempranamente crea organismos e instituciones responsables de organizar y establecer los vínculos con las disímiles organizaciones sociales y políticas antimperialistas de todo el orbe, principalmente con América Latina. Por iniciativa de Fidel a inicios de 1960 se crea el Instituto Cubano de Amistad

con los Pueblos. (ICAP) Uno de sus fundadores señala: (…) la idea del Comandante en Jefe fue fundar una institución que impulsara la que en el lenguaje actual pudiéramos llamar “diplomacia popular” o “diplomacia de los pueblos”. El objetivo del ICAP fue lo que después ha sido la columna vertebral de nuestra política exterior: el internacionalismo. Era para dar solidaridad no para pedirla.37 

En este plano de “dar” solidaridad, organizada y dirigida por el ICAP, es donde se inscribe la extraordinaria labor de acogida y protección de Cuba a miles de perseguidos y víctimas de las dictaduras latinoamericanas.38 

De toda América Latina llegaron víctimas de las dictaduras. Comparativamente, Chile es el país con la mayor cantidad de refugiados en Cuba. La existencia misma del Gobierno Popular y los estrechos lazos de la Revolución con Salvador Allende y los partidos de la UP, deben haber influido en la singular solidaridad hacia Chile. Independiente a las carencias, sin distinción por países de origen, todos los exiliados recibieron educación, salud, vivienda, trabajo y la invaluable seguridad y protección de sus vidas.39 

Posterior al 11 de septiembre de 1973, de forma súbita y en un breve período van arribando miles de chilenos al país. Centros turísticos al oeste de la capital y diversos hoteles en La Habana se debieron acondicionar para albergar a familias enteras que en oleadas llegan a Cuba principalmente vía México y Panamá. En la misma medida que se van construyendo edificios multifamiliares conocidos como de microbrigadas, un departamento de cada edificio era destinado a los refugiados latinoamericanos.40 

El ICAP no sólo se remitió a estos aseguramientos básicos. Establecieron estrechas relaciones con las diversas organizaciones políticas, sociales, sindicales, estudiantiles. De manera diferenciada atendiendo a las especificidades de cada una de ella las vinculan con organizaciones cubanas afines. No había efemérides importantes para estas organizaciones y para cada país principalmente de Latinoamérica que el ICAP no organizara algún tipo de conmemoración.41

Chile, de manera extraordinaria, llegó a tener su propia sede. En el año 1974 auspiciado por el ICAP se creó el Comité Chileno de Solidaridad con la Resistencia Antifascista. Centro político cultural público dirigido por los propios chilenos, donde confluían todos los partidos políticos de la UP. Lugar de conmemoraciones de todo tipo tanto de cada partido como las de carácter nacional. “El Comité”, como le llamaban los chilenos, fue un lugar de acogida, de encuentros donde se promovía y practicaban las más diversas manifestaciones de la cultura y las tradiciones chilenas. (42) Las relaciones de la Revolución con partidos políticos, movimientos de liberación nacional (MLN) y otras diversas organizaciones revolucionarias, ante el poder del imperio norteamericano y fuerzas reaccionarias afines en la región, necesariamente las atraviesan intereses comunes en el plano de la información tanto política, de inteligencia como de carácter operativo militar. Para enfrentar tan inédito desafío, la dirección de la Revolución vive todo un período de búsqueda, organización y perfeccionamiento de sus propios órganos políticos y militares. 

Desde un comienzo estas tareas las asume el Ministerio del Interior a través de un Viceministerio Técnico (VMT) creado en 1961, que se iría especializando en la atención a los partidos políticos, organizaciones revolucionarias y del MLN. El desarrollo de las actividades y la especialización del trabajo de inteligencia, de atención política de solidaridad, y de colaboración técnica llevaron separar el VMT en 1970 y crear la Dirección General de Inteligencia (DGI) y la Dirección General de Liberación Nacional, (DGLN) esta última encargada de las relaciones políticas y colaboración con las organizaciones revolucionarias y movimientos de liberación nacional. Cuando a fines de 1970, Salvador Allende ganó las elecciones presidenciales, −otra singularidad− se tomó la decisión de organizar la Sección Especial Chile de la naciente DGLN A fines de 1974 se fundó el Departamento América del CC del PCC con el propósito de separar definitivamente el apoyo a los movimientos y fuerzas revolucionarias de las relaciones del PCC con otros partidos políticos, no solo de la labor de inteligencia política, sino de la colaboración que se les ofreciera en el campo militar. A partir de ese año, esta esfera del trabajo en el ámbito de la colaboración técnico militar, desarrollada primero en el VMT y después la DGLN, pasó a ser atendida por la Dirección General de Operaciones Especiales (DGOE) del MININT. (43) (…) esa separación salió de la preocupación que tenía el Comandante en Jefe Fidel Castro respecto a que no se confundieran las relaciones políticas y de solidaridad con el movimiento revolucionario, con el trabajo de inteligencia.(44) Cuba crea y organiza su solidaridad…, mientras la ejerce. 

Durante los tres años del Gobierno Popular son estas estructuras las encargadas de la preparación combativa en Cuba de militantes de los partidos de la UP, principalmente a comunistas y socialistas y especialmente al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). Es el jefe de la Sección Chile de la recién entrenada DGLN la encargada de entregar el armamento con el cual Salvador Allende defendería La Moneda. Según su testimonio, es el propio Comandante en Jefe quién les orienta mantener informado al presidente chileno de todas sus acciones con relación a la colaboración técnico militar: No podíamos hacer nada en Chile sin que lo supiera Allende. Con su autorización entrenamos militarmente a muchos dirigentes y militantes de los partidos comunista y socialista. También les ofrecimos y le entregamos armas a ambos partidos. (45) 

El compromiso y consecuencia de Fidel con la ética del ser revolucionario, queda de manifiesto en el caso chileno al momento de iniciarse el Golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. En ese instante alrededor de ciento cincuenta colaboradores cubanos estaban a resguardo en la embajada de Cuba en Chile, de entre los cuales existía un destacamento de Tropas Especiales del MININT. Este tenía la misión de colaborar en la defensa del Presidente Salvador Allende. Con el golpe militar en pleno desarrollo, en instantes previos a que un camión cargado con estas tropas y su armamento saliera rumbo a La Moneda, es el propio primer mandatario quién vía telefónica le pide a los cubanos que no participen, toda cuenta del conflicto político que podía generar para Cuba la presencia de militares cubanos en la casa de gobierno chilena. Una vez abortada la misión, la embajada se prepara para la defensa ante un inminente ataque del ejército chileno. (46)

Durante ese día se producen varios hostigamientos de las fuerzas que rodean la embajada. En cada ocasión los defensores respondieron con decisión y energía. Según el relato de Ulises Estrada, principal Jefe a cargo de la embajada, en estos intercambios le habrían provocada numerosas bajas, sin confirmar, a los atacantes. Las indicaciones de Fidel en tales circunstancias no asombran al funcionario cubano, ni los defensores de la embajada podían esperar otras distintas: Ya en ese momento le habíamos informado a Fidel −manifiesta Estrada− sobre la situación que teníamos, pues él se encontraba de visita en Vietnam. Su respuesta fue: “Quang Try”. Si tratan de asaltar la Embajada griten: ¡Patria o Muerte! y combatan hasta la muerte”.47 

La decidida respuesta de los cubanos ante los intentos de ataque, la colaboración con un avión y su tripulación de parte de la desaparecida URSS, más la participación permanente del embajador sueco,48 y con el acompañamiento de otros embajadores y agregados militares, propiciaron negociaciones con los golpistas las que finalmente tendrían como desenlace la salida de todos los cubanos sanos y salvos de la embajada rumbo a Cuba. La sede cubana quedaría temporalmente custodiada por la diplomacia sueca. 49 

1.3 Colaboración y preparación combativa al PCCh en dictadura. 

A fines de marzo de 1974, a seis meses del golpe, Fidel se reúne en La Habana con una delegación del PCCh; la encabeza Volodia Teitelboin, miembro de la máxima dirección de este partido, entre otros participa Rodrigo Rojas, en ese entonces miembro del Comité Central del PCCh. Durante el intercambio acerca de los temas relacionados con el golpe sus causas y consecuencias, el líder cubano les propone a los dirigentes comunistas la posibilidad de preparar militantes de su partido como oficiales profesionales en los centros de enseñanza militar de Cuba. No se trataba de formar guerrilleros en breve tiempo, era dotar de cuadros militares al partido en una perspectiva de largo plazo. Según las fuentes consultadas, basada en archivos del propio PCCh, Fidel habría señalado: “en diez, quince o veinte años más podrían tener preparados 200, 300 o 400 oficiales.” 50 Este comentario del Comandante tiene coherencia con su temprano vaticinio hecho en la Plaza de la Revolución el 27 de septiembre de 1973, a escasos días del golpe, cuando señalaba que la lucha del pueblo chileno no sería breve. (51) 

Existe otro singular hecho que demuestra la convicción que tenía Fidel sobre la preparación de militares profesionales del PCCh a largo plazo: En el segundo Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, (FMC) celebrado el 29 de noviembre de 1974 en La Habana, asiste una conocida dirigente del PCCh, Mireya Baltra, muy cercana y amiga de la Revolución y de sus lideres. En ese entonces, Fidel, sin que aun tenga respuesta de la oferta hecha a la dirección de los comunistas, le propone a la dirigente chilena que prepare a sus hijos como militares en las academias cubanas, en ese minuto residentes en Cuba y con proyectos de estudios universitarios. Dos jóvenes comunistas, que, al enterarse de tan inusual propuesta, junto a su madre y sin muchas abstracciones ni consultas a sus superiores, deciden incorporarse a la aún inexistente Tarea Militar. Ambos ingresan a la Escuela de Cadetes Antonio Maceo en febrero de 1975. Sin proponérselo, son los iniciadores de esta tarea, que masivamente comenzaría dos meses más tarde. (52) 

En momentos de ocurrir estos acontecimientos que darían origen a la Tarea Militar en La Habana, el PCCh, como todos los partidarios del gobierno derrocado, era víctima de una metódica y sostenida represión. Sus militantes y principalmente los cuadros de dirección, eran perseguidos, encarcelados, asesinados o desaparecidos. Durante el Golpe y en los primeros años no existió una defensa o resistencia combativa organizada, no por ausencia de disposición o voluntad, no se dio porque nunca fue concebida. Una compleja etapa de reorganización y sobrevivencia debió soportar este partido en los años venideros en difíciles condiciones de clandestinidad. Dos direcciones completas y cientos de dirigentes intermedios fueron encarcelados o desaparecidos hasta 1978, cuando comienza un lento giro de recuperación y renovación hasta 1980, en que nace una nueva política en el PCCh. (53) 

El secretario general del PCCh Luis Corvalán señala en su informe al Pleno del CC de 1977, primera reflexión partidista sobre todo lo ocurrido: Para combatir contra los golpistas no habrían faltado luchadores. Había espíritu de pelea. Pero una vanguardia responsable no puede tener en cuenta solamente ese factor. La verdad que esa decisión de pelea estaba limitada por una impotencia real. Numerosos de nuestros compañeros, y militantes de otros partidos y sin partido se batieron guiados por su propia, heroica y respetable decisión. Objetivamente no fue posible organizar una resistencia vertebrada”. (54) 

No pudo organizarse porque el PCCh nunca tuvo una concepción política de enfrentamiento militar, que le compeliera a elaborar una estrategia militar que definiera enemigos, idea de las acciones, escenarios, planes, estructuras, armamentos y aseguramientos múltiples. Durante casi toda su existencia en este partido predominó el convencimiento de que las Fuerzas Armadas se subordinaban a la autoridad civil y obedecían la Constitución de la República. Los “equipos de seguridad” del PCCh y sus limitados medios combativos en 1973, correspondían con una concepción de protección y autodefensa para resguardo de dirigentes, locales, instituciones y enfrentamientos ocasionales con fuerzas paramilitares de la ultraderecha, no para defender al Gobierno Popular en el terreno militar en un enfrentamiento a gran escala. (55) 

Es indispensable tener en cuenta la posición política del PCCh con relación a la lucha armada, en los momentos en que Fidel le propone a este partido preparar oficiales al largo plazo: En 1974-1975 los comunistas chilenos aún no tenían una definición política al respecto, situación que se mantuvo hasta 1980. También es imprescindible conocer qué carácter y profundidad tuvo el cambio ocurrido en el PCCh en ese año, con relación a la violencia y el empleo de las armas en la lucha contra la dictadura. Sólo así se podrá comprender las complejidades y el derrotero que tendría esta novísima actividad en el PCCh, que tempranamente se le denominó como Tarea Militar. 

No logramos encontrar antecedentes que revelen el camino de la propuesta de Fidel al interior del PCCh. Sí es un hecho que su máxima dirección, en ese momento en Moscú, habría dado su consentimiento, y en abril de 1975 llega a La Habana la aceptación de la idea incluida la proposición de un contingente de jóvenes comunistas que serían los pioneros de la Tarea Militar.56 Según Sergio Apablaza Guerra, de seudónimo “Salvador”, jefe indiscutido de esta novísima orgánica comunista, la anuencia de la dirección de partido a la propuesta de Fidel, se debió principalmente debido al enorme peso político y moral que tiene el líder cubano, que por una conversión o reflexión profunda que haya hecho su máxima dirección sobre el tema de la violencia y la lucha armada. (57) 

En ese año de 1974 cuando Fidel hace esta propuesta al PCCh, cerca de doscientos jóvenes chilenos estudiaban medicina y estomatología en La Habana desde 1972. La inmensa mayoría eran militantes de las juventudes de los diversos partidos de la UP. Eran becados, parte de 500 cupos, cien anuales, que había ofrecido Fidel en su visita a Chile a fines de 1971. El golpe militar del 73 había interrumpido el arribo de nuevos estudiantes chilenos. La dirección del PCCh decide proponerle, a todos sus militantes varones de este contingente, abandonar sus carreras y pasar a formarse como oficiales del partido en las escuelas militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. (FAR).58 No existió debate, explicación de objetivos, ni planes futuros. La propuesta fue a todos los miembros de la Juventud Comunista de los estudiantes universitarios, sin ningún tipo de selección. (59) 

De estos estudiantes comunistas, sólo dos se negarían a dar este paso y permanecerían en sus carreras. Otros dos provenían de los refugiados recién llegados posterior al golpe militar. La decisión era voluntaria y fue un acto de consulta individual: Dos altos dirigentes del PCCh, uno era Rodrigo Rojas, le propusieron la tarea uno a uno de los jóvenes comunistas. Según las opiniones de los entrevistados protagonistas de esta historia, a esas alturas de la vida en Cuba, habían asumido plenamente el internacionalismo y la solidaridad con otros pueblos, temas cotidianos y componente natural de una ética asumida por la sociedad cubana; con mucha mayor razón afirman, si se trataba de ir a luchar a su propio país. No obstante, el proceso masivo de incorporación, sin una convicción meditada y a largo plazo, tendrían negativas consecuencias en breve tiempo. (60) 

El 16 de abril de 1975, en el Instituto Técnico Militar de las FAR se reúne la inmensa mayoría de los primeros 57 jóvenes comunistas que se incorporarían a la tarea planteada. Allí recibieron del alto mando de las FAR las indicaciones y orientaciones básicas de la nueva carrera a emprender, así como las características de las principales especialidades. Lo esencial de la nueva misión: Serían considerados tal cual los estudiantes cubanos, sin distingos ni prerrogativas especiales. (61)

Al finalizar ese mismo mes de abril de 1975, veintinueve jóvenes comunistas ingresaban a la Escuela de Artillería Camilo Cienfuegos de La Habana, veintiocho a la Escuela Interarmas General Antonio Maceo, los primeros en la especialidad de artillería, los segundos en “Tropas General”, como se le denomina a la especialidad de infantería terrestre. Ambos grupos recibieron un curso especialmente preparados para ellos. Su principal característica fue la instrucción acelerada. En breve período los preparan en los conocimientos básicos de un soldado, luego un curso más extenso como cadetes, para luego continuar con un curso de superación de oficiales, para jefes de pequeñas unidades ya graduados. Se suponía que, en tanto estudiantes universitarios, podían asimilar estos conocimientos en plazos breves. No se pudo conocer, ni en documentos ni en todas las entrevistas realizadas, la razón de estos cursos rápidos, toda vez de tratarse de una formación a largo plazo, como la concibió Fidel. (62) 

A partir de septiembre de 1976, a poco más de un año del inicio de la tarea militar, se corrige esta “urgencia” en la formación de los oficiales chilenos; los cursos se regularizan y los nuevos ingresos entran a las escuelas de cadetes en los mismos años lectivos que sus condiscípulos cubanos. A estas alturas el propio PCCh había asumido la tarea de manera centralizada, y se organiza el reclutamiento de jóvenes desde los diversos países donde se fue concentrando el exilio chileno. En este mismo año y en los sucesivos, se fueron ampliando las especialidades de preparación. El Partido Comunista llegó a contar, además de artilleros e infantes, con especialistas en Tanques y Transporte, Defensa Antiaérea, Ingenieros en Telecomunicaciones, Ingenieros radio técnicos, Zapadores, Políticos, y diversas especialidades relacionadas con los aseguramientos logísticos. (63) 

Año tras año desde las más diversas latitudes llegan a Cuba grupos de jóvenes comunistas a engrosar las filas de la Tarea Militar. Sus orígenes son diversos e imprecisas las cantidades. Un grupo de siete jóvenes arriban desde cárceles de la dictadura directo a las escuelas militares. Fueron sacados del presidio y expulsados del país por la dictadura a fines de 1976; por voluntad propia decidieron incorporarse a la Tarea Militar. (64)

No existían cuotas en número de aspirantes y las especialidades a cursar. En general se trataba de grupos menores que el fundador del año 1975. Las FAR no imponían criterios de admisión ni límites en número, aunque lo orientaba en términos generales. La propia dirección política local del PCCh en Cuba es quién aseguraba la idoneidad para la admisión de los aspirantes, así como la distribución por escuelas y especialidades. Funcionarios de la Décima Dirección de las FAR mantenían relaciones de coordinación con la dirección local del PCCh. Paralelamente, esta dirección local, a su vez sostenía estrechos vínculos políticos con el Departamento América del Comité Central del PCC, con el cual ventilaba múltiples asuntos colaterales derivados de esta extraordinaria e inusual práctica solidaria de la Revolución. La colaboración en instrucción político militar cubana al PCCh se extendería hasta prácticamente el fin de la dictadura en 1990. (65) 

A fines de 1977 los pioneros de la Tarea Militar se graduaban y recibían el grado de subtenientes, con los conocimientos y habilidades para dirigir y asumir el mando de pequeñas unidades en sus respectivas especialidades. Un número significativo cercano a un 30% de los estudiantes chilenos no terminó la preparación retornando a sus carreras de origen. Poco se ha debatido acerca de las razones de este temprano abandono de la misión partidista. En los que permanecieron hasta mucho después, existe el consenso acerca de la influencia negativa del llamado masivo a todos los estudiantes para una tarea de tal magnitud y trascendencia. No hubo selección ni evaluación caso por caso que hubiese permitido mayor acierto y permanencia en la Tarea Militar de este primer grupo. En los subsiguientes colectivos la estabilidad fue mayor a partir de una mejor selección. Por otro lado, no pocos de estos nuevos postulantes recién llegados, una vez en Cuba y conociendo los detalles in situ acerca de esta Tarea Militar, retornaban de inmediato a sus países de origen, antes de vestirse de verde olivo. Cualesquiera sean las razones, los incorporados a partir de 1976 tuvieron mayor permanencia en la Tarea Militar. (66) 

Con los primeros recién graduados en 1977, otra vez Cuba, adoptaría una decisión excepcional. En pequeños grupos de cuatro o cinco de estos noveles oficiales, fueron incorporados a las distintas grandes unidades militares que en ese entonces rodeaban a la ciudad de La Habana. Y tal cual se señaló en un inicio, lo harían en igualdad de condiciones que sus congéneres cubanos. Aquí comenzaría otra etapa para los jóvenes comunistas chilenos. Se trató del ejercicio del mando en complejas condiciones. Asunto que tendría significativa relevancia para el colectivo en su preparación hacia sus misiones futuras. (67) 

Comienza la práctica concreta como jefes de pelotones de infantería o artillería. En poco tiempo, los más destacados van ocupando cargos superiores en baterías de artillerías o compañías de infantería. Mientras tanto los nuevos egresados, como norma, serían enviados a ejercer el mando en escuelas o institutos militares. 

El tiempo pasa y ya en 1978 comienzan los oficiales graduados a adentrase en temas políticos con la expectativa de colaborar en diseños donde el tema militar sea considerado como fundamental en un nuevo proyecto político del PCCh. La ausencia de definiciones políticas para “lo militar”, pasaría a ser preocupación principal del colectivo. El mando cubano, siempre facilitó el que estos oficiales periódicamente se reunieran fuera de sus unidades militares como militantes de su partido. Emprendían así una activa participación en la política militar del PCCh. (68) 

Ya en 1979 algunos oficiales del primer grupo logran participar en ejercicios de Estados Mayores, o forman parte de la Plana Mayor de Grupos de Artillería, o a nivel de Batallón de infantería. Mientras tanto el PCCh aún no tiene definiciones políticas partidarias para este colectivo. Chile todavía se percibe lejos para los miembros de la Tarea Militar. Algunos cuestionan su permanencia rutinaria en las unidades militares. Se suma a esto el rigor de la vida militar en tiempos económicos difíciles, con recursos limitados en todo orden. En determinados casos, no se posee la aptitud necesaria para el ejercicio del mando en condiciones complejas. No todos los oficiales chilenos tenían una perspectiva de largo plazo en la lucha contra la dictadura. Todas estas razones podrían explicar el que, en esta etapa, un número no despreciable de los oficiales ya graduados, abandonaran la Tarea Militar. En cambio, para una buena parte de aquellos que permanecieron, se trató de una suerte de “espera fecunda”. 

La permanencia de estos jóvenes comunistas en las unidades militares regulares cubanas, con un ejercicio efectivo del mando de sus tropas, la instrucción en el terreno, la participación en maniobras con uso de la técnica de combate y tiros reales, sobreponiéndose a grandes dificultades de todo tipo, buscando soluciones en circunstancias difíciles, la fuerza, el empuje y la creatividad obligada, fueron lecciones insuperables para las contiendas por venir, tanto en las guerras internacionalistas, como en la lucha clandestina en Chile. (69) 

Es imprescindible señalar que, durante todo el período estudiado, un grupo de militantes del PSCh, aunque en número significativamente menor, se prepararon como oficiales en las escuelas cubanas, viviendo experiencias idénticas a sus condiscípulos comunistas. (70). 

Mayo de 1979 es un momento memorable, tanto para la solidaridad y colaboración dada por Cuba, principalmente para la recibida por oficiales comunistas y socialistas. En este mes, a iniciativa de Fidel, comienzan los prolegómenos de la colaboración internacionalista de los oficiales chilenos, junto a la de otras nacionalidades, en la guerra de liberación de Nicaragua71. Tema que por su impacto será tratado en capítulo propio. 

Durante la guerra de Nicaragua, y principalmente posterior a ella, se intensificaría la colaboración cubana con el PCCh. El triunfo sandinista, el papel jugado en ello por los internacionalistas, y principalmente el cambio o adecuación en septiembre de 1980 de la política del PCCh en su lucha contra la dictadura, serían factores determinantes en el salto en calidad, cantidad e intensidad de la colaboración técnico militar cubana. 

1.4 Colaboración técnica y aseguramiento multilateral en la lucha directa contra la dictadura. 

La nueva Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM) fue declarada por el secretario general del PCCh, Luis Corvalán Lepe, el 3 de septiembre de 1980 durante un discurso pronunciado en Moscú.72 Fue sólo un enunciado general y público de la PRPM, se trataba del inicio de todo un proceso de construcción de esta. La PRPM fue la guía general para enfrentar a la dictadura militar en Chile en el período de 1980 hasta 1990.73 Era una propuesta a todos los opositores. Se trataba aún de una imprecisa “Rebelión Popular” para luchar contra la dictadura y terminar con ella. 

Es imprescindible para la comprensión de la colaboración cubana, dejar constancia, de la notoria influencia, aunque no reconocida por la historiografía chilena tradicional, del papel que tuvo esta política de Rebelión Popular de los comunistas, en la agudización de la lucha popular en el período desde 1983 a 1987. Se trata de las Jornadas Nacionales de Protestas Populares. Una suerte de rebeliones de dos o tres días, casi todos los meses, con la participación de todas las organizaciones y partidos opositores a la dictadura, donde las masas populares tomaban el control de sus poblaciones, sus barrios y lugares sensibles como nudos viales trastornando el normal funcionamiento de las principales ciudades en todo el país. En ocasiones se trató de paros nacionales. Se caracterizaban por una violencia popular masiva y organizada más el empleo de armas y explosivos caseros. (74) 

En el plano de la violencia y el tema militar el nuevo diseño de la Rebelión Popular señala la necesidad del empleo de …todas las formas de lucha, incluyendo la violencia aguda.(Sic)75 No existe un reconocimiento explícito de la lucha armada, no obstante, con ese enunciado, abre una brecha de impredecibles consecuencias al tema militar en este partido, donde paso a paso y en complejas condiciones, tema que excede a esta investigación, se fue conformando una Política Militar dentro del PCCh. El responsable “civil” de la Tarea Militar miembro de la Dirección Política del PCCh en La Habana a fines de la década del 70, con relación al tema militar lo explica de la siguiente manera: La Política de Rebelión Popular que se lanzó en el 80 no implicó un desarrollo estratégico en el trabajo militar. Esto fue tan así, que todo lo construido en política militar, todo lo que se acumuló de fuerzas militares fue siempre de abajo hacia arriba. Fueron cuadros aislados y estructuras inferiores las que construían, las que proponían los contenidos de la cuestión militar. Sólo parte de la Comisión Política (máxima dirección del PCCh) se fue convenciendo, y como a regañadientes; algunos nunca aceptaron este asunto militar. (76). 

Independiente al enunciado de 1980 del PCCh, no significó el retorno automático ni masivo a Chile de los oficiales del partido. Debieron transcurrir dos años de búsquedas y solución de contradicciones para que, a mediados del año 1982, sale el primer grupo de cinco oficiales con el definido propósito de regresar a Chile y unirse a los incipientes grupos que ya empleaban elementales formas armadas de lucha.

Existía fuerte resistencia en la Dirección Exterior del PCCh para el ingreso al país de estos especialistas. Se esgrimía una imprecisa definición de “cuadros estratégicos” necesarios para etapas “superiores” de la lucha, mientras los jefes y dirigentes de la recién creada Comisión Militar (CM) en el interior del país, exigían el inmediato y progresivo ingreso de estos especialistas militares. (77) 

Otra vez Cuba, sin inmiscuirse en las contradicciones internas del PCCh, prestó toda la colaboración necesaria, cuando finalmente estos oficiales comienzan su incorporación a la lucha clandestina, dando inició a una nueva etapa en la colaboración, trasladándose paulatinamente la interlocución de Cuba con el PCCh hacia la dirección interior del país, ahora con el Equipo de Dirección Interior (EDI), independiente a que la máxima dirección de los comunistas permanecería en el exterior. (78)

En Chile en el terreno militar se organizan en el trascurso de 1981 los primeros grupos paramilitares con subordinación centralizada, hasta que en 1982 se consolida la Comisión Militar (CM). Estrechamente vinculada al EDI, es en esta CM donde se gesta y se conduce todo lo vinculado a este tema hasta el fin de la dictadura. (79) 

La Comisión Política del PCCh aprueba, rechaza o modifica las propuestas de la CM, no ejerce conducción directa, mecanismo que tendría polémicas y complejas consecuencias en el desarrollo ulterior de las acciones, principalmente en los momentos más agudos de la lucha contra la dictadura. (80) 

En 1982, el recién estrenado Jefe de la Comisión Militar, Guillermo Teillier (Sebastián) llega a Cuba de paso hacia Moscú, y se reúne con el Comandante Manuel Piñeiro, para ese entonces, Jefe del Departamento América del PCC. Teillier no concentra su exposición en las persecuciones y victimas provocadas por la dictadura, tema habitual en este tipo de entrevistas, por el contrario, le expone con detalles las repercusiones que ha tenido en Chile la nueva política partidista de la Rebelión Popular. En el plano militar son acciones menores, pero ya se hacen sabotajes con el uso de explosivos. En noviembre de 1981 realizan el primer “apagón nacional” con el derribo de torres de alta tensión, por el recién creado “Comando Manuel Rodríguez”81, en medio de una ola de atentados diversos realizados por el MIR. 82 

Según testimonio de Guillermo Teillier, en esa oportunidad, el Comandante en jefe le recibe con interés y un tanto sorprendido, −supone− por lo inusual del accionar del PCCh, conociendo la tradición no armada de los comunistas chilenos. Teillier finalmente le manifiesta sin rodeos la necesidad que tiene el partido de armas e instrucción a sus combatientes para elevar el nivel del enfrentamiento a la dictadura. Fidel tomaría nota de lo tratado, se analizaría la solicitud y pronto habría una respuesta. (83) 

La respuesta de Cuba fue inmediata: En 1983 comienzan los cursos cortos de preparación de combatientes del PCCh con una duración de seis meses, concentrando la instrucción en armamento, explosivos, y lucha clandestina. Junto a ello se instruyen algunos especialistas en documentación y preparación logística en la lucha irregular. La inmensa mayoría de los alumnos proceden de Chile. Las escuelas cubanas del MININT ya tenían la experiencia con relación a los chilenos, producto de los cursos que se venían impartiendo al MIR. Grupos conformados por cantidades no precisas de combatientes, con hasta dos o más frecuencias por año y en diversas especialidades, se instruyen en Cuba hasta casi el final de la dictadura. Esta tarea fue de organización, ejecución, control y coordinación de exclusiva responsabilidad de la Comisión Militar (CM) del PCCh. La estadía en la isla era lo más breve posible. Una vez preparados los combatientes, son enviados a Chile de forma inmediata. (84) 

En el mismo año 1982 y después de prolongadas negociaciones, por influencias del propio Teillier y de Gladys Marín, del Equipo de Dirección Interior (EDI), más la fuerte presión de los oficiales comunistas en ese momento en Managua encabezados por su jefe Salvador, la máxima dirección del PCCh instalada en Moscú, accede a la incorporación paulatina de los oficiales a la lucha en el país. Este hecho se debe tener en cuenta a la hora de evaluar las contradicciones y complejidades que se dieron a la hora de desarrollar, impulsar las acciones combativas en Chile.

Los años de la PRPM del PCCh son posteriores a la guerra de liberación de Nicaragua, donde al momento de su proclamación en septiembre de 1980, por pura coincidencia, comienza la lucha contra las bandas contrarrevolucionarias que asolan a la naciente revolución nicaragüense. Los oficiales chilenos que participan en la guerra contra la dictadura somocista lo hacen subordinados al entonces teniente coronel Alejandro Ronda Marrero, enviado por Fidel al frente de un pequeño grupo de combatientes de la Dirección General de Operaciones Especiales (DGOE) del MININT. Los chilenos responden al mando cubano sin ninguna excepcionalidad. (85) 

En 1980, después de la guerra e instalada en Nicaragua la Misión Militar de las FAR de Cuba, los oficiales chilenos, son incorporados y subordinados a la nueva jefatura cubana, comprometida ahora con la defensa de la revolución naciente. Ambos acontecimientos tendrían significativas consecuencias en la calidad y espíritu de las relaciones de los oficiales chilenos con la DGOE y el propio Fidel, en las renovadas misiones de colaboración con el PCCh en esta nueva etapa hacia la lucha en el interior de Chile. (86) 

En mayo de 1982 llegan a La Habana los primeros cinco oficiales desde Nicaragua, con la tarea de prepararse en las singularidades de la lucha urbana y clandestina, toda vez que, hasta ese momento, es ese el escenario donde se realizan en Chile las primeras acciones violentas contra las fuerzas represivas de la dictadura. 

Ahora es cuando la DGOE, en particular su estructura operativa vinculada a las escuelas urbanas y sub urbanas de lucha irregular juegan un papel principal en el apoyo a la lucha del PCCh. La Comisión Militar y principalmente el jefe de la Tarea Militar establecen protocolos de colaboración integral de preparación en cursos para combatientes y oficiales, con el objetivo de dotarlos de los conocimientos y capacidades necesarias para el combate en regiones urbanas y sub urbanas en condiciones de clandestinidad. Los oficiales preparados para la guerra regular convencional, carecían de tales habilidades y conocimientos. (87) 

A partir del primer grupo que llega a La Habana a mediados de 1982, que sale hacia Chile en mayo de 1983, se fueron produciendo desde Nicaragua la salida más o menos regular de pequeñas partidas de oficiales hacia la capital cubana con idénticos propósitos. 

Parte de la colaboración técnica comprendía además de la instrucción militar, el aseguramiento con documentos, suplantación de identidades y habilidades conspirativas para el ingreso al país. 88 Estos ciclos de salida de Nicaragua, preparación en La Habana, e ingreso clandestino a Santiago se fueron cumpliendo periódicamente hasta casi el final de la dictadura, pero sin regularidad en plazos ni en cantidades. Otra vez, Cuba entrega toda su colaboración, y son los chilenos los que limitan cantidades y periodicidad, así como la selección, aptitud e idoneidad de los alumnos. 89 

En la propia medida que se complejiza la lucha en Chile, la Comisión Militar solicita otras colaboraciones más especializadas. En 1985 se prepara un contingente de hasta 15 combatientes, donde hay un número reducido de oficiales, en lucha guerrillera rural. Son los chilenos quiénes solicitan esta preparación especial, a partir de los planes de la CM de realizar un estudio exploratorio de un teatro de operaciones rurales en Chile, para la creación de un probable frente guerrillero. La preparación fue exitosa y permitiría que el destacamento cumpliría en el país la fase exploratoria en 1986, sin un curso ulterior de basificación producto a los polémicos cambios en la situación política al interior del PCCH y del propio país (90). 

Otros cursos especiales fueron entregados por la DGOE a solicitud de la CM relacionados con labores de logística, como acondicionamiento de vehículos para traslado de recursos combativos, preparación de almacenes para resguardo y conservación de armamento tanto en la ciudad como en el campo, también se formaron especialistas en explosivos, y en la confección y manejo de documentos e identidades para el trabajo clandestino. (91) 

Mientras se desarrolla todo este dilatado proceso de lucha internacionalista, preparación de combatientes, oficiales y su ingreso clandestino al país, en el interior y bajo una sostenida persecución, desde 1981 se crean grupos operativos que, en complejas condiciones de lucha clandestina, serían el germen y base principal de las fuerzas combativas del PCCh, donde se insertan los venidos del exterior.(92.) 

En relación a la colaboración logística con armamento y medios técnicos combativos, desde 1983 estos comenzaron poco a poco a ingresar a Chile desde diversos países de la región donde Cuba los entregaba a estructuras logísticas del PCCh creadas y basificadas exclusivamente para tales propósitos… Personal preparado y en vehículos acondicionados, salían del país a los destinos pre establecidos en misiones que podían durar dos o tres semanas. Para tal propósito se empleaban rigurosos métodos conspirativos, “cortadas” las estructuras de transporte con las de acopio locales. Luego de la entrega de los vínculos a los encargados en cada lugar, y pasado un tiempo previamente acordado, los transportistas recogían los vehículos ya cargados, y hacían largos periplos para su reingreso al país. Los encargados de la misión, no sabían cuánto armamento trasladaban ni donde estaba camuflado. Las entregas en el país, exigía igual o mayor seguridad en los “cortes” de estructuras. Numerosos viajes se realizaron desde 1983 hasta 1985. Nunca la dictadura descubrió estas estructuras logísticas, ni sus modus operandi. (93) 

La limitada eficiencia del avituallamiento transfronterizo, y principalmente la agudización general de la lucha política y militar contra la dictadura a fines de 1984 como resultado de las masivas jornadas de protestas populares, llevaron a la Comisión Política del PCCh a realizar una nueva apreciación sobre la situación de confrontación en todos los planos con la dictadura, para concluir en un proyecto que lo denominaron de “Sublevación Nacional”. Se trataba de un levantamiento popular generalizado a escala nacional, basado en las disímiles protestas populares masivas que se venían realizando de forma periódica en todo el país desde 1983. La diferencia es que ahora debía ser permanente, superando los dos o tres días de país sublevado como se daban las protestas nacionales hasta ese momento. Dicho, en otros términos, era un llamado a preparar una rebelión popular generalizada, donde el componente principal eran las masas populares en las calles copándolo todo de manera sostenida, mientras las fuerzas paramilitares y grupos combativos tenían la misión de impedir o limitar las acciones de las fuerzas represivas, mediante acciones de diferente tipo, principalmente sabotajes y emboscadas e impedir el desplazamiento desde sus lugares de basificación. Se apostaba a una Sublevación Popular, donde las masas, las milicias poblacionales en la calle empleando armas caseras, barricadas y “molotov”, jugarían el papel principal; Las estructuras armadas del PCCh y de otros partidos de izquierda, jugarían un rol de apoyo a esta lucha de masas. 94 

Es esta apreciación política la que compele a la Comisión Militar a elaborar una idea preliminar de plan para la Sublevación Nacional a fines de 1984. De aquí emerge la necesidad de armas para la sublevación en un número y diversidad mucho mayor que la recibida hasta ese momento. Otra vez, la máxima dirección del partido, aprueba la decisión propuesta por su CM, no se involucra, no controla, ni dirige. Este estilo de dirección traería como consecuencia el no contar con toda la potencialidad de este partido para misiones de tal trascendencia. Es la CM quién organiza, prepara, controla y pone en marcha la incorporación al país de medios combativos, de manera clandestina, como jamás había ocurrido en la historia de Chile. 95 

El siete de enero de 1985 llega a La Habana Juan Carlos, designado por la CM como el responsable exterior de lo que llegaría a ser “Carrizal”, nombre con que ha quedado para la historia esta operación clandestina. Durante un año y medio alrededor de un centenar de hombres y algunas mujeres en menor número, por etapas y compartimentados, se organizaron, prepararon en múltiples escenarios en Chile y en el exterior para realizar la internación al país de alrededor de 60 toneladas de armamento, municiones y diversos medios de aseguramiento combativo. Especialistas navales, marineros, mecánicos, ingenieros, choferes, mineros, abogados, empresarios, obreros, personal de seguridad, etc., se debieron buscar y preparar para la operación. Goletas pesqueras, trasporte terrestre especializado para el traslado del armamento, vehículos diversos, todo tipo de medios de pesca y accesorios para esta labor, hostales, “barretines” soterrados, clínica, empresas de fachada, casas clandestinas, etc., se debieron obtener por arrendamiento o compras para asegurar la misión de ingreso y custodia de las armas al país. 96 

Cuba donó los medios de combate y los puso a doscientas millas del litoral chileno. En dos operaciones, una en mayo de 1986 y la siguiente en julio del mismo año, trasbordaron en medio del océano todo el armamento en pequeñas goletas chilenas operadas por marinos comunistas. Cargadas las embarcaciones regresan a las costas nacionales por el litoral del desierto del norte chileno. En una caleta preparada de antemano fueron descargadas las toneladas de armamento, luego sacadas de la playa, trasladadas a minas en el desierto y más tarde a almacenes de carácter permanente en el norte y principalmente en la capital, bajo un país controlado por las Fuerzas Armadas de la dictadura. 9

La operación en sí mismo fue exitosa. Cuba y sus marinos, la infraestructura para el desembarco, los mineros y transportistas chilenos cumplieron su papel. Otra vez, tal cual ocurriría en misiones principales y de tal envergadura, Fidel estaría al tanto paso a paso de esta nueva tarea, y designaría a sus mejores cuadros al frente de tal misión. El General Alejandro Ronda, en ese entonces Jefe de la Dirección General de Tropas Especiales, fue el designado para dirigir -en el más estricto secreto- la operación de traslado y trasbordo a goletas pesqueras chilenas de toneladas de armamento y municiones. En dos oportunidades espaciadas entre sí, desde Cuba hasta un punto en medio de la alta mar, se cumpliría la misión a más de doscientas millas de las costas chilenas.98 Por causas que es imposible abordar, que no son parte de esta tesis, las armas en su mayoría son descubiertas en agosto de 1986, en los precisos momentos en que todas las fuerzas políticas, incluyendo parte importante de la derecha y los EEUU, hacen denodados esfuerzos por sacar al dictador a través de un proceso de negociación. De continuar por el camino que se estaba transitando, existía la real posibilidad de que el PCCh saliera como parte triunfadora si se derrotaba al dictador mediante la sublevación en marcha. 99.

Capítulo 2 

Fidel, la misión internacionalista del PCCh y el impacto ulterior para la lucha en Chile. 

2.1 Generalidades 

9 de mayo de 1979 es el inicio de la misión internacionalista para la Tarea Militar del PCCh;(100) en ese memento sus fundadores cumplían su trabajo profesional en pequeños grupos dispersos entre las grandes unidades militares que rodeaban la capital cubana. La mayoría de ellos ya ostentaba el grado de teniente y se desempeñaban como jefes de compañías o baterías de artillería. Los graduados en los años posteriores, realizaban su trabajo como jefes de pelotones en las diversas escuelas de cadetes o clases con que contaba las FAR en La Habana. 

Estos oficiales ejercían sus deberes y derechos en igualdad de condiciones que sus congéneres cubanos, como ya señalamos, excepto la militancia política. En cada gran unidad se formaba una célula (núcleo), que en su conjunto se subordinaban políticamente a un “Secretariado” de cinco miembros constituido por los propios oficiales, que a su vez respondía a un “encargado” o “responsable” civil con residencia en La Habana, quién era designado por la máxima dirección del PCCh en ese entonces, radicada en Moscú. Necesariamente el tema político principal de los miembros de la Tarea Militar era la situación chilena. Sus células se formaban como equipos de trabajo y estudio con temas relacionados con las experiencias revolucionarias internacionales exitosas o derrocadas, el estudio de temas en los marcos de la historia de la lucha de clase en Chile, y los diversos Teatros de Operaciones Militares del país (TOM).(101) 

Como afirmamos en el capítulo precedente, la cantidad de oficiales disminuía notablemente en directa proporción al tiempo transcurrido, y su cifra global no aumentó al graduarse en julio de 1978 el primer grupo formado en las escuelas de cadetes bajo el mismo programa de los estudiantes cubanos.(102) Los nuevos oficiales fueron destinados a ejercer el mando como jefes de pelotones de cadetes o sargentos en el sistema de escuelas de las FAR. Mientras esto ocurría con los jóvenes comunistas, un reducido número de mujeres militantes de las Juventudes Comunistas que formaban parte del grupo original de estudiantes de medicina y estomatología se titulaban en 1978. La mayoría de ellas continuó sus estudios en diversas especialidades médicas, algunas en medicina militar. Es necesario considerar esta información, pues este grupo de mujeres doctoras formadas en Cuba, como los oficiales graduados en 1978, jugarían un destacado papel en la misión internacionalista en Nicaragua. (103) 

Ambos grupos, tanto las mujeres como los cadetes recién graduados, tenían sus propias “células” donde ejercían su militancia política, por tanto, también participaban de los mismos temas de investigación y estudio que tenían los oficiales más “veteranos”. 

En este ámbito de militancia y motivaciones políticas de este contingente, es donde emerge una de las principales consecuencias “no previstas” a la hora de dar inicio a la Tarea Militar. De tener como objetivo principal la preparación técnico militar, poco a poco oficiales y estudiantes se transforman en sujetos activos en la búsqueda de fundamentos y objetivos para una política militar de su propio partido. En la misma medida del estudio del tema militar en la política, comenzaron a buscar respuesta a la existencia de su tarea militar, a conocer e investigar acerca de la violencia y política en el pasado de su partido, y sobre todo pensar en la política militar en la lucha contra la dictadura. Por tanto, antes de que surgiera la misión internacionalista en 1979, se consolidaba un colectivo con más interrogantes que certezas, no obstante, convencido que las respuestas no las encontrarían si retornaban a sus universidades. El propio grupo, por iniciativa de su secretariado y del encargado civil, crean mecanismos de estudio y elaboración que superan los contenidos partidistas en sus reuniones periódicas; así nacieron los “seminarios”, eventos colectivos anuales de discusión a partir de distintos temas previamente acordados, donde la “política militar del PCCh, sería el tema insigne.104 

Por otra parte, en 1979, año de la misión internacionalista, este partido aún mantiene su línea política de “Frente Antifascista”, con similares códigos al de su tradición, forjando, promoviendo una amplia unidad política contra la dictadura y llamando a la lucha combativa de masas…, pero no armada. Es imprescindible considerar que posterior al golpe militar el PCCh es diezmado y su labor principal había sido resistir y sobrevivir, ante una cuasi desarticulación total provocada por una sistemática persecución y exterminio a manos de los órganos represivos.(105) 

A partir de 1978, con el reingreso a Chile de un grupo de destacados dirigentes encabezados por Gladis Marín, el PCCh comienza su recuperación con la reorganización de sus direcciones a todos los niveles y de sus principales núcleos de base en sindicatos y barrios populares. Esta dirigente conducirá al partido con un Equipo de Dirección Interior (EDI) durante los años de mayor auge y capacidad de lucha en contra la dictadura hasta 1990. Este equipo nunca sería descubierto o golpeado por los órganos represivos. (106) 

Mientras tanto, en el exterior del país ya se han producido dos eventos orgánicos extraordinarios, el Pleno de agosto 1977 y de abril 1979, ambos como prolegómenos del cambio de lo que sería la Política de Rebelión Popular de Masas de 1980. Son reuniones trascendentes del Comité Central, no obstante, aún no se aborda el uso de la violencia en la lucha anti dictatorial. En ambos eventos dos oficiales respectivamente rinden un informe de carácter orgánico interno de la Tarea Militar, su grado de desarrollo y perspectivas, todo únicamente en el ámbito técnico profesional. Se produce así una paradoja política: el PCCh tiene que luchar contra una dictadura esencialmente violenta que lo tiene al borde de su destrucción orgánica y al mismo tiempo cuenta con una fuerza militar propia con cuatro años de formación para la cual no tiene políticas ni misiones. La razón de fondo, el PCCh aún no ha logrado una ruptura definitiva con su consuetudinaria práctica de lucha no armada. Por tanto, en mayo de 1979, al comenzar la misión internacionalista creada y dirigida por Fidel, no existen políticas partidarias para estos militares más allá de una imprecisa definición de cuadros estratégicos, como respuesta momentánea al carecer de una definida concepción de lucha donde estuviese incluida la Tarea Militar.107 

En medio de tal estado de cosas en el PCCh y en sus oficiales, el Comandante en Jefe, al anochecer del nueve de mayo de 1979 reunidos en una escuela de lucha irregular del Minint, les propone a estos participar en la lucha de liberación que en ese preciso momento había recomenzado en Nicaragua conducida por el Frente Sandinista de Liberación Nacional. (FSLN).108 

La misión internacionalista liderada por Fidel tendría un impacto significativo directo en ese conflicto, no únicamente en los resultados de la guerra misma, además lograría una notable influencia en los oficiales chilenos en el orden político, ideológico, militar e indiscutiblemente en el plano emocional. Esta ascendencia estaría dada por el novísimo escenario socio histórico geográfico donde estos oficiales llegan, viven y combaten durante un prolongado período. Con relación a Chile, son otras las estructuras socio económicas que posee Nicaragua, es distinta la historia de lucha de su pueblo; son diferentes las matrices ideológicas e históricas entre el FSLN y el PCCh, y principalmente destacan en los nicaragüenses sus experiencias políticas y de lucha muy propias en sus formas de organización, sectores protagonistas y su ancestral y legítima aceptación de las armas y la violencia como forma de lucha. Hasta el momento de producirse esta misión internacionalista, no existían relaciones ni vínculos entre ambas organizaciones.109 

Para poder reflexionar acerca del valor y papel que tiene Fidel al lograr la unidad de comunistas de tradición centenaria con sandinistas nacidos en la década de los sesenta, es imprescindible considerar la virulencia que en ese entonces poseían las contradicciones entre revolucionarios que superaba el hecho de ser partidario o detractor de la lucha armada. Estas discrepancias se adentraban en diversas y complejas formas de concebir el marxismo y la lucha de clases, donde el análisis y la interpretación de los conceptos y contenidos de momento histórico o condiciones históricas concretas de cada pueblo para aplicar una u otras formas de lucha, se tornaban en enfoques irreconciliables. Dos etiquetas peyorativas los agrupaban: ultraizquierdistas versus reformistas.110 

El FSLN se autodefine como organización político militar, nace entre 1960 y 1961, estimulado por el triunfo de la Revolución Cubana. No obstante, sus raíces están profundamente articuladas primero con la guerra civil revolucionaria en Nicaragua y luego con la guerra de liberación nacional contra la invasión norteamericana en la etapa de 1926 a 1934, y posteriormente, con las luchas principalmente de campesinos y sectores populares urbanos, que en complejas condiciones de dispersión combaten por sus derechos hasta mediados de la década de los cincuenta, en que se produciría un ascenso revolucionario de estas hasta los sesenta, donde finalmente se impone o emerge la necesidad política de una organización que unifique y conduzca las luchas del pueblo nicaragüense.111 

La estructura socio productivo agrícola y dependiente de Nicaragua desde fines del siglo XIX y el siguiente, muestra las consecuencias de un capitalismo con retraso, poco desarrollado, a veces con manifestaciones feudales. La oligarquía terrateniente conservadora con sus formas pre-capitalistas de producción, se resiste a los cambios de una burguesía liberal naciente agroexportadora. En la primera mitad del siglo XX aún el campesinado representa la mayoría de las masas populares del país, en todos los conflictos de la etapa es el protagonista principal, no pocas veces asociados o manipulados por los sectores dominantes en pugna. La presencia del proletariado urbano, de estudiantes y trabajadores organizados es lenta y tardía, estos jugarían un destacado papel en las luchas políticas a partir de la década de los sesenta del siglo pasado.112 

Nicaragua tal cual Centroamérica toda, estaba articulada y dependiente del imperialismo norteamericano. Los EEUU intervienen militarmente en este país de 1909 a 1910 y luego de 1926 a 1934, en medio de guerras civiles entre la oligarquía conservadora y liberales agroexportadores donde invariablemente se incorporan sectores campesinos por intereses sectoriales y regionales. El empleo de la lucha armada es propio y está plenamente asumida por todos los protagonistas de estos conflictos. Es en el contexto de la intervención norteamericana y principalmente por el papel de determinados sectores liberales y campesinado nacionalista, donde emerge Augusto Cesar Sandino como el líder popular y conductor de esa lucha. En tales circunstancias la guerra civil revolucionaria adquiere un carácter de guerra de liberación nacional logrando expulsar a las fuerzas interventoras al finalizar el año 1932.113 

El auge de las luchas populares de este período culmina con el asesinato de Sandino y sus principales colaboradores en 1934, dando paso a un subsiguiente período de descenso revolucionario que perduraría hasta 1956. Ambos momentos suceden bajo la dinastía de los Somoza originada y protegida por los EEUU. El ajusticiamiento precisamente en 1956 de Somoza García, dictador que dominaba al país con la Guardia Nacional posterior a la salida de los norteamericanos, remece los cimientos de la dictadura dando un impulso a la reintegración del movimiento revolucionario sandinista hasta 1960, donde se van incorporando a la lucha contra la dictadura –ahora contra el sucesor Somoza Debaile- el estudiantado organizado y los emergentes sectores de las masas populares proletarias de las ciudades. Se propician así las condiciones para la creación de una vanguardia revolucionaria capaz de ponerse al frente de la guerra revolucionaria y popular: El FSLN.114 

Desde sus cimientos el FSLN nace con una política de guerra, por la conquista del poder y la derrota de la dictadura mediante la lucha armada, donde no solo se construiría un ejército popular revolucionario, necesariamente las masas populares de la ciudad y del campo son convocadas. […] “ejército popular es el pueblo mismo, no el brazo armado del pueblo, no un aparato que lo podamos utilizar en un momento…, todo trabajo de concientización lleva a eso, a organizar un pueblo para hacer la guerra” […] En concordancia con tales conceptos el FSLN se propuso derrotar a las fuerzas armadas de la dictadura representada por la Guardia Nacional. Para asegurar los propósitos estratégicos había que destruir esa fuerza armada a través de una guerra popular.115 

Etapa de Ascenso Revolucionario, le denomina el FSLN al prolongado período que va desde el ajusticiamiento de Somoza García en 1956 hasta 1978 en que aparece esta visión e interpretación de la Dirección Nacional (DN) del FSLN de su propia historia.116. Desde su fundación entre 1960 y 1961 hasta el triunfo de la Revolución Sandinista lograda en julio de 1979, son prácticamente 20 años de lucha plagados de múltiples experiencias políticas y militares, éxitos y fracasos combativos en la ciudad y en el campo, bajas sensibles por muerte en combate o prisión de dirigentes principales. Además, el FSLN construye una compleja política de alianzas con otros sectores donde se incluye la burguesía anti-dictatorial, una paulatina y creciente incorporación de las masas populares y obreros de las ciudades, donde el estudiantado organizado juega un destacado papel. En este complejo proceso, nunca la organización negoció sus bases principales de la lucha y su guerra popular revolucionaria. No obstante, hacia 1978, en el final del período de ascenso, aparecen en lo interno del FSLN tres tendencias o diseños estratégicos que con sus antagonismos pondrían en jaque las posibilidades de derrotar a la dictadura.117. La divergencia principal estaba en qué proyecto estratégico se asumía para continuar con la guerra popular. 

Mientras las tres tendencias mantuvieron sus posturas, la guerra popular en el campo y la lucha de masas en las ciudades continuó con los conflictos propios que se generan por la desunión al mantener el accionar político y militar cada una de manera independiente. La lucha por la unidad fue ardua, dilatada y compleja, finalmente esta se logra recién el 7 de marzo de 1979 quedando establecida una Dirección Nacional (DN) formada por las tres tendencias. Una vez obtenida la unidad, dentro de la agudización de los enfrentamientos políticos y militares ocurridos en ese preciso momento en el país, la nueva DN consideró que las condiciones estaban maduras para llamar a una Ofensiva Final para fines de mayo de ese mismo año 1979118. De la misma manera fue convocada una huelga nacional para el 5 de junio. Ciudades enteras se insurreccionaron.119

En el libro la Paz en Colombia, queda demostrado el determinante papel jugado por Fidel en la unidad de los sandinistas. Esta fue rubricada en la Habana, y además quedaron actas y registros fotográficos de la misma.120 Fidel se reúne con cada una de estas tendencias y con paciencia y perseverancia logra concertar voluntades, dirimir contradicciones y forjar la unidad entre todas. Sin lugar a dudas, Fidel hace un trabajo gigantesco por la unidad de los sandinistas. Sin ello era imposible colaborar con esa lucha y era muy poco probable que hubiesen logrado el triunfo.121 

Al unísono con el llamado a la ofensiva final del sandinismo, que se acuerda en La Habana, con un preciso sentido del momento histórico, y en correspondencia con los cambios rápidos y bruscos de la situación, el Comandante en jefe decide organizar una “brigada de apoyo” a la revolución nicaragüense con combatientes guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y nicaragüenses, más los oficiales chilenos y un reducido grupo de oficiales uruguayos. En primera instancia, es la extrema agudización de la situación del conflicto en Nicaragua, la que compele a Fidel a incorporar a la guerra, a este variopinto contingente de revolucionarios latinoamericanos 122 

  1. La misión Internacionalista. 
  1. Planteamiento de la misión 

 Como señalamos, el siete de marzo de 1979 en La Habana se logra la unidad del FSLN creándose una nueva DN. Fidel está presente y es parte principal del proceso. La recién creada DN debuta convocando a una Ofensiva Final para los últimos días del mes de mayo y una posterior huelga nacional para el 5 de junio del mismo año. 

Antes de finalizar mayo y sin tener conocimientos de esta particular situación, llega a La Habana Carlos Altamirano, en ese momento Secretario General de una de las dos fracciones en que se había dividido el PSCh. En este sector de Altamirano permanecerían la mayor parte del grupo de oficiales y cadetes pertenecientes a este partido que -junto a los comunistas- se preparaban en Cuba. Una representación de estos pide reunirse con su máximo dirigente. Es portadora de una demanda del colectivo; tiene visos de ultimátum: Piden su ingreso inmediato a Chile, de ser esto imposible,  exigen  la  participación  en  una  misión  combativa  de  carácter internacionalista. Ante tal demanda, el dirigente prometió consultar el tema con Fidel.(123). 

En los últimos días de mayo y en la primera semana de junio, ocurren como en cascada, todos los hechos que tendrían como resultado el día 9 de junio, el viaje urgente vía Panamá Costa Rica, de cuatro oficiales artilleros del PSCh a la frontera sur nicaragüense.124 En las entrevistas realizadas a dos de los protagonistas, estos evocan vivamente todos los sucesos de aquel entonces, no obstante, les es imposible recordar con precisión la fecha de cada uno de ellos. Altamirano se reúne con Fidel al terminar el mes de mayo, uno o dos días después, se encuentra con sus oficiales y les informa la idea del Comandante de apoyar a los sandinistas; allí se enterarían que el 27 de mayo habían comenzado los combates en el Frente Sur. Un día después del encuentro con su dirigente, muy temprano en la mañana los oficiales socialistas ya están en una instalación del MININT ataviados con uniforme de campaña, probablemente el lugar es Punto Cero. Esa misma noche el Comandante personalmente les plantearía la misión. (125) 

Al amanecer del día 9 de junio, cuando los cuatro artilleros socialistas salen de Cuba rumbo a Nicaragua, por pura coincidencia, -como señalamos en capitulo anterior-, llega una escueta orden a las grandes unidades y escuelas donde permanecían los oficiales del PCCh. Estos debían presentarse en la mañana de ese mismo día en el Estado Mayor del Ejército Occidental. Luego, reunidos allí nada les informan, únicamente les comunican que han sido convocados para adiestrarse en lucha irregular en escuelas del Minint. El asombro fue general. A las médicos militares las regresan a su vida normal, a un pequeño grupo de oficiales socialistas que desconocían la misión de sus compañeros artilleros, los separan y los trasladan de manera independiente, a una de las tantas áreas aisladas con que cuenta la escuela de lucha irregular Punto Cero del Minint. 

Lo militares comunistas junto a un pequeño grupo de 8 oficiales uruguayos del Partido Comunista de ese país, fueron concentrados juntos en una de estas “áreas” independientes de la misma escuela del Minint.126 Pocos días más tarde sabrían que se trataba del “área 80” de Punto Cero. Aquí los uniforman con trajes de campaña y los acomodan en uno de sus grandes dormitorios comunes. Más allá de normas de organización y convivencia, los oficiales de la escuela que los atienden, no les dan ningún tipo de información, sencillamente porque no tienen idea de cuál es la misión de este contingente. Las especulaciones pululan entre los jóvenes oficiales. Salvador, el secretario político, los conmina a tener paciencia…, a esperar. Mientras transcurre la tarde, por sus indicaciones se organizan en dos pelotones, cada uno con tres escuadras con sus respectivos jefes, y se nombra a un jefe militar. El Secretariado continuaba siendo la máxima autoridad del colectivo formado por 53 oficiales del PCCh.127 

El Comandante llega en horas tempranas de la noche. Unos pocos oficiales ya duermen, la mayoría en pequeños grupos continúa debatiendo acerca del porvenir inmediato. Los oficiales a cargo rápidamente los conminan a reunirse en la sala de clases del área 80. Fidel entra y el saluda sonriente rompiendo la tensa expectación general. Rápidamente y sin preámbulos les habló de Nicaragua.128 

Frente a un mapa donde destaca la zona austral de Nicaragua, explicó acerca del teatro de operaciones militares (TOM) en el llamado Frente Sur, contiguo a la frontera con Costa Rica. Se trataba de un territorio rural con una selva rala, con suaves y dispersas alturas, cuyo rasgo determinante era tener una franja del territorio costarricense como retaguardia del FSLN, y la carretera Panamericana como eje principal de las acciones. El TOM es el Istmo de Rivas.129 

Mientras ocurren los combates en el sur, al interior del país se trataba de insurrecciones urbanas populares y columnas del FSLN que combatían con escaso armamento en las calles de las principales ciudades del país. Era la insurrección donde el pueblo nicaragüense, con el FSLN a la cabeza, se enfrentaba a la Guardia Nacional de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, último miembro de una dinastía que dominaba al pequeño país desde 1937. 

Fidel, hablaba con seguridad y dominio de la situación. Relató el carácter y resultados de los combates recientes de finales de mayo en las costas del Océano Pacífico del istmo de Rivas como parte de la ofensiva final llamada por el FSLN. Después de duros combates, las columnas sandinistas habían sido obligadas a replegarse al territorio costarricense.130 Fidel señaló con precisión la ubicación de las tropas, tanto revolucionarias como enemigas, los accidentes del terreno, su topografía, las distancias convencionales y los recientes errores cometidos por los sandinistas en el sector de la costa del Pacífico. Era imperiosa la necesidad de retomar e incrementar las acciones combativas en la frontera sur. Ahora era urgente, −y señala en el mapa el extremo derecho del istmo de Rivas donde está el puesto fronterizo−, irrumpir por el sector de Peñas Blancas, avanzar hacia el norte por la carretera Panamericana y crear un área o zona liberada, penetrando al norte lo más que se pudiera, proteger los flancos en los lugares de probable ataque enemigo, impidiendo cortar el Frente y el área liberada y ser aniquilados por partes, como había ocurrido recientemente en los combates en la costa del Pacífico. Explicó que, una vez creada un área liberada, era necesario pasar a formas de guerra regular, manifestada a través de la consolidación de una línea de trincheras que se debía mantener a cualquier costo, y −si la situación táctica lo permitía− empleando todo el potencial de fuego avanzar todo lo posible aumentando la cabeza de puente. Mantener un territorio ocupado o liberado y consolidarlo era vital para el curso de toda la guerra.131 

Era el pensamiento estratégico de Fidel. Un territorio liberado mantendría a lo más selecto de las tropas y armamento somocista empantanados en el sur impidiendo su traslado a las ciudades sublevadas del país, y aniquilarlas por partes, tal cual había ocurrido en la Insurrección de 1978.132. 

Fidel nos dijo que si el FSLN lograba consolidar un territorio en el Frente Sur, Somoza iba a reaccionar de la manera más contundente, porque como había centrado su propaganda en el sentido en que estaba siendo sujeto de una agresión del “comunismo internacional” desde el sur, iba a concentrar el mayor contingente de lo mejor de sus fuerzas para derrotarnos y poder anunciarse al mundo como un adalid en “defensa de la democracia” que debía ser ayudado por Occidente. Con esto pretendía sostener la ayuda militar que Estados Unidos le estaba dando y con la cual mantenía su maquinaria de guerra. 133. 

En los momentos de estos acontecimientos, en el plano internacional general, aún se vive bajo el paraguas de la Guerra Fría entre las dos grandes potencias mundiales de ese entonces, EEUU y la desaparecida URSS, morigerada en esa década de los setenta por los acuerdos SALT I y II134, el último firmado precisamente en 1979, que coincide con la participación de Cuba en las luchas en Centroamérica, al mismo tiempo un año donde el país tendría un singular protagonismo en la arena internacional, a ser seleccionado como sede y representante del movimiento de Países No Alineados (NOAL).135 

Pudiera parecer un contrasentido la participación de Cuba en el apoyo en preparación combativa a revolucionarios centroamericanos, y a su vez colaborar decisivamente en la guerra de liberación nacional librada por el pueblo nicaragüense, con el logro de la paz mundial, esencia principal de los acuerdos SALT, como a su vez también es parte y contenido dentro de un abanico de objetivos del movimiento NOAL. El 12 de octubre de 1979 en nombre de este movimiento, empleando la Declaración de La Habana de los NOAL del 9 de septiembre del mismo año, desde el estrado de la Organización para las Naciones Unidas (ONU), Fidel se dirige al mundo en un memorable discurso donde, dentro de un arsenal de pensamientos y aspiraciones fundamentadas vigentes hasta hoy, hace coherente y sin contradicciones, la lucha por la paz mundial con la lucha de los pueblos y países pobres y sojuzgados de la humanidad. En la vos del Comandante en Jefe, los NOAL apoyan decididamente no solo los acuerdos de limitación de las armas nucleares, abogan principalmente por su eliminación definitiva. Reconocen que los “SALT” son un avance, pero sólo como punto de partida en la consecución de la paz y la coexistencia pacífica, pero al mismo tiempo esta no se debe circunscribir únicamente a las dos grandes potencias y demás países desarrollados, (…) Pero la paz, para nuestros países, resulta indivisible. Queremos una paz que beneficie por igual a los grandes y a los pequeños, a los poderosos y a los débiles, que abarque todos los ámbitos del mundo y llegue a todos sus ciudadanos.136 

Los NOAL de acuerdo a sus principios no conciben la paz bajo el dominio del imperialismo, el colonialismo, el racismo, el neocolonialismo, cualquier forma de agresión, ocupación o injerencia extranjera. En su Declaración de La Habana asocian la lucha por la paz con (…) “el apoyo político, moral y material a los movimientos de liberación nacional y la realización de acciones conjuntas para liquidar la dominación colonial y la discriminación racial” 137  

A mediados de 1979, en momentos que Fidel habla con los internacionalistas, no se adentra en estos conflictos globales, y nunca se refirió a consideraciones ligadas a las contradicciones vigentes entre las dos potencias, toda vez que históricamente Centroamérica había estado bajo la egida y el dominio del imperialismo norteamericano, donde la dinastía de los Somoza era su ejemplo cumbre de injerencia, y por otra parte, la ex URRS no había mostrado hasta ese año 1979, ningún interés o vínculo con los revolucionarios nicaragüenses.138 No obstante, sí analizaría con detalles el panorama internacional regional, clave para el logro de la tarea planteada. Como veremos, sin un apoyo de los países de la región, no hubiese sido posible esta obra de singular internacionalismo latinoamericano impulsada por el líder de la Revolución Cubana. 

De manera coyuntural se dieron en ese entonces condiciones regionales favorables que permitieron la realización de esta operación liderada por Fidel. Panamá, Venezuela y Costa Rica, les aseguró a los oficiales chilenos, estaban comprometidos en colaborar con los sandinistas y se extendió en los pormenores de las razones éticas y políticas de esta unidad entre disímiles países de la región que estaban en contra de la dictadura somocista. Somoza había cometido el error de amenazar y hostigar a Costa Rica, ante el apoyo dado a los sandinistas. Los oficiales chilenos serían testigos de uno de los ataques de la aviación somocista a los puestos fronterizos ticos. Señala Fidel: Gobiernos francamente amigos de Estados Unidos se sensibilizaron con la agresión a Costa Rica. Cuba llega a un acuerdo con este país que no posee armamento para su propia defensa. Por cada tonelada de armas para Costa Rica, iría otra para los sandinistas. En un viejo cuatrimotor DC-6 que podía cargar 14 toneladas se enviaron las armas pertinentes, que eran desembarcadas en el aeropuerto de Liberia, a pocos kilómetros de la frontera con Nicaragua.139 En lo sucesivo los miembros de la brigada internacionalista creada por Fidel viajarían a este mismo aeropuerto, que era más bien una pista de aterrizaje, pero desde la Ciudad de Panamá, con la expresa colaboración del gobierno de Omar Torrijos.(140)

Antes de terminar el encuentro con los oficiales, Fidel les manifiesta específicamente a los chilenos, que para poder cumplir con esta tarea era imprescindible la autorización de la dirección del PCCh. Les explicó en detalles las gestiones hechas en ese sentido con el secretario general de la organización, Luis Corvalán, a quien había enviado un emisario personal a Moscú y cursado un cablegrama solicitando el permiso; sin este, no habría misión. 

Se fue el Comandante, no sin antes prometer que retornaría apenas tuviera noticias. Al momento, entre los oficiales, se produjo un repentino desborde colectivo y explosivo de emociones desordenadas. Ya estaba todo claro, ya sabían de qué se trataba. De allí en adelante e tema más debatido entre los oficiales fue acerca de la autorización de la dirección. No todos mostraban la misma confianza producto de los recientes y permanentes debates del futuro de la Tarea Militar. Los más escépticos señalaron enfáticamente la disposición de cumplir la misión, independiente de la respuesta de la dirección. Los más tradicionales aconsejaban no apresurar razonamientos y esperar. “Los viejos” −aseguraban−, por ningún motivo se negarían a un acontecimiento de tal trascendencia.(141)

Era una muestra más de las diferencias que desde ya se asomaban entre miembros de este colectivo y la dirección tradicional del PCCh. La lógica aceptación de la dirección de esta propuesta de Fidel, no solucionaría las diferencias con relación al papel de la lucha armada y su aplicación en el camino de la revolución. Era recién un comienzo de contradicciones que se irían profundizando durante la experiencia vivida en Nicaragua, y principalmente en la agudización ascendente que tendría la lucha contra la dictadura chilena en los años por venir. 

El Comandante regresó en la madrugada de esa misma noche (142). Fidel entró muy contento, radiante afirman algunos, en ese entonces con su tradicional tabaco puro en la mano izquierda y un papel en la derecha. Mientras agitaba el documento, dijo sonriente: No pude quedarme con esto. Me llegó y vine corriendo a comunicárselo”. A continuación, leyó el texto; era un cable de Luis Corvalán en el que autorizaba, con emotivas frases, la participación de los comunistas chilenos en la misión internacionalista en Nicaragua. Casi al unísono, los futuros guerrilleros se levantaron de sus asientos, y sin que nadie lo ordenara, comenzaron a cantar La Internacional. Transcurrida menos de una semana de intensa instrucción, el primer grupo salió para Nicaragua. Fidel expresaba claramente la premura: El Frente Sur necesitaba con urgencia a los especialistas artilleros para el cumplimiento de su misión; vía Panamá Costa Rica, ya estaba todo el armamento artillero en el terreno. Y, por otra parte, en otro de los tantos pensamientos visionarios de Fidel, fue cuando afirmó que era imprescindible que los oficiales debían llegar lo más rápido posible…, Somoza −afirmaba− tenía la guerra perdida. Participar en la guerra les daría experiencia y prestigio ante los nicaragüenses, principalmente para participar en la inmediata tarea de formar un nuevo ejército popular… 

El PC reestructuró con rapidez su orgánica interna, que nadie cuestionó: Salvador Colmenares desde un inicio estuvo al frente de esta tarea y del Secretariado formado por cinco miembros. Fue este equipo de dirección quien decidía la composición de cada grupo que se iría trasladando hacia Nicaragua. 

Más de cuarenta personas integraron el primer grupo, la mayoría nicaragüenses, diez oficiales chilenos, más algunos combatientes hombres y mujeres de Honduras y Guatemala. 

La jefatura del colectivo multinacional recayó en Salvador. Fidel respaldó esta decisión llevándolo a las instalaciones donde estaban los compañeros de cada país y presentándolo como jefe. Entre recomendaciones tácticas y anécdotas de sus tiempos de guerrillero, el Comandante, en un aparte, el 18 de junio despidió al primer grupo. Al finalizar, con cálidas frases los despide y abraza uno a uno. En ese minuto, pocos de ellos podían descifrar este gesto de Fidel con relación a la importancia de la misión a cumplir.(143) 

Las visitas de Fidel a Punto Cero fueron innumerables y se repitieron hasta que terminó la guerra el 19 de julio de 1979. En el último tiempo se habían incorporado a los entrenamientos a casi todos los que por diversas razones habían dejado la Tarea Militar, incluso no pocos civiles de otros partidos de la izquierda chilena se preparaban cuando al poco tiempo los sorprendió el fin de la guerra. 

2.2.2. La Guerra. 

En la historia del PCCh, desde su fundación en 1912 hasta el momento en que un número considerable de sus militantes participan en la guerra de liberación nicaragüense en 1979, nunca este partido habría emprendido una obra similar. No se trató únicamente del grupo inicial de 52 oficiales señalado por Fidel en su libro la Paz en Colombia; numerosos y diversos grupos de oficiales graduados post conflicto, junto a destacamentos de jóvenes comunistas preparados en Cuba como combatientes, participarían en la defensa de la Revolución Sandinista en el poder, y simultáneamente, en menor cantidad, en la lucha de liberación en El Salvador conducida por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. FMLN (144) 

El 15 de junio a las seis de la mañana comienza la preparación artillera sobre el poblado de Peñas Blancas. La realizan dos piezas de morteros 120 mm. y una batería de cañones 75 mm. sin retroceso. Las conducen los cuatro oficiales socialistas llegados al Frente Sur cinco días atrás. Las piezas son “servidas” por combatientes centroamericanos preparados en Punto Cero que viajaron con ellos. El fuego artillero después de numerosas descargas es devastador para los defensores del puesto fronterizo de Peñas Blancas. Se trataba de tomar control del puesto y poblado, y una vez consolidado este objetivo, reanudar el avance al interior del territorio hasta donde fuera posible. La carretera Panamericana jalonaba la dirección principal de la ofensiva, considerando de forma permanente probables contrataques por el flanco izquierdo.145 En oficiales y soldados de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), las tropas especiales de la dictadura, no estaba en sus pronósticos una guerrilla con tal capacidad combativa. Al finalizar las descargas de artillería, cinco columnas sandinistas atacan al puesto y al poblado por distintas direcciones. Una de ellas se desplaza por el flanco izquierdo, eludiendo al enemigo, hacia un puente a dos km detrás del borde delantero con el objetivo de preparar una emboscada ante posibles refuerzos. No hay consenso cuanto tiempo duró el combate de infantería. Durante este, un destacamento de la EEBI compuesto por dos vehículos de trasporte de tropas es emboscado en el lugar previsto. Un camión es destruido, los refuerzos se reorganizan, entablan combate, contienen a los sandinistas y logran regresan al norte sin cumplir la misión. Ante el sorprendente y masivo ataque, los soldados somocistas que defienden la frontera la abandonan en el transcurso de esa misma mañana. Se retiran a siete km aproximadamente al interior del territorio nicaragüense, hasta ocupar unas suaves colinas situadas inmediatamente al norte de un riachuelo de nombre “Ostayo”. Topográficamente, desde la frontera hacia el interior del país, era el lugar óptimo para preparar la defensa. (146) 

El 16 de junio el EM del Frente Sur logra retomar el control de sus tropas y organizar la continuidad de la misión. Son guerrilleros, no soldados con preparación y disciplina de tropas regulares. Ese mismo día y sin combatir, toman un caserío, Sapoa, situado sobre la carretera y a dos km del Rio Ostayo. Su importancia: Desde este sale un camino secundario perpendicular a la Panamericana hacia la profundidad del flanco izquierdo. Por la derecha están las costas del gran lago. El día 17 ya los exploradores informan de una línea defensiva organizada por el enemigo inmediatamente al norte del rio Ostayo. Entre el río de cause exiguo y las trincheras enemigas, mediaba una suave y limpia pendiente con mínimas irregularidades en su superficie. Los oficiales que primero llegaron a observar esta línea de defensa del enemigo, obligatoriamente recordaron las normas y exigencias recomendadas para organizar esta variante del combate contemporáneo. En extremo ventajosa para sus defensores. Era óptima. (147)

En la madrugada del 18 llegan los primeros 10 oficiales comunistas. Los acompañan los “sirvientes” de las piezas de artillería, todos centroamericanos. Siete artilleros, Salvador, más dos oficiales de infantería, se incorpora al EM sandinista. Con celeridad se preparan tropas y pertrechos para continuar la ofensiva. Era la misión planteada. Para tal propósito estaban obligados a neutralizar las fuerzas defensivas apostadas en la “altura 50”, al norte del rio Ostayo, que domina el tránsito por la carretera. El mismo día 18 los oficiales artilleros recién llegados ponen dos baterías de morteros en plena disposición combativa. Las dotaciones de las piezas las conforman principalmente hondureños, guatemaltecos y salvadoreños. Todos los principales jefes nicaragüenses, incluyendo artilleros e infantes chilenos, participan en la observación de la línea de defensa sobre la altura 50. Despliegan mapas, preparan un asalto para el amanecer del 19. Los soldados de la EEBI habían tenido tiempo para la preparación ingeniera de la defensa. En ese momento no se conoce con precisión las fuerzas y medios desplegadas por el enemigo. (148) 

Al amanecer del 19 de junio, a un mes exacto del término de ese conflicto, se realiza el asalto a la altura “50” posterior a una intensa preparación artillera con la participación de las baterías recién incorporadas más las que ya estaban al mando de oficiales socialistas. Apenas termina la explosión del último proyectil artillero, una columna con hasta 60 combatientes cruza el riachuelo desplegada e irrumpe sobre las faldas de la altura. Es lo más probable que al unísono, los soldados somocistas salieran de sus refugios y ocuparan sus líneas de defensa. Al instante dos ametralladoras pesadas y fuego de fusiles barren toda el área por donde corriendo y medio agachados y al descubierto ascienden los sandinistas. A pesar del nutrido fuego con un elevado gasto de municiones, la artillería no había neutralizado los nidos de ametralladora. Instantes más tarde, un viejo avión a reacción de la dictadura participa en el combate provocando mayores pérdidas. A pocos minutos de observar la situación desde un puesto de mando avanzado, el EM ordena la retirada de las novatas tropas guerrilleras. Las bajas son cuantiosas.(149) 

Después de este combate se produciría un cambio esencial en la situación táctica en el Frente Sur. Tal cual lo había previsto Fidel, de un tipo de guerra irregular se pasaba a una de posiciones, que obedece a normas y principios muy distintos a las que se ciñen las columnas guerrilleras en movimiento permanente. Había que consolidar posiciones, impedir por segunda ocasión, la expulsión de las fuerzas revolucionarias hacia Costa Rica. 

Poco a poco la misión de avanzar se reorientaría a empantanar en el sur, a lo más selecto de las tropas somocistas, (EEBI) impidiendo el desplazamiento de estas al interior del país hacia las ciudades insurrectas donde las fuerzas sandinistas, con armas caseras y escaso armamento de guerra, mantenía a la inepta Guardia Nacional (ejército regular) del dictador encerrada en sus cuarteles. 

Uno de los últimos jefes de la EEBI, la tropa élite de Somoza, reconoce el impacto del ataque en el sector Peñas Blancas, el retiro de las tropas al norte del río Ostayo ante la sorpresa de una guerrilla convertida en fuerzas regulares y el necesario empleo de lo más selecto de las tropas de la dictadura para formar un tapón en el sur e impedir su avance al interior del país. En el Frente Sur llegaron a tener “un gran total de 750 hombres que sellaron la frontera sur por el istmo de Rivas”, armados con fusiles Galil de fabricación israelí. A esto hay que sumarle el empleo de una batería de obuses 122 mm, la aviación compuesta por dos aviones T-33 a reacción, armados con cohetes y ametralladoras, los aviones de ataques Push and Pull, C-47 y helicópteros que ametrallaban y lanzaban bombas de hasta 500 libras sobre el área liberada.(150) 

En el frente Sur necesariamente se toman y aplican diferentes medidas de reorganización para pasar a una defensa activa. Se organiza un EM adjunto al EM sandinista conformado por los especialistas chilenos subordinados al entonces Teniente coronel Alejandro Ronda quien llega al Frente Sur en la madrugada del día 24 de junio de 1979. “(…) volando hacia el incierto destino en aquel viejo avión repasé lo ocurrido. Por espacio de unas dos horas, quizás más o tal vez menos, había sido instruido detalladamente por el Comandante en Jefe sobre el objetivo de la tarea a cumplir, misión extraordinaria por su singular naturaleza. El General recuerda con nitidez, dentro del cúmulo de indicaciones de Fidel, dos en particular: No había ninguna posibilidad de retirada. Regresar a Costa Rica nunca sería una variante. –Y si los sandinistas te votan (echan)… ¡No te vayas… te quedas! (151) 

Los especialistas crean y organizan sobre la marcha pequeñas secciones de armamento, logística, transporte y personal de esta jefatura en función de saber con rigor la composición en combatientes, armamento y municiones en el Frente, ante el permanente arribo y salida, por disímiles razones, de hombres desde y hacia Costa Rica. A cada Jefe de Columna se le subordinó como “asesor” un especialista chileno. La artillería terrestre y las ametralladoras antiaéreas, siguieron siendo comandadas por oficiales de la especialidad y bajo el mando de Salvador-Alejandro. (152)

En breve tiempo el Frente Sur se debe “regularizar” y sostener…, mantener a toda costa el terreno alcanzado ante un probable contragolpe enemigo, luego crear las condiciones para continuar la ofensiva. La guerra en el Frente Sur había cambiado su carácter, de irregular a una de posiciones. Se establece así un área liberada delimitada por una intermitente y rudimentaria línea de defensa que nace en las alturas inmediatas al sur del Ostayo frente a la “altura 50”. Tiene al lago como flanco derecho. El borde delantero se prolonga por la izquierda siete km aproximadamente al suroeste, primero hasta un caserío nombrado La Calera, y luego hasta otro a un km, nombrado Sotacaballo; éste señala el límite del borde delantero en su extremo izquierdo. Con el transcurrir de las acciones la línea defensiva gira y desciende al sureste aproximadamente por seis km hasta regresar a la frontera con Costa Rica. Se crea así un bolsón irregular “liberado”. Con no pocas dificultades materiales y por la ausencia de formación y disciplina, los guerrilleros deben cavar sus trincheras…, y permanecer en ellas. (153)

Durante el mes que resta para el fin de los combates, en el Frente Sur y en esta guerra de posiciones, se suceden múltiples variantes del combate contemporáneo donde combatientes y especialistas debieron mostrar todas sus capacidades en la dirección, organización y realización de las acciones. La tarea inicial es la reorganización del mando, las comunicaciones y preparación ingeniera de la defensa. Es necesario precisar la distribución y ubicación del enemigo. Escuadras sandinistas con oficiales chilenos o uruguayos realizan incursiones al territorio enemigo aprovechando las condiciones el terreno. Se reorganizan las columnas se redistribuye y completan las pequeñas unidades, se organiza una escuela básica de combatientes. Se redistribuyen las misiones el personal y los jefes por nuevos sectores en el terreno. En cada una de las tareas habrá algún especialista chileno o uruguayo, en cada columna un oficial acompaña al jefe. Las doctoras chilenas organizan sus servicios en todo el territorio liberado. Ingenieros en explosivos preparan minas caseras. 

El primero y dos de julio un destacamento de tropas enemigas rodea el área liberada por el flanco izquierdo, pretende evitar el combate y en secreto intentan salir a la retaguardia sandinista ya en territorio costarricense. Por la radioescucha se detecta su presencia. Se movilizan hacia esa dirección un destacamento sandinista reforzado con una batería de morteros y un cañón sin retroceso. El enemigo es interceptado casi en el límite fronterizo. Después de algunas horas de combate y resultado del fuego artillero, el enemigo huye dejando gran cantidad de explosivos abandonados junto a dos soldados muertos en combate y dos heridos. Por revelación de estos se conoce que la misión era destruir un puente de la carretera Panamericanas sobre el Rio Cabalceta en territorio tico, y con esto interrumpir la vía principal de abastecimiento del Frente Sur.(154) 

Casi de forma simultánea, tropas enemigas, con el apoyo de artillería y aviación, en dos oportunidades intentan romper el frente por su extremo izquierdo, en el área de La Calera-Sotacaballos, lugar que algunos consideraban claramente como el flanco izquierdo. Primero el 28 y 29 de junio y luego el 10 y 11 de julio. En ambas oportunidades se entablan fieros combates. En la segunda ocasión logran hacer retroceder la línea defensiva y se pierden algunas elevaciones. El momento es tenso. Desde ese caserío La Calera, sale el camino que llega al centro del territorio liberado. Finalmente se logra restablecer la defensa y mantener las posiciones.155 En estas acciones pierden la vida dos oficiales del PCCh y tres salen heridos.(156) Numerosos combatientes internacionalistas centroamericanos caen como consecuencia de estos combates. 

El mando y orientaciones de Fidel se reciben través del Tte. Coronel Alejandro Ronda, quien por comunicaciones cifradas lo tiene al tanto de toda la situación. Es el propio Alejandro Ronda, quién recuerda el momento cuando se produce el primercontraataque de la EEBI por La Calera a fines de junio. En ese minuto los dos principales Jefes nicaragüenses del Frente Sur, en un viaje de 24 horas a Cuba, se entrevistan con el Comandante en Jefe, quién justo en el momento de producirse el ataque por el flanco izquierdo del área liberada, les estaba señalando la probabilidad de que se produjera un contrataque precisamente por ese sector. Fidel –desde la distancia y a través de un eficiente sistema de comunicaciones cifradas- mantiene un permanente intercambio con indicaciones precisas al Tte. Alejandro Ronda quien las compartía con los principales jefes sandinistas que conducían la guerra. Excelentes comunicación y comprensión existió entre estos protagonistas en la dirección de la guerra. Para Salvador y los chilenos, Alejandro era el jefe. Sabían que tras de él, estaba Fidel.(157) 

Es sorprendente el empuje de la EEBI mostrada en los combates del 10 y 11 de julio por ese flanco izquierdo en el Frente Sur. A esas alturas todas las principales ciudades de Nicaragua estaban insurrectas y tomadas, con más o menos control, por el FSLN y el pueblo nicaragüense. La Guardia Nacional controlaba sólo sus cuarteles. Apenas cinco días más tarde, el 17 de julio, el dictador entrega el mando del país a un presidente interino que no permanece en el poder más de 48 horas.(158) 

Producto de las exploraciones y aprovechando amplios sectores en todo el flanco izquierdo no cubiertos por la EEBI, el EM sandinista había decidido internar en la retaguardia enemiga una columna reforzada con la misión de neutralizar los abastecimientos al enemigo y realizar incursiones y golpes en su retaguardia. Estando en estos preparativos, y fortaleciendo la defensa en el extenso borde delantero, muy temprano en la mañana del 18 de julio se recibe un cable de Fidel donde señala: Alejandro, la Guardia Nacional está desmoralizada, insistir en la necesidad de atacar inmediatamente, sin perder ni un minuto, a cualquier hora, incluso por la carretera panamericana empleando la artillería y todos los proyectiles que sean necesarios. Este es el momento óptimo y adecuado para aniquilar a ese enemigo en el Frente Sur. (Oigan lo que dice a continuación…) Prepararse para hacer prisioneros, tratarlos con el máximo de consideración humana y política, evitar terminantemente cualquier tipo de excesos.(159)

Probablemente este sea el mejor documento conservado donde Fidel hace patente su vínculo permanente con los acontecimientos del Frente Sur. Le ordena a “Alejandro” el probable curso de las acciones. Es este oficial cubano, quién junto al grupo de asesores chilenos, deben orientar y convencer a los mandos del EM sandinista. Así habría ocurrido durante todo el conflicto. El carácter cordial de estas relaciones y el reconocimiento de los mandos sandinistas del papel de Fidel y capacidades del grupo de asesores, allanaría el cumplimiento de las orientaciones.160 Con urgencia se prepara un nuevo asalto a la altura 50 al amanecer del día 19 de julio. Algunos testimonios señalan que ese mismo día 18 los exploradores del borde delantero habrían notado el abandono de las posiciones de parte del enemigo. Otros testimonios dicen que es el día 19 cuando se prepara el ataque, los observadores advertirían que en las trincheras enemigas no hay movimientos ni defensores. La noticia de la huida del enemigo del terreno y la caída del gobierno interino venida desde Managua corrió veloz por toda el área liberada del Frente Sur. La algarabía fue total; ni los jefes nicaragüenses, menos aún cubanos y chilenos, pudieron impedir nutridas ráfagas lanzadas al aire por doquier. 

El propio día 18, Alejandro tras recibir el cable de Fidel, intenta convencer a los principales jefes sandinistas, de aprovechar de inmediato las condiciones ventajosa para avanzar ante una probable desbandada enemiga. Era el momento propicio para provocarles una derrota total y hacer prisioneros, como señalaba Fidel. Uno o dos miembros del E.M. sandinista lo secundaban. Ese preciso día, ante la desbandada en la capital, los principales jefes del Frente Sur fueron convocados a una reunión urgente a Costa Rica para la organización ulterior de los acontecimientos. No hubo derrota total ni prisioneros en el Frente Sur. La EEBI huyó integra. (161) 

Al anochecer del mismo día 19 el EM, en cooperación con sus estructuras de aseguramiento en Costa Rica, logran organizar una extensa y multiforme caravana. En las primeras horas de la mañana del día 20 de julio de 1979 entrarán a Managua. Más de 12 horas demoraría el traslado que normalmente podría durar tres horas. En realidad, el viaje fue una celebración permanente en cada villorrio, en cada caserío o poblado. Con mayor algarabía y estancia fue en las grandes ciudades por donde obligadamente debía pasar la caravana para llegar a la capital. El pueblo se desbordó y se deshizo en manifestaciones de afecto con los combatientes del Frente Sur. La revolución era una realidad inobjetable, la dictadura había sido derrotada. Para los combatientes internacionalistas chilenos, comunistas o no, este acontecimiento de un recorrido de 12 horas contemplando y participando en una revolución triunfante, tendría un peso significativo en sus concepciones y emociones relacionadas con la revolución y sus caminos. 

2.2.3 Post guerra. 

El discurso en el acto por el XXVl aniversario del asalto al Cuartel Moncada realizado el 26 de julio de 1979 en Holguín, a escasos siete días de haber sido derrotada la dictadura somocista, Fidel, de manera indefectible lo dedicaría íntegramente a este magno acontecimiento.162 El triunfo de una revolución popular contra una dictadura creada y aupada por los EEUU en centroamericana, región de su exclusiva e histórica injerencia; lograr la independencia de Nicaragua del dominio Yanqui y concitar la unidad y solidaridad latinoamericana e internacional en torno al FSLN, son entre otras razones, motivo de la trascendencia histórico-estratégica del acontecimiento.(163) 

Esta importancia del triunfo sandinista para Cuba, determinarían la inmediata readecuación del apoyo y respaldo hacia la naciente Revolución. En este mismo acto de celebración en Holguín, Fidel lanza al mundo la necesidad de colaborar con un país en hambruna desbastado por la guerra. Cuba ofrece su modesta asistencia económica y su mayor potencial: recursos humanos. Un año más tarde, en la misma fecha de conmemoración del 26 de julio, pero en Ciego de Ávila, Fidel prácticamente recién llegado de su visita a Nicaragua, entregaba una panorámica del naciente proceso, y confirmaba la solidaridad en general y la colaboración cubana con médicos, maestros y constructores.(164) 

El llamado del Comandante a la solidaridad internacional, el carácter popular del triunfo nicaragüense, la conformación de un gobierno de transición donde participan sectores de la burguesía nacionalista, su escaso o nulo vínculo inicial con la desaparecida URSS, serían motivos que posibilitarían, durante los primeros años de la Revolución Sandinista, una amplia y variada colaboración económica internacional, incluso desde los EEUU. (165) 

Teniendo en cuenta el interés de considerar y resaltar el papel del Comandante en Jefe con relación a Chile, es preciso señalar que en ambos discursos recién citados, respectivamente del 26 de julio de 1979 y de 1980, Fidel hace alusión a conceptos acerca de la Revolución y la lucha armada, que obligatoriamente se vinculan con el caso chileno, y a su vez demuestra que independiente a las evidentes y lógicas diferencias entre las revoluciones nicaragüense y cubana, existían relevantes características que las unían e identificaban: el papel de la violencia y las armas en la derrota del ejercito enemigo, y el contar con un pueblo armado en la defensa de la revolución triunfante: 

(…) Son dos revoluciones profundas, en muchas cosas iguales y en muchas cosas diferentes, como tienen que ser todas las revoluciones verdaderas (APLAUSOS). ellos alcanzaron la victoria de la única forma en que, tanto ellos como nosotros, podíamos librarnos de la tiranía y del dominio imperialista: ¡con las armas en la mano! (APLAUSOS), luchando duramente, heroicamente. (26/7/79) 

(…) Lo fundamental en una revolución, lo fundamental para que se pueda hablar de revolución y de revolución popular, es tener el pueblo y tener las armas. En Nicaragua no podrá ocurrir lo de Chile de ninguna forma, bajo ningún concepto, porque el pueblo tiene el poder (APLAUSOS), y el pueblo tiene las armas (APLAUSOS); de modo que la Revolución está garantizada. Y la Revolución se propone su desarrollo, acorde a las condiciones reales y objetivas del país. (26/7/1980) (Las cursivas son nuestras) 

En el plano interno posterior al triunfo del sandinismo, con relación a los oficiales chilenos y el pequeño grupo de oficiales uruguayos, tal cual algunos de los oficiales del Minint, se incorporarían ipso facto a la organización e instrucción de unas nuevas fuerzas armadas nicaragüenses: El Ejército Popular Sandinista (EPS). Como si se hubiese planificado exprofeso, la existencia de las más diversas especialidades militares en el grupo de profesionales chilenos, permitiría su distribución en casi todas las nacientes estructuras del novel ejército. Aunque no poseían la preparación para el nivel de la misión a cumplir, el Tte. coronel Alejandro Ronda, junto a Salvador, jefe de los oficiales chilenos, planificarían la nueva redistribución de estos en las recién creadas Regiones Militares en que se dividiría el país. De cuatro a cinco oficiales en las cabeceras regionales que a su vez debían asesorar y participar en la construcción e instrucción de brigadas y batallones. Un grupo de los más capacitados fueron designados al Estado Mayor del EPS, como especialistas en las direcciones de operaciones, tanque y transporte, comunicaciones, logística, preparación combativa, dirección política, artillería terrestre y antiaérea. Con instructores chilenos se forma la primera escuela de preparación de jefes para pequeñas unidades en las especialidades de infantería y artillería.166 Se cumplía así una de las premonitoras ideas de Fidel entregada a estos oficiales chilenos y uruguayos al reunirse en Punto Cero días antes de partir a la guerra. 

A inicios de diciembre del año 1979, como resultado de acuerdos intergubernamentales, arriba a Managua un primer grupo de altos oficiales de las FAR, al mando del General Sergio Pérez Lezcano, era la avanzada de un colectivo permanente de asesores para el EPS. El conjunto de militares chilenos fue incorporado a esta nueva estructura de carácter oficial que se instalaba en Managua. Tanto en el Estado Mayor del EPS como en cada una de las Regiones Militares, se crearían grupos de trabajo para el asesoramiento. Un oficial cubano de alto rango dirigía y a la vez instruía a cada grupo de cuatro a cinco oficiales chilenos, que al mismo tiempo y desdoblándose, asesoraban y formaban a los mandos y unidades militares del nuevo ejército. La enseñanza de estos oficiales en las academias cubanas, con practica real en el ejercicio del mando en sus unidades militares y escuelas, facilitaría la tarea multiplicando y reproduciendo la experiencia y los conocimientos del competente, pero en ese entonces, reducido colectivo de oficiales cubanos. (167) 

El 19 de Julio de 1980 Fidel asiste al primer aniversario del triunfo de la Revolución nicaragüense. Siete días duraría la visita. Dentro de un amplio periplo que realiza por el país, llega hasta el territorio donde se habían desarrollado los enfrentamientos del Frente Sur. En un breve recorrido reconoce las áreas de los combates y sus puestos de mando. Antes de partir visita al improvisado cementerio creado en tiempo de guerra donde rinde tributo a los guerrilleros caídos en combate.(168) Allí habían permanecido los restos de un oficial chileno y un combatiente uruguayo, hacía poco tiempo trasladados y con honores sepultados en una de las necrópolis de la capital nicaragüense. 

La mayoría de los oficiales chilenos fueron convocados para participar en el plan de defensa creado para la protección de la delegación cubana. Algunos en unidades militares desplegadas en los alrededores de la capital, mientras un numeroso grupo fue seleccionado para conducir vehículos de los equipos de seguridad. El especialista chileno en artillería antiaérea, subordinado a especialistas cubanos venidos para la ocasión, participó en la organización de la defensa antiaérea del centro de la capital, donde los nicaragüenses conmemoraron el primer año del triunfo de la Revolución. Allí Fidel durante 32 minutos le habló a un pueblo enardecido.(169) 

Incorporados a la “Misión” de las FAR en Nicaragua, como se le denominó a esta tarea, los militares chilenos se integran en igualdad de derechos y deberes tal cual había ocurrido durante su formación en Cuba. En consecuencia, días antes del primer aniversario de la revolución, en ceremonia oficial, las FAR ascienden al grado inmediatamente superior a todos los oficiales chilenos, independiente a no haber cumplido con el tiempo establecido que estipulaba el reglamento para tal ascenso. La gran mayoría ostentaba el grado de teniente, siendo ascendidos a Primer Teniente.170 En la misma ceremonia se les otorgó la medalla de Combatiente Internacionalista de primer grado, que concede las FAR por el cumplimiento de una misión en condiciones de guerra.(171) 

1980 es un año de una marcada inflexión, no únicamente para los miembros de la “Tarea Militar” del PCCh por haber culminado exitosamente y con honores su misión internacionalista, lo fue también para la historia de la lucha contra la dictadura que impulsaba este partido. De manera coincidente, tal cual señalamos en la introducción y en el capítulo anterior, fue en este mismo año de 1980 que nace la Política de Rebelión Popular del PCCh, que superaba su tradicional vía pacífica al aceptar todas las formas de lucha, aunque carecía de claras definiciones sobre la lucha armada y la conquista del poder; mucho menos proponerse el enfrentamiento y derrota del ejército de la dictadura, concepciones asumidas por una mayoría de los oficiales, formados en una, y partícipes en otra de las revoluciones triunfantes de América Latina. Comenzaban así, un lento y escabroso andar al interior de su partido madre. Ocurriría entonces que, una vez asentada la calma post guerra, estos oficiales lejos de permanecer constreñidos a un ámbito estrictamente profesional, de ser objetos de la política partidaria, se transformarían en sujetos de la misma.(172) 

La independencia y funcionamiento político del colectivo, continúo tal cual había ocurrido en Cuba, se organizaron como partido, y en este ámbito la tarea principal sería la situación política chilena y el papel del PCCh en la lucha contra la dictadura. Una renovada dirección interna, “secretariado” dirigida por Salvador,173 conduciría al colectivo que mediante ciclos de seminarios se dedicaron al estudio y sistematización de los procesos revolucionarios de ese entonces, concentrando los esfuerzos principales en la elaboración de una Política Militar para el PCCh, buscando una expresión concreta en el terreno armado, de la reciente Política de Rebelión Popular. Otra de las tareas fundamentales de los oficiales fue convencer a las direcciones del partido en Chile y en el exterior, de la voluntad y necesidad de la incorporación de estos para ingresar al país y contribuir con los intentos primarios que se daban en la construcción de fuerzas combativas, en ese entonces principalmente de carácter urbano. 

Una vez terminada la guerra, después de más de dos años plagados de contradicciones, desarrollo a saltos, deserciones, maduración de ideas, crecimiento sostenido de la lucha en Chile, sin un convencimiento único en las direcciones del partido, temas que exceden a esta investigación, salen hacia La Habana a mitad del año 1982, el primer grupo que tendrían como destino final el interior del país. Ahora otra vez, el MININT y su DGOE, tal cual se explica en el capítulo anterior, fue la protagonista principal en su preparación y traslados, hasta que finalmente pasado casi un año de una variada e intensa preparación, entre mayo y junio de 1983, se incorporarían a la lucha clandestina en Chile los primeros cinco oficiales del partido comunista. Un año más tarde lo haría un segundo grupo, siempre en pequeñas cantidades, y así sucedería con mayor frecuencia en los meses y años siguientes hasta el mismo final de la dictadura en 1990.(174). 

De manera simultánea en Nicaragua, durante todo este prolongado período este colectivo con direcciones y jefes que se van relevando, dirige, organiza, controla y conduce, siempre bajo el alero de la “Misión” cubana, la participación de nuevos oficiales y combatientes comunistas que arribana al país para la defensa de la revolución. Este contingente, junto a asesores cubanos de rangos medios, se incorporarían a los Batallones de Lucha Irregular (BLI) y sus compañías, en una prolongada y costosa guerra irregular desarrollada por la contrarrevolución interna sustentada por los EEUU. A la par, el “Secretariado” de los oficiales despliega una activa política de relaciones internacionales con el movimiento revolucionario centroamericano. Destaca en ello, la colaboración en la instrucción de combatientes y jefes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador. Tiempo después, un grupo reducido de oficiales y de combatientes chilenos participarían en la guerra de liberación que en ese entonces emprendía el pueblo salvadoreño.(175) 

En las misiones internacionalistas de Nicaragua y El Salvador, donde participan oficiales comunistas, socialistas, y combatientes de ambos partidos, donde también intervienen miembros del MIR, caen en combate diecinueve internacionalistas chilenos.(176) 

2.3 Impacto ulterior en el ámbito político militar. 

Los primeros cinco oficiales chilenos comienzan a ingresar a Chile a mitad del año 1983, y el colectivo terminaría de llegar al país hasta casi al final de la dictadura. Al arribar el grupo inicial, tienen seis años de formación entre las escuelas cubanas y el ejercicio del mando de tropas regulares y cadetes de este país. Se suman -en su conjunto- más de dos años de participación en la guerra de liberación y en la formación de unas nuevas fuerzas armadas, unido a la defensa de la revolución nicaragüense. 

Finalmente, durante un año reciben otra vez en Cuba, preparación general para la lucha irregular urbana. Después de este periplo, que para el primer grupo suma un total de 9 años, es posible asegurar que los oficiales como ente colectivo, ̶ considerando una diversidad de cualidades individuales ̶ cuenta con conocimientos, capacidades y habilidades teóricas y técnicas para la construcción y organización de fuerzas combativas, formación de jefes, planificación, dirección y realización de acciones en la lucha regular e irregular en diversos escenarios. Junto a ello, estos militares de manera permanente reciben formación política en las escuelas cubanas, y principalmente en una activa vida militante en el PCCh que llegaría hasta la formulación de diseños político militares. A esta preparación de oficiales “regulares” se debe adicionar, como capacitación militar del PCCh, la instrucción en Cuba de combatientes que en grupos con diversas cantidades y en cursos cortos, reciben instrucción básica de combatientes desde 1982 hasta 1989.(177) 

En rigor a la pertenencia y subordinación de todos los militantes con instrucción especializada, se puede asegurar que esta dota al PCCh de una capacidad combativo-militar tal, como jamás tuvo a lo largo de toda su historia. Y como se ha demostrado, en sus orígenes, se debe principalmente a la voluntad y solidaridad de Cuba, y específicamente a decisiones políticas tomadas por Fidel en 1974 y 1979. Como veremos, es posterior a 1980, que las estructuras organizadas específicamente para el “tema militar” en Chile, se involucrarían en la “continuidad” de la instrucción de sus militantes en el propio país, manteniendo simultáneamente la preparación de oficiales y combatientes en Cuba.(178) 

Los oficiales llevan en su morral político la formación dada por su propio partido durante todos estos años, a la cual se adjuntaba inevitablemente la impronta de la historia de la Revolución vivida día a día, entrelazada con la conducta, pensamiento y acción de Fidel. Los diseños estratégicos tanto de la Revolución cubana como de la nicaragüense, donde el empleo de la violencia popular, de la lucha armada y la derrota del ejercito dictatorial son un mínimo común, influirían decisivamente en este colectivo, aunque no de manera absoluta y uniforme como pensamiento o tendencia única y organizada. (179) 

Es imprescindible, para una estimación real del impacto de Cuba en la lucha en Chile, conocer al menos los pilares conceptuales y definiciones estratégicas en el área político militar que tuvo el PCCH a la hora de diseñar estructuras y formas del empleo de la violencia adoptadas por este partido para el enfrentamiento contra la dictadura. Desde que fue lanzada la PRPM por el partido en septiembre de 1980, transcurren más de tres años hasta que los primeros oficiales ingresan a Chile. Tiempo suficiente para conocer y participar en debates y aportes a esta nueva línea política. Como se señala en el primer capítulo en su acápite 4, esta carece de contenido en el plano militar o acerca del uso de las armas, sólo manifiesta la aceptación del empleo de “todas las formas de lucha” dentro de un impreciso concepto de “violencia aguda”. Esto explica, entre otras razones, el largo tiempo de espera para que estos oficiales cumplieran con su razón de ser, que debemos recordar, no existían por decisiones nacidas de la máxima dirección del partido. Como vimos, (Cap. 1) la definición de la estructura u organización para el empleo de la violencia recae en una Comisión Militar (CM) subordinada a la máxima autoridad del partido. Es esta Comisión la que concretaría el cómo, con qué, y cuáles serían esas formas “violentas” de combate. Siempre estuvo definido que las acciones de violencia serían un “apoyo” a la lucha popular de masas en una “rebelión generalizada” para “echar abajo” a la dictadura. Todo cabía en esta rebelión popular. A la CM se le subordinarán las estructuras militares o paramilitares milicianas creadas para la Rebelión que en un proceso que nunca terminó, se fueron conformando y perfeccionando hasta los momentos más agudos de esta lucha de 1983 a 1986.(180) 

Si bien es cierto existen documentos teóricos elaborados por los oficiales, este diseño general de las estructuras militares del partido, no obedecen a las propuestas de este colectivo, que en esencia proponían que el propio partido asumiera estas tareas conducidas por su máxima dirección, y no por una estructura paralela y secundaria como realmente sucedería con la denominada “Comisión Militar” y que la lucha armada jugara un papel principal bajo el concepto de derrota de la dictadura.181. 

A la CM se le subordinan el Trabajo Militar de Masas (TMM), el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), y diversas estructuras de aseguramiento no combativo.182 El TMM, estructura de carácter miliciano con formas de lucha para militares elementales definidas como de autodefensa popular de masas. Sus formas de combate obedecían más al ingenio popular que a medios técnicos. La molotov y sabotajes menores era sus armas principales. El terreno de sus acciones eran los barrios populares. Donde hubiese organización comunista, había que crear estos grupos. Obedecían y eran parte de la organización tradicional de este partido con un responsable local al frente de estas pequeñas unidades de combate popular. Era parte de sus misiones el incorporar a jóvenes de los barrios a esta lucha miliciana. En los momentos de mayor agudización de la lucha llegaron a utilizar explosivos y los sabotajes menores se multiplicaron masivamente a todo lo largo del país durante las Jornadas de Protestas Nacionales, una suerte de rebelión popular durante dos o tres días que paralizaba a las principales ciudades del país. Jornadas convocadas por un amplio arco opositor a la dictadura que lo integraban numerosas organizaciones sociales y los partidos políticos opositores a la dictadura, paralizaban a grandes ciudades por dos o tres días, donde los partidos de la burguesía con los de la izquierda se batían en una lucha permanente por la conducción y liderazgo de dicho movimiento popular. (183) 

Salvador fue el jefe del TMM desde su formación hasta 1986, como ya lo hemos visto, responsable de la Tarea Militar del PCCh en Cuba y Nicaragua. Al mismo tiempo era el segundo jefe de la CM. Su sustituto, o segundo jefe fue Andrés, uno de los más destacados oficiales en el ámbito político y de elaboración teórica. La mayor parte de los jefes regionales del TMM en que se divide la estructura partidaria a nivel de país, o eran oficiales, los menos, o se trataba en su mayor parte de combatientes preparados en Cuba. Como parte de la estructura tradicional del PCCh, el TMM tenía doble subordinación, a los Secretarios Políticos locales y regionales, y al mismo tiempo, al escalón de mando creado paralelamente para el TMM. (184) 

El FPMR, de compleja, lenta y sinuosas definiciones operativas y políticas, nace en 1981 hasta consolidarse en 1983, cuando en diciembre de ese año adopta el carácter de Frente Patriótico con el nombre de Manuel Rodríguez, un reconocido luchador popular de la independencia contra el colonialismo español. Se crea un aparato militar, una fuerza combativa independiente y “cortada” de la estructura del PCCh. Es una decisión de la máxima dirección del partido, distante a las propuestas de sus oficiales, no obstante, estos, en gran medida y conducidos por su jefe, son los que conducirían la materialización concreta de sus diseños, tal cual como sucedería con el TMM. 

Desde su nacimiento quedó establecido que “El Frente”, no sería reconocido públicamente por el partido, se autodefiniría como el brazo armado del pueblo, aunque públicamente tenía una Dirección Nacional, se trataba de una jefatura operativa que respondía a las orientaciones políticas del partido y a la dirección operativa de la CM. Su Jefe fue Raúl Pellegrin, uno de los más jóvenes e integral dentro de todos los oficiales, destacado en las etapas vividas en Nicaragua. Su segundo al mando, Marcelo, uno de los mejores oficiales en el mando de tropas tanto en Cuba como en Nicaragua. La mayor parte de sus mandos medios y jefes de grupos de combate, fueron algunos oficiales unidos a otros destacados jefes operativos con cursos en Cuba. El FPMR, en su corta vida, generalizó las acciones armadas a nivel de las principales ciudades, llegando a lograr espectaculares acciones combativas nunca antes realizadas en el país.(185) 

En las estructuras de aseguramiento de la CM, también participaron hombres y mujeres preparados en Cuba, en comunicaciones, documentación, infraestructura, y principalmente en logística, que jugaría un papel principal en el avituallamiento de armamento y explosivos. 

En un sentido más político, la historia de este contingente de oficiales tendría una singular influencia en las relaciones del PCCh con Cuba, independiente a las históricas y tradicionales buenas relaciones entre ambos partidos comunistas. Durante todos estos años, por diversos motivos, se produjeron múltiples encuentros entre ambas partes. Fue destacada la diligencia y atención de los organismos cubanos hacia el PCCh en estos años de agudización de la lucha en Chile. Además de miembros de la máxima dirección de los comunistas, tanto el Jefe de la CM, el jefe del TMM y particularmente el Jefe del FPMR, se reunirían con Fidel en diversas oportunidades en el período de 1982 a 1987.186 Es la confianza en el PCCh y singularmente en estos oficiales, lo que allanaría la realización en 1985 de la operación de apoyo logístico de mayor envergadura realizada por Cuba a un partido comunista en la década de los 80.(187) 

La solución a la existencia de la dictadura se logra tras un prolongado proceso negociador impulsado por los partidos de la burguesía antidictatorial, con la influencia de los EEUU. Este comienza a mediados de 1985 y que posterior a reacomodos y renuncias en las exigencias de elecciones libres de la oposición burguesa, culmina con un plebiscito en octubre de 1988, donde por medio de votaciones generales planificadas por la propia dictadura, se rechaza la continuidad del dictador en el poder presidencial que pretendía mantener hasta finales del siglo pasado. El proyecto de Rebelión y particularmente de “Sublevación Nacional” del PCCh que tuvo su expresión máxima en 1986, es derrotado. No fue una derrota militar por el aniquilamiento o desarticulación de las fuerzas civiles o combativas del PCCH y las del pueblo y sus milicias…, fue una derrota esencialmente política por la desmovilización y desmantelamiento de la lucha de un pueblo sublevado. 

En marzo de 1990 en momentos que el dictador entrega la banda presidencial a un candidato civil triunfador en las elecciones presidenciales de diciembre de 1989, Cuba da por terminado el apoyo de carácter operativo militar al PCCh y al FPMR, manteniendo únicamente la solidaridad de carácter humanitario.(188) 

Conclusiones 

La Revolución Cubana y Fidel en particular, fueron decisivos en dotar de una relevante capacidad combativo militar al PCCH como nunca tuvo ni ha tenido a lo largo de toda su historia. 

Fidel fue el artífice principal en el origen y participación del PCCh, a través de sus oficiales y combatientes, en la misión combativa internacionalista cumplida por este partido, en el triunfo y posterior defensa de la Revolución del pueblo nicaragüense y en menor medida con el pueblo salvadoreño. 

La Revolución Cubana, ni Fidel como figura principal, de ningún modo condicionaría sus relaciones y su colaboración política, humanitaria, ni combativa, a las decisiones ni los diseños políticos y militares estratégicos del PCCh. Estas decisiones, claramente distantes a las concebidas por el líder de la Revolución, no fueron óbice para mantener las relaciones cordiales y el apoyo a este partido hasta el mismo fin de la dictadura. 

El apoyo combativo y técnico material de Cuba al PCCh fue cuantioso y sin condiciones, con ello se demuestra el concepto “fidelista” y martiano, de compartir lo que se tiene y no lo que les sobra. Este extraordinario y prolongado apoyo técnico militar en instrucción, traslados, en infraestructura con medios materiales necesarios para el enfrentamiento, donde destaca la operación de Carrizal, tienen relación con este singular y dilatado vínculo entre el estos militares del PCCh con las FAR y el MININT. 

Esta entrega de medios combativos está concentrada principalmente en el período de 1980 a 1986, en momentos de la Política de Rebelión Popular. Paradojalmente es la etapa de menor daño provocado por la dictadura a la militancia y direcciones del PCCh, comparada con la de resistencia no combativa, de 1973 a 1980, donde se concentran la desaparición de dos direcciones completas del partido y miles de sus militantes entre asesinados, desaparecidos, encarcelados, torturados, relegados y en el exilio. 

El respaldo político público internacional, humanitario, logístico al PCCH y a la lucha del pueblo chileno por Fidel, son demostrativos de principios indelebles de su pensamiento solidario, antimperialista, latinoamericanista y martiano de que patria es humanidad. 

Los oficiales y combatientes preparados en Cuba, fueron y son, en gran mayoría, partidarios de los conceptos principales sobre la Revolución que concibió y defendió Fidel. No obstante, comprendiendo la imposibilidad de imponerlos en su propio partido, se incorporan sin cortapisas a la lucha decisiva contra la dictadura, con la posibilidad cierta de que la propia agudización de esta, permitiría en su devenir, el pleno despliegue de todas las capacidades combativas potenciales del pueblo chileno. El destacado lugar que ocuparon determinados oficiales únicamente en las estructuras combativas del PCCh, les impidió jugar un papel mayor o influir en las decisiones políticas principales e incluso operativas tomadas en la máxima dirección de este partido, tanto en los años de agudización de la lucha y especialmente en la desmovilización y desmantelamiento posterior de todo lo construido en el terreno político militar. 

Durante el periodo combativo del PCCh y del pueblo chileno, 1980-1987, los oficiales y combatientes preparados en Cuba y en Chile, fueron los protagonistas principales de acciones combativas jamás hechas en el país, y que tendrían un extraordinario impacto en el estado político moral de ese pueblo en lucha. Por primera vez, los militares del dictador que durante años habían masacrado a luchadores del pueblo, sufrieron bajas y percibirían el impacto de la capacidad combativa adquirida por los revolucionarios chilenos. Se había puesto coto la impunidad. 

Cientos de luchadores chilenos contra la dictadura morirían a manos de sus esbirros. Decenas combatientes y oficiales cayeron en combate y algunos aún permanecen desaparecidos. 

Esta gesta del pueblo cubano quedará marcada en la historia de Chile, y en el seguro devenir de la emancipación de los pueblos; alguna vez será rescatada para ocupar un honroso sitial en la historia de la solidaridad e internacionalismo de Nuestra América. 

 

Lic. Luis A. Rojas Núñez. 

Tutor de la Tesis. Doc. Elvis Raúl Rodríguez R. Director de Investigaciones del IHC. 

 

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Sergio Apablaza Guerra, “Salvador”, Jefe de la Tarea Militar 1975-1984, Segundo Jefe de la Comisión Militar del PCCh. 1984-1986. Entrevistas realizadas en noviembre. 2007 y octubre 2018. Buenos Aires. 

Fedora Lagos. Ingeniera en telecomunicaciones ITM. Internacionalista en El Salvador. La Habana 2019. 

José Peña. Ingeniero en Tropas Radiotécnicas ITM. Internacionalista Nicaragua. La Habana 2019. 

Eduardo Toro Jara, Ingeniero Zapador. Oficial Internacionalista Nicaragua. Participa lucha clandestina en Chile. Santiago 2017 

Guillermo Garay, Oficial Artillero Terrestre. Oficial Internacionalista Nicaragua. Participa lucha Clandestina en Chile. Santiago. 2017 

Vasili Carrillo Novoa, Oficial especialista en Tanque y Transporte. Internacionalista Nicaragua. Participa lucha clandestina en Chile. Santiago 2017 

Jacinto Nazal. Miembro del CC del PCCh. Encargado de la Tarea Militar en La Habana. Cargo designado por la Dirección Política del PCCh, radicada en ese entonces en Moscú. Santiago. 2012 

Juan C. Barrera. Oficial especialista Artillería Terrestre en el Frente Sur, posterior al triunfo, ejerce como asesor de artillería antiaérea en el nuevo ejército (EPS). Jefe de Operación Carrizal en el exterior. La Habana. 2011, 2014, 2018. 

Sergio Apablaza Guerra (Salvador) Jefe de la Tarea Militar 1975-1983, Segundo Jefe de la Comisión Militar 1984-1986. Único oficial que sería miembro del CC del PCCh de 1981 a 1986. Buenos Aires 2007 y 2018. 

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Juan Antonio Painecura. Oficial de Tropas Generales. Internacionalista en Nicaragua. Jefe del destacamento guerrillero que realizó estudios exploratorios en una zona cordillerana central del país. Santiago 2018. 

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Alfredo Malbrich. Jefe de Logística del PCCh y avituallamiento transfronteras 1982- 1985. Segundo Jefe de Operación Carrizal. Santiago. 2017 

Andrés, “Hermanito”. Oficial especialista artillero terrestre. Internacionalista Nicaragua. Segundo Jefe del TMM en Chile. Participante Pleno del CC en 1979. Santiago mayo 2011. 

Augusto “Mago”. Oficial especialista Tropas Generales. Internacionalista Nicaragua. Del primer grupo que ingresa a lucha clandestina en Chile. Participa Peno de CC del PCCh en 1977. Santiago mayo 2011. 

General ® Alejandro Ronda Marrero. Enviado por Fidel al Frente Sur como jefe de un grupo de asesores cubanos a Nicaragua y como jefe de la Brigada Internacionalista. Abril 2019 

René Merino. Oficial artillero terrestre. Internacionalista Nicaragua, participante de lucha clandestina en Chile. Santiago. Noviembre 2018 

Nivaldo Contreras Oficial artillero terrestre. Internacionalista Nicaragua, participante de lucha clandestina en Chile. Santiago. Noviembre 2018 

Sergio Bahamondes. “Pedro”. Oficial de Tropas Generales. Internacionalista en Nicaragua y participante de lucha clandestina en Chile. Jefe de Operación Carrizal. Santiago. 2018. 

Evaristo Báez. Especialista en Tropas Generales. Internacionalista Nicaragua. Segundo Jefe del FPMR. Santiago. 2018 

Testimonio de José Molina Donoso. Representante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Cuba de 1987 a 1989. 

Anexo 1. 

Resumen de la intervención del General ® Alejandro Ronda, enviado por Fidel como asesor al Frente Sur, en el XIII Taller Internacional del IHC. Abril 2019. 

Fidel en su libro La Paz en Colombia fue muy modesto al explicar su participación en la lucha contra la dictadura somocista. Creo que es necesario que nuestro pueblo conozca su real papel en esta gesta. Fue un gran esfuerzo del Comandante y de la Revolución Cubana. 

A fines de 1978 y comienzo de 1979 el FSLN estaba dividido en tres tendencias que parecían antagónicas e irreconciliables. Una la denominada “Proletaria”, que apostaba a desarrollar un partido y fuerzas del proletariado para la revolución…, en un país con una débil presencia y participación de este sector. La otra tendencia era la llamada “Guerra Popular Prolongada” que se planteaba un diseño similar a la experiencia cubana con la creación de un foco guerrillero y la posterior guerra de guerrillas en la montaña. Y la última, que se denominaba en oposición a las anteriores como “Tercerista”, que asumía la insurrección popular en las ciudades, con todas las formas de lucha en todo el país, y propiciaba una política de alianzas, principalmente con la burguesía anti-somocista. 

Fidel se reúne con cada una de estas tendencias y con paciencia y perseverancia logra concertar voluntades, dirimir contradicciones y forjar la unidad entre todas. Sin lugar a dudas, Fidel hace un trabajo gigantesco por la unidad de los sandinistas. Sin ello era imposible colaborar con esa lucha y era muy poco probable que hubiesen logrado el triunfo. Todo ese proceso, lo dice el propio Fidel en su libro, está documentado. La unidad fue poco ortodoxa, tres representantes de cada tendencia forman una Dirección Nacional de nueve miembros. Sin liderazgo, la Dirección Nacional era su propio “Comandante en Jefe”. 

Por la situación internacional que se formó alrededor de la dictadura, Cuba contó con Venezuela, Panamá y Costa Rica para el traslado de fuerzas y medios. Tengo las cifras. Se envían 71 oficiales chilenos y 8 uruguayos, son profesionales formados en Cuba. Se envía artillería. Esto le da un sentido distinto a la guerra. Fidel pide la colaboración a un grupo de 49 Tupamaros del Uruguay que residían en Cuba. También suma a destacamentos de salvadoreños (30), guatemaltecos 26) y hondureños 20), además de los propios nicaragüenses, todos pequeños grupos que se preparaban en Cuba. A las organizaciones les pidió la autorización para tal propósito. A todos se les planteó que era una tarea voluntaria. Con los chilenos se reunió personalmente y los visitó durante todos los días de su preparación. Envió un emisario y cables para pedir la autorización de sus dirigentes. El traslado debió realizarse con premura, la ofensiva declarada podía lograr el triunfo o ser derrotada como había ocurrido en otras ocasiones. En total fueron enviados 208 internacionalistas entre oficiales y combatientes. Once oficiales de tropas especiales fuimos enviados como asesores y para el apoyo de diversas especialidades. 

La ofensiva final en este Frente Sur comienza el 15 de junio. Todos los oficiales chilenos y uruguayos, sin que nadie se los haya indicado, se subordinaron a los cubanos. ¿Cuál era la táctica de Somoza? Él tenía una fuerza especializada y móvil, dotada de recursos, medios técnicos y hasta helicópteros. Los guardias en las ciudades se encerraban en sus cuarteles ante el acoso de la población insurrecta y los guerrilleros sandinistas. Los guardias tenían la orden de resistir hasta la llegada de la fuerza élite que con gran eficacia y rapidez iba aniquilando cada foco de lucha. La profesionalización del Frente Sur le da un nuevo carácter a esa guerra y obligó a gran parte de esa fuerza a permanecer “empantanada” en el sur. 

Para dar una idea del papel de Fidel en la guerra misma, es preciso que conozcan, que, en medio de la lucha, una vez ya controlado y liberado un territorio en el sur de Nicaragua, Fidel se entrevista con los dos principales jefes de este Frente. Estos viajan por un día a Cuba. Los jefes nicaragüenses quedarían impresionados con el detalle que Fidel manejaba el Frente y les anunciaba probables acciones del enemigo señalando posibles lugares, vías y propósitos. Y precisamente en ese día, se produce un intento de la Guardia de Somoza por romper el Frente Sur, tal cual como Fidel se los advertía. Felizmente esos intentos, que provocaron bajas, incluyendo oficiales chilenos, fueron derrotados. 

Fidel lo señala en su libro. Por cada tonelada de armamento para los sandinistas, una quedaba en manos de los costarricenses. Las armas que se enviaron: 11 morteros 120 mm con 282 granadas, 68 morteros 82 mm con 13 mil granadas, 63 cañones 75 mm de tiro directo con 4 mil 800 proyectiles, 2 morteros 106 mm con 68 grabadas, 2 ametralladoras anti aéreas cuatro bocas 14,5 mm, 4972 fusiles FAL, 281 lanza cohetes RPG.2 y 70 ametralladoras Mag. 

En un cable enviado por Fidel el 9 de julio nos advierte sobre el gasto irresponsable y “alegre” de las municiones de artillería. Señala la necesidad de ahorrar al máximo los proyectiles, so pena de convertir la artillería en chatarra, es una cuestión ética y moral, dice, ante las enormes dificultades para hacer llegar las municiones al campo de batalla. Sin ambigüedad critica falta de realismo e irresponsabilidad en el gasto de municiones, y ante la falta de esta arma, como consecuencia la posibilidad de la derrota y la pérdida de vidas. Exige un control por cada pieza de artillería. Para finalmente señalar que no se puede decir la ausencia de la advertencia 

Finalmente, el 18 de julio, un día antes del triunfo, recibimos un cable de Fidel donde dice… y leo: Alejandro, la Guardia Nacional está desmoralizada, insistir en la necesidad de atacar inmediatamente, sin perder ni un minuto, a cualquier hora, incluso por la carretera panamericana empleando la artillería y todos los proyectiles que sean necesarios. Este es el momento óptimo y adecuado para aniquilar a ese enemigo en el Frente Sur. (Oigan lo que dice a continuación…) Prepararse para hacer prisioneros, tratarlos con el máximo de consideración humana y política, evitar terminantemente cualquier tipo de excesos. Este es nuestro Comandante en Jefe en una página poco conocida del internacionalismo de la Revolución Cubana. 

Anexo Nro. 2. 

Mapa Nicaragua. Frente Sur. 

 

 

 

Anexo 2-1 

Área Liberada Frente Sur. Una aproximación. 

 

 

 

 

Notas

1 Castro, Fidel. Discurso clausura Tricontinental 15-I-1966. Documentos de la Revolución Cubana 1966. Ciencias Sociales. La Habana. 2015 

2 Características comunes principales de las dictaduras, unidas a una previa destrucción del sistema liberal burgués. En: Cockeroft. James D. América Latina y Estados Unidos. C. Sociales. La Habana 2004. Págs. 30 a 63. 3Ver: Acerca del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. (PCC). 1976-1977. Sobre el Internacionalismo Proletario. Departamento de Orientación revolucionaria. DOR. 1976, y Tesis y Resoluciones del Primer Congreso del PCC. Política Internacional, artículo VI, en Selección de Documentos del I y II Congresos del PCC. Editora Política.1982. La Habana. 

4 Corvalán Marquéz. Luis. Del anticapitalismo al neoliberalismo en Chile. Sudamericana. 2001. Pág. 155 

5 Lavín, Joaquín. Chile Revolución Silenciosa. Zig-Zag. Chile 1987. Pág. 5 

6 En 1956 comienza en Chile el itinerario de la “economía social de mercado” (neoliberalismo) hasta imponerse en los primeros años de dictadura; primer experimento de este modelo económico en el mundo capitalista. Ver en: El Ladrillo. Bases de la Política Económica del Gobierno Militar. CEP. Santiago1992, y en: Breve Historia del Neoliberalismo. David Bremen, ver en: http://www.paginaspersonales.unam.mx/files/4031/Asignaturas/813/Archivo2.829.pdf 

7 Corvalán, Luis. “El derecho del pueblo a la rebelión es indiscutible” RDA. 3 de septiembre de 1980. 

8 Colectivo de Autores. Fragmentos de una historia del PCCh. 1912-1994. ICAL. 2008. Santiago. 

9 Desde los primeros días posteriores al Golpe Militar, con listados emitidos por la dictadura, persiguen a dirigentes del gobierno derrotado y a destacados militantes de los partidos de la Unidad Popular. Por otra parte, por diversas causas y como consecuencias del propio golpe, miles de chilenos se ven forzados a salir al exilio. Tanto estos últimos y los “perseguidos”, recibirían “refugio” en numerosos y diversos países del orbe. 

10 No se ha podido establecer la cantidad exacta de los refugiados chilenos en Cuba. Según entrevista a Rosa María López (febrero 2020) actual directora de la Casa Memorial Salvador Allende la cifra estimada es cercana a los seis mil chilenos. Asegura que, el ICAP no tiene archivos organizados, están trabajando en ello. Según Tato Aires, ex presidente del Comité de Solidaridad con Chile en tiempos de dictadura, los refugiados chilenos superaban los cinco mil. Según entrevista realizada en 2019 a “Ibraín” ex miembro del Departamento América del PCC que atendía a Chile, el dato que aporta es similar al dado por Rosa María López.

11 El Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) por decisión propia no preparó oficiales. El Partido Socialista (PS), preparó en cantidades muy inferiores a las del PCCh. Ver en: Rojas Núñez, Luis. De la rebelión Popular a la Sublevación Imaginada. LOM 2011. Santiago. Pág. 91 

12 Cuba no discriminó la preparación militar entre los partidos del Gobierno Popular. El PCCh mantuvo la preparación de oficiales y combatientes prácticamente durante todo el período de dictadura. Ver en: Ibid. Rojas Núñez, Luis. De la rebelión Popular a la Sublevación Imaginada. Pág.94. 

13 Pérez, Claudio.: La Tarea Militar del Partido Comunista de Chile. ¿Continuidad o ruptura de la Política Militar del comunismo chileno? WEB: https://scielo.conicyt.cl/pdf/izquierdas/n29/art02.pdf 

14 Frente Sur. Teatro de Operaciones Militares (TOM) dentro de otros “frentes” organizados en el país por el FSLN. Situado en la frontera sur de Nicaragua limítrofe con Costa Rica, quién, como resultado del conflicto, había situado sus puestos fronterizos diez km al interior de su territorio, quedando una amplia zona de preparación y retaguardia para las columnas del FSLN. 

15 Blanco C. Katiuska. Fidel Castro Ruz. Guerrillero del Tiempo. 1ra Parte. Cap.8 Edit. Abril. 2011. Pág. 369 

16 Ibid. Blanco C. Katiuska. Capítulo 9. Pág. 439 y 472 

17 Corvalán Lepe, Luis. Camino de Victoria. Santiago. PCCh.1971 Pág. 46 

18 Castro Ruz, Fidel. Las Crisis de América Latina, diagnóstico y soluciones. Luis Suarez. (Compilador) Edit. Política. Fragmentos discurso, 15 de enero de 1963. Congreso de Mujeres de toda América. Pág. 51 

19 Corvalán Lepe, Luis. De lo vivido y los peleado. Memorias. LOM. 1997. Pág. 83. También en Obra Cit. Millas, Orlando. Memorias. Pág. 312. Este dirigente comunista fue el principal oponente al empleo de las formas armadas de lucha contra la dictadura militar chilena (1973-1990). 

20 Allende, Salvador. Discursos. Plaza de la Revolución José Martí.13-12.1972. Ciencias Sociales. Cuba 1975. Pág.573 

21 Álvarez Vergara, Marcos. Tati Allende. Una revolucionaria olvidada. Pehuén. Santiago. 2017. Pág. 51. 

22 Andrade Ramos, Edgar. Allende y los guerrilleros del Che.: Harry “Pombo” Tamayo Villegas, Daniel “Benigno” Alarcón Ramírez y Leonardo “Urbano” Tamayo Núñez. Ver en Pág. Web “Rebelión.org”. 2-3-2015 

23 Judit Friedman. Entrevista. 2018. Santiago. Protagonista de la colaboración de numerosos profesionales chilenos durante los primeros años de la Revolución Cubana. 

24Bell, José y otros. Documentos de la Revolución Cubana 1966. Creación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad. OLAS. Ciencias Sociales. 2015. Pág. 43. 

25 Ídem. Bell, José. Fidel Castro. Discurso clausura de la Tricontinental Pág. 27. Ibid. Carta a Secretario General de la ONU de Fidel Castro tomada de Granma. Pág. 46. 

26 Allende Salvador. Discursos. Pág. 79. Ciencias Sociales. La Habana. 1975. 

27 Allende, Salvador. Discursos. 5 de septiembre 1970. Ciencias Sociales. La Habana 1975. Pág.21 

28 Corvalán Lepe, Luis. Tres períodos de nuestra línea revolucionaria. RDA 1982. Informe al Pleno del Comité Central del PCCh. 26 de noviembre de 1970. Pág. 70. 

29 Otero Lisandro. Razón y Fuerza Chile. Tres años de Unidad Popular. C. Sociales. La Habana 1979. Pág. 128 

30 Ibid. Álvarez Vergara. Tati Allende. Pág. 129 y 130. Chile en los Archivos de la URSS. Sacado de Centros de Estudios Públicos. Santiago. 

31 Ver: Bohemia Nr.50. Especial. Toda la revista está dedicada a la visita de Fidel a Chile. 10-XII-1971. La Habana. 

32 Ver: Granma y Juventud Rebelde. 13 y 14 de diciembre 1972. 

33 Ob. Cit. Suárez S., Luis. La revolución cubana…. Ver entrevista de Ulises Estrada. Fundador y vicejefe del Departamento América del CC del PCC. Páginas 59, 60 y 67 

34 Ibid. Castro Rus. Fidel. Discurso. Estadio Nacional. Santiago. 2-XII-1971. 

35 El 4 de XII de 1971, en el Estadio Nacional se hace un multitudinario acto de despedida por la visita de Fidel a Chile. En las palabras de despedida Allende dice textual: (…) solo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Ver: Discursos. Salvador Allende. Ciencias Sociales. La Habana. 1975. Pág. 235 

36 Ibid. Castro Ruz, Fidel. Discurso en el XIII Aniversario de los CDR. La Habana, el 28 de septiembre de 1973. 

37 Ob. Cit. Suarez C. Luis. Entrevista a Giraldo Mazola Collazo. Primer presidente del ICAP. Pág. 19 

38 Ibid. Suarez C. Luis. Giraldo Mazola. Pág. 20. El período de dictaduras en tiempos de Revolución Cubana es de 1964 con el Golpe en Brasil, hasta el año 1990 cuando la dictadura chilena es desplazada del poder. 

39 Entrevistas: Ibraín. Enero 2018. La Habana. Funcionario del Departamento América del CC del PCC. Entrevista a Rosa María López. febrero 2020. La Habana. Presidenta de la actual Casa Memorial Salvador Allende dependiente del ICAP. Estos funcionarios estiman que el mayoritario número de refugiados chilenos, habría estado determinado por el carácter de las relaciones previas existentes entre Chile y Cuba, y por la extrema violencia ejercida por la dictadura chilena. 

40 Ob. Cit. Suarez, Luis. Entrevista a Luis Morejón, funcionario de ICAP. Llegó a ser su vicepresidente. Pág. 427 

41 Ibid. Suarez Luis. Entrevista a Luis Morejón. Pág. 427 y 428 

42 Entrevista, correo electrónico. Estela Gelfenstein. Caracas. 2019. Administradora del Comité Chileno de Solidaridad en el período 1975-1978. Actual Memorial Salvador Allende dependiente del ICAP. 

43 Datos obtenidos de Ob. Cit. de Luis Suarez, de los entrevistados Ulises Estrada, Osvaldo Cárdenas, Luis Morejón y Giraldo Mazola. Fundadores y participes de esta gesta. Todos coinciden en el papel principal del Comandante Piñeiro y de la permanente dirección del Comandante en jefe Fidel Castro. 

44Ibid. En Suarez, Luis. Entrevista a Ulises Estrada. Fundador del VMT y DGLN del MININT, así como del Departamento América del CC del PCC. 

45Ibid. Suarez, Luis. Entrevista a Ulises Estrada. Pág. 59. 

46 Ibid. Suarez, Luis. Entrevista a Ulises Estrada. Pág. 63. 

47 Ibid. Suarez, Luis. Entrevista a Ulises Estrada. Pág. 65. “Quang Try”, localidad vietnamita donde se desarrollan los combates que marcan un hito en la derrota norteamericana en Vietnam. 30 de abril de 1975. 

48 Jaral Edelstan, embajador sueco en Chile en 1973. Protegió los intereses cubanos en Chile, y dio refugio en la embajada sueca a cientos de partidarios del gobierno derrocado. 

49 Ibid. Suarez, Luis. Resumen de datos y detalles en entrevista a Ulises Estrada. Pág. 66. 

50 Este acontecimiento que daría origen a la “Tarea Militar”, la conocerían casi todos sus fundadores, por haber sido revelada por Rodrigo Rojas, quién sería el primer encargado civil de los oficiales chilenos en la Habana. Por otra parte, el Doctor Álvarez V. Rolando, en su obra Arriba los pobres del mundo. Cultura e identidad política del PCCh entre democracia y dictadura. Santiago. LOM. 2011. Pág. 175. El autor hace referencia a los archivos históricos del PCCh donde habría obtenido esta información. 

51 Ibid. Discurso de Fidel Castro. 27 de septiembre de 1973. 

52 Entrevista vía correo con Rodrigo Morales Baltra, uno de los protagonistas de este acontecimiento. VI/2022 

53 Álvarez, Rolando. Desde las sombras. Una historia de la clandestinidad comunista. 1973-1980. LOM, Stgo. 2003. 

54 Corvalán Lepe. Luis. Informe al C.C. del PCCh. Moscú 1977. Ediciones Colo-Colo. México. 1978. 

55 Ob. Cit. Rojas Núñez, Luis. De la Rebelión Popular. Pág. 170, 171. 

56 Ob. Cit. Rojas Núñez, Luis. De la Rebelión Popular. Pág.94 

57 Rojas N, Luis. Entrevista a Sergio Apablaza Guerra, Salvador, Jefe de la Tarea Militar 1975-1984. Noviembre. 2007 y 2018. Buenos Aires. 

58 La selección, idoneidad, el género y las cantidades, fue decisión del PCCh. Cuba nunca intervino en ello. 

59 Ob. Cit. Rojas Núñez, Luis. De la Rebelión Popular. Pág.95 

60 El número corresponde a la casi totalidad de jóvenes comunistas que estudiaban medicina y estomatología. El resto de los 200 estudiantes pertenecía a otros partidos de la Unidad Popular. Entrevistas a fundadores Tarea Militar: Juan C. Barrera, Sergio Apablaza, Carlos Gil, Ernesto Ruilova, Juan Luis Vásquez. Raúl Escudero. Miguel Gajardo, José Miguel Carrera. Santiago 2007. 

61 Ibid. Entrevistados fundadores Tarea Militar. 

62 Ibid. Entrevistados fundadores de la Tarea Militar del PCCh. 

63 Entrevista a la Ingeniera en telecomunicaciones Fedora Lagos, al Ingeniero en Tropas Radiotécnicas José Peña. La Habana 2019. Entrevistas a Ingeniero Zapador Eduardo Toro Jara, al Artillero Antiaéreo Filo Garay, y al especialista en Tanque y Transporte Vasili Carrillo Novoa. Santiago de Chile. 2017. 

64 Entrevista a Sergio Apablaza Guerra (Salvador) Miembro del grupo venido desde las cárceles de la dictadura, y luego jefe indiscutido de la Tarea Militar. Buenos Aires. 2007 y 2018. 

65 Entrevista a Jacinto Nazal. Miembro de la Dirección del PCCh en Cuba. Responsable civil de la Tarea Militar. Santiago. 2007 y 2012. 

66 Ibid. Entrevistados del Primer Contingente Tarea Militar… 

67 Ob. Cit. Rojas N. Luis. De La Rebelión Popular… Acápite La Espera Fecunda. Segunda Parte. Pág. 104. 

68 Ob. Cit. Rojas N. Luis. De La Rebelión Popular… Acápite La Espera fecunda… 

69 Ob. Cit. Rojas, Luis. De La Rebelión Popular. Un Artillero. Pág. 100, y Uno de Tropas Generales. Pág. 102. 

70 Ob. Cit. Rojas, Luis. De La Rebelión Popular. Participación de oficiales socialistas: Págs. 117 y 118 

71 Ob. Cit. Castro, Fidel. La Paz en Colombia. Capítulo 9. 

72 Discurso en Moscú de Luís Corvalán el 3 de septiembre de 1980. El derecho del pueblo a la rebelión es indiscutible. En Tres períodos de nuestra línea revolucionaria”. RDA. 1982. Pág. 235 

73 Asumimos como término de la PRPM, el fin de la dictadura en marzo de 1990. Esto con independencias a su continuidad bajo otras formas, como está refrendado en congresos posteriores de este partido. 

74 Para ver detalles: Viviana Bravo Vargas. Piedras, barricadas y cacerolas. Las Jornadas Nacionales de Protestas. Chile 1983-1986. Santiago. Edit. Alberto Hurtado. 2017. 

75 Ibid. Discurso en Moscú de Luís Corvalán el 3 de septiembre de 1980. 

76 Entrevista a Jacinto Nazal. Encargado de la Tarea Militar en La Habana. Cargo designado por la Dirección Política del PCCh, radicada en ese entonces en Moscú. Santiago. 2012 

77 Entrevista a Sergio Apablaza Guerra (Salvador) Jefe de la Tarea Militar 1975-1983, Segundo Jefe de la CM 1984-1986. Buenos Aires. 2007 y 2018. Único oficial que sería miembro del CC del PCCh de 1981 a 1986. 

78 El Equipo de Dirección Interior, EDI, desde su creación en 1979 fue dirigido por Gladys Marín hasta la incorporación al país de la Comisión Política en 1984, la máxima dirección de los comunistas. 

79 Desde sus orígenes en 1982 hasta 1987, la Comisión Miliar fue conducida por Guillermo Teillier. (Sebastián) 

80 Ver diferendo de la Dirección Política con su Comisión Militar, en Ob. Cit. De La Rebelión Popular. Acápite “Razones de un Conflicto” Pág. 381. 

81 Martínez, Luis. Lo Militar y el FPMR en la política de Rebelión Popular de Masas: Orígenes y Desarrollo. En publicación: Alternativa no. 23. ICAL, Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz. Santiago 2003. 

82Para ver acciones del MIR. Ob. Cit. De la Rebelión Popular… Acápite: Un difícil despegue 1980-1982. Pág. 213. 

83 Entrevista a Guillermo Teillier. Santiago. Agosto 2007, noviembre 2018 

84Ibid. Entrevista. Salvador. Sergio Apablaza Guerra. Era el responsable por la CM de la preparación combativa en Cuba. Nov. 2018. B. Aires. 

85 Ob. Cit. XIII Taller Internacional del IHC. Abril 2019 La Habana. 

86 Valoración de Fidel de los chilenos, incluye a oficiales del P. Socialista. Ob. Cit. La Paz en Colombia. Pág. 129 

87 Ibid. Entrevista a Salvador, Jefe Tarea Militar. 

88 Entrevistas a los primeros oficiales que ingresan a Chile en mayo de 1982. Carlos Giles, Sergio Bahamondes y Miguel Gajardo. Santiago. 2017 

89 Ibid. Entrevista a Sebastián Jefe de la C.M. La cantidad de oficiales habría estado limitada por la capacidad del propio PCCh de asimilarlos en medio de las complejidades que tenía la lucha clandestina. 

90 Entrevista a Juan Antonio Painecura. Jefe del destacamento guerrillero que realizó estudios exploratorios en una zona cordillerana central del país. Santiago 2018. 

91 Entrevista a Sandra Palma. Especialista en documentación preparada en La Habana. 

92 Ob. Cit. Rojas, Luis. De La Rebelión Popular. III parte. Cap. 4. Los hombres y Mujeres de la Rebelión. Pág. 233. 

93 Entrevista a Alfredo Malbrich. Santiago. 2017, Jefe de Logística y avituallamiento transfronteras.1982-1985. 

94Ob. Cit. De la Rebelión Popular. Capítulo 4 y 5. La Rebelión con Sublevación del PCCh. 

95 Ibid. Entrevista a Salvador. Miembro de la CM. Buenos Aires 2018. 

96 Rojas Núñez, Luis. Carrizal. Las Armas del PCCh, un recodo en el camino. LOM Santiago. 2018. El libro está basado en entrevista a dos miembros de la CM, y prácticamente a todos los principales jefes de la operación. 

  1. 97. Cit. Rojas Luis: Carrizal.

98 Ibidem. Carrizal 

99 La solución negociada a la existencia de la dictadura es un complejo proceso de contradicciones políticas abordadas en múltiples investigaciones. La esencia de este proceso: Impedir el triunfo popular liderado por el PCCh y la izquierda ante una dictadura que se aferra al poder, y organizar el retorno a la democracia liberal burguesa manteniendo el modelo neoliberal instaurado desde 1975. Detalles en: Ob. Cit. Del anticapitalismo al Neoliberalismo (…) Capitulo VIII El fin de la dictadura militar. Pág. 413. Ob. Cit. Rojas Luis. De la Rebelión Popular. “Escenario electoral 1987-1988”. Pág. 391. 

100 Los fundadores de esta misión han escogido el 16 de abril de 1975, día que comenzó la Tarea Militar del PCCh, como fecha de conmemoración del combatiente Internacionalista. 

101 Entrevista a grupo de fundadores de la Tarea Militar y otros graduados en 1978. Ver en Ob. Cit. Rojas Luis. De la Rebelión Popular. Segunda Parte, cap. 1. La Tarea Militar Pág.91 

102 51 oficiales del PCCh y 20 del P.S. participan en la guerra contra la dictadura somocista. Ver en: Castro, Fidel. La Paz en Colombia. Pág. 128. En 1975, 57 fueron los jóvenes comunistas iniciadores de la Trea Militar. La mayoría de los oficiales del PCCh graduados posterior al triunfo de la Revolución Sandinista (19-VII-1979) combaten a la contrarrevolución formando parte de la misión oficial de las FAR en Nicaragua. 

103 Diez médicas y dos médicos chilenos formados en Cuba cumplieron esta misión internacionalista. Ver en Ob. Cit. Castro, Fidel. La Paz en Colombia. 

104 El primer seminario se dio en noviembre de 1977, el segundo en 1978. El tercero en 1980 del cual se conservan los siguientes documentos: El Frente Sur, La Política Militar del PCCh de 1980 y El Trabajo Combativo Militar del PCCh. Ver en Ob. Cit.: Rojas Luis. Tercera Parte. Cap. 2. Los militares en La Habana Managua. Pág. 202. }

105 En 1976 la dictadura desaparece, (sic) dos direcciones completas del PCCh, junto a cientos de dirigentes de base de partidarios del gobierno derrocado. Ver Álvarez Rolando, Desde las sombras. Una historia de la clandestinidad comunista. Santiago. LOM. 2003 

106 Gladys Marín destacada dirigente que encabezaría la reconstrucción y conducción del PCCh hasta 1990. Ver: Gladys, Marín. Testimonios. La vida es hoy. 2002. Santiago. Ed. Don Bosco. La dirección del PCCh se mantuvo en Moscú hasta 1984, no obstante, Gladys Marín continuó al frente del PCCh hasta el fin de la dictadura. 

107 Entrevista a oficiales participantes en ambos Plenos de CC del PCCh. Augusto en 1977, Andrés en 1979. Mayo 2011. Santiago. En ambos eventos no se discutió el tema de la lucha armada, ni los informes dados por los oficiales fueron debatidos. El Pleno de 1977 sólo se reconoce “un vacío histórico” en política militar, las FFAA habían sido las garantes del Gobierno Popular. En 1979 se avanza en el plano político, explícitamente admite contar con una fuerza militar propia, pero no hay planes ni perspectivas futuras. Con relación a las FFAA se define que para sacar al dictador del poder es imprescindible contar con parte de ellas. Ver Plenos del CC en Ob. Cit. De la Rebelión Popular… Pág. 187 

108 Este episodio de planteamiento de misión ha sido reconstruido por un grupo de oficiales protagonistas. Ver en Ob. Cit. De la rebelión Popular… Parte 2, Capítulo 2. Chilenos en la Guerra de Liberación de Nicaragua. Pág. 109 109Entrevista a Jacinto Nazal, miembro del CC del PCCh y encargado de la Tarea Militar, Santiago. 2012. Según su opinión, la misión internacionalista es la que propiciaría vincular a estas dos organizaciones. 

110 En Chile esta polémica fue principalmente entre el PCCh y el MIR. La más virulenta acusación fue la realizada por los comunistas al MIR responsabilizándolos, entre otras acusaciones, de favorecer o facilitar el golpe militar. Ver documento del PCCh” Caballo de Troya”” 

111 Aspectos esenciales de la historia del FSLN. Ver en: Dirección Nacional del FSLN 1978. En 50 años de lucha sandinista. La Habana. Ciencias Sociales. 1980. Pág. 69 

112 Clergé Fabra Luis. Historia de A. Latina. Algunos rasgos de la Revolución Popular Sandinista. Univ. de La Habana. 1987. 

 113 Ob. cit. DN del FSLN 1978. Pág. 77 

114 Ob. Cit. D.N. del FSLN 1978 Pág. 87 

115 Ob. cit. Clergé Fabra. Pág. 269

116 Ob. Cit. DN del FSLN 1978. Pág. 135 

117 Ob. Cit. Clergé Fabra. Pág. 277. 

118 Los resaltados son del autor para cotejarlas con las fechas de las decisiones tomadas por Fidel. 

119 Ortega Humberto. Entrevista Marta Harnecker. 50 años de lucha sandinista. Cuba. C. Sociales. 1980. Pág. 49. 

120 Ob. Cit. Fidel en La Paz en Colombia… Introducción Pág. 5 y Cap. 9 Pág. 129 

121 Ob. Cit. XIII Taller Internacional… Anexo Nro.1. Pág.1. Intervención del General® Alejandro Ronda. 

122 Ob. Cit. Fidel en La Paz en Colombia…. Pág. 128. La denominación de “brigada” que da Fidel, corresponde al de un colectivo de personas organizado para ciertos trabajos. (DRAE) No se trata de una “brigada” como estructura combativa militar regular superior al de un regimiento, con diversos tipos de armas, aseguramientos combativos y no combativos, determinado número de hombres y destinos generales preestablecidos. 

123 Los oficiales habrían solicitado ir a El Sahara Occidental con el POLISARIO, a Vietnam o a Nicaragua. En ese mismo orden. Ver entrevista a dos protagonistas de estos hechos en Ob. Cit. De la Rebelión Popular. p. 118. 

124 Previo a estos acontecimientos, Cuba había situado vía Costa Rica armas de artillería, pero sin personal preparado para su empleo. Los protagonistas al llegar a la retaguardia del frente sur, las encuentran embaladas. 

125 En los entrevistados no hay consenso en el número de oficiales socialistas convocados. Fidel en su libro La Paz en Colombia entrega la cifra de 20 en total de oficiales socialistas participantes en la guerra de liberación. 

126 Según los entrevistados, nunca se cuestionó esta decisión de reunir comunistas chilenos con uruguayos. Bastaba que lo haya decidido “el mando cubano”. Entre ambos grupos se establecieron excelentes relaciones. 

127 Según Fidel en su libro La Paz en Colombia, viajan 51 oficiales del PCCh. Dos no lo harían por tener en ese momento dolencias que se lo impidieron. Los que en ese preciso momento eran alumnos de las diferentes escuelas de cadetes no se incorporaron en esta ocasión. Después de graduados viajarían a combatir a la contrarrevolución. 128 En el aula donde se produce este acontecimiento además de Fidel, los oficiales chilenos y uruguayos, estaban: el Jefe de Tropas Especiales Pascual Martínez Gil, el Teniente Coronel Alejandro Ronda Marrero y un fotógrafo. El resto de la comitiva y personal de seguridad permanecían afuera del local. No había equipo de grabación de manera evidente ni asistentes tomando notas. La reconstrucción de lo dicho por el Comandante se hizo con entrevistas realizadas a numerosos oficiales protagonistas incluyendo los miembros de su Secretariado Político. 129Ver Anexo 2. Gráfico Frente Sur. Este TOM lo define la frontera tico-nicaragüense que va desde las costas del Mar Caribe por el este, hasta las del Océano Pacífico por el oeste. Tiene aproximadamente 200 km medidos en línea recta. Su segmento mayor, con aprox. 180 km plenamente rural y selvático, se extiende desde las costas del Caribe hasta las del gran lago Nicaragua. La carretera Panamericana que asciende desde Costa Rica bordea la costa oeste del lago internándose en territorio nicaragüense. Desde este punto cercano a la carretera como referencia, hasta las costas del Pacífico, se forma el Istmo de Rivas con alrededor de 20 km de ancho “cortado” por la frontera. En el lado izquierdo (oeste) de este istmo, adyacente a la costa del Pacifico, desde Costa Rica “sube” un terraplén hacia dos poblados rurales al interior de Nicaragua: “El Naranjo” y “El Ostional”. En el extremo derecho (este) del istmo y sobre la Panamericana, se sitúa el puesto fronterizo de Peñas Blancas, con el poblado homónimo. Es en este espacio con un frente de un poco más de 20 km, y a ambos lados de la frontera, donde se desarrollan las acciones del Frente Sur. 

130 Los combates comienzan el 27 de mayo por el camino contiguo al litoral del Océano Pacífico. Dos columnas llegan y toman El Naranjo a dos km al interior de la frontera. Las columnas que debían tomar el Ostional (a 10km) no logran cumplir su misión. Entre el 7 y el 9 de junio, posterior a fuertes combates, la Guardia Nacional con el empleo de sus tropas especiales (EEBI), aviación y artillería, logra rechazar a las columnas sandinistas y obligarlas a regresar a sus bases en Costa Rica. 

131 Ibid. Reconstrucción por testimonios del Colectivo de Oficiales protagonistas. 

132 Ob. Cit. XIII Taller Internacional. IHC. Anexo N 1. Testimonio General® Alejandro Ronda. 

133 Entrevista a Rodríguez G. Sergio. Protagonista del colectivo de oficiales, participante en el Frente Sur, y actual analista internacional. 

134 Los acuerdos Salt I y II (Strategic Arms Limitation Talks) «Conversaciones sobre Limitación de Armas Estratégicas» firmados respectivamente en 1969 y 1979 en Helsinki entre las dos potencias, 

135 La VI cumbre del Movimiento de Países No Alineados se desarrolla en el Palacio de La Convenciones de la Habana entre el 3 y el 9 de septiembre de 1979 donde Cuba es electa como su represente por un período. Los NOAL lo conformaban 92 países de diversos regímenes políticos. 

136 Castro Ruz, Fidel, en su papel de presidente del movimiento de NOAL ante el XXXIV periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, efectuado en Nueva York, el 12 de octubre de 1979, «año 20 de la victoria». 

137 Ibidem. 

138 Domínguez Reyes, Edmé. La política soviética y cubana hacia nicaragua: 1979-1989 Department of Peace & Development University of Goteborg. Sweden.

139 Ob. Cit. Castro Ruz. La Paz En Colombia. Pág.129. 

140Ibid. La Paz En Colombia: “Una brigada de apoyo fue organizada rápidamente con revolucionarios nicaragüenses, salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y uruguayos que se entrenaban entonces en Cuba, y 51 oficiales del Partido Comunista de Chile, 20 del Partido Socialista de ese país y ocho del Partido Comunista Uruguayo, formados durante años en nuestras academias militares, que fueron integrados a esa fuerza con autorización previa de sus respectivas organizaciones políticas. Diez médicas y dos médicos chilenos, militares todos, formados igualmente en Cuba, fueron enviados al Frente Sur para atender a los heridos de guerra”. Pág.128. 

141 Ibid. Entrevistas a colectivo de oficiales chilenos participantes. “Los viejos”, coloquialmente le llamaban a las autoridades tradicionales del PCCh. 

142 Ibid. Entrevistas. No hay consenso en los entrevistados. Algunos señalan que fue a la siguiente noche de estadía en Punto Cero. 

143 Ibid. Entrevista a colectivo de oficiales… 

144 Posterior al triunfo de 1979 van arribando a Nicaragua diversos grupos hasta 1988. No hay estudios de totales aproximados. Estos fueron ingresando después de 1983. En la Ob. Cit. De la Rebelión Popular…, aparece documentado un grupo de 5 oficiales y luego un gran colectivo de 42 que llegaron en el transcurso de 1984. Además, recoge el arribo de un grupo de 25 mapuches, sin fecha de ingreso, finalmente entrega un pormenorizado relato de la participación de 12 oficiales en la Ofensiva Final del FMLN en El Salvador. En el libro Guerrilla. Combatientes chilenos en Colombia, El Salvador y Nicaragua de Javiera Olivares M., (LOM 2017), da cuenta de un grupo de 27 oficiales preparados en dos años en la Isla de La Juventud, que llega a Nicaragua en 1985. Además, en el mismo texto, aparece la historia de un grupo de 21 militantes venido desde Chile y preparados como combatientes en Cuba que participaron en la defensa de la Revolución sandinista entre 1986 y 1987, con la muerte en combate de uno de sus integrantes. También esta obra da cuenta de la participación del penúltimo grupo de 22 oficiales graduados en 1987 que participan en esta guerra. Finalmente narra la formación y acciones combativas de un grupo mixto de los graduados en 1986 y otros en 1987, con 12 oficiales que participarían en la guerra de liberación en El Salvador en 1989, con la muerte de tres de sus integrantes. 

 145 Las descripciones de los combates aparecen en un folleto resultado de un estudio técnico militar hecho por los oficiales a fines de 1980: “La Guerra de Liberación en el Frente Sur”. Además, se emplearon múltiples entrevistas realizadas a oficiales participantes en esta contienda. 

146 Ibid. Folleto La Guerra de Liberación en el Frente Sur 

147 Ibid. Folleto La Guerra de Liberación en el Frente Sur 

148 Terminada la guerra se constató que la “guardia somocista” mantenía una línea intermitente de trincheras en su borde delantero, además algunos emplazamientos para el tiro con ametralladoras. Detrás prepararon abrigos cubiertos para descanso y protección. Contaban con numerosos cañones sin retroceso que movilizaban según el desarrollo de las acciones. Durante la preparación artillera se guarecían en los refugios. Una vez terminado el fuego regresaban a sus trincheras. Ver en Ob. Cit.: Folleto La Guerra de Liberación en el Frente Sur 1980. 

 149 Ob. Cit. Folleto La Guerra de Liberación en el Frente Sur. Pormenores del combate en Ob. Cit. De la Rebelión Popular. Págs. 123 y 124. 

150 Pérez, Justiniano. “EEBI, Los Quijotes del Ocaso”. Publicaciones y Distribuciones Orbis. Miami, 2008 

151 Fragmentos del trabajo en preparación, sin título aún, del General ® Alejandro Ronda sobre el capítulo de Nicaragua. Obtenido gracias al Intercambio y cotejo de información. 

152 Ob. Cit. Folleto La Guerra de Liberación en el Frente Sur. En esta actualización se contabilizaron entre 450 y 500 hombres y mujeres entre combatientes y jefes, todos con fusiles FAL. Además 12 lanza cohetes RPG2, y un número no precisado de ametralladoras MAG que se emplearon contra la aviación, dos piezas de morteros 120mm, más cuatro baterías de morteros 82mm y tres de cañones sin retroceso. 

153 Ver anexo Nro. 2 Mapa Área liberada Frente Sur.

154 Ibid. Pormenores de los combates en Ob. Cit. De la Rebelión Popular. Págs. 120 a 142. 

155 Ver Anexo 2. Mapa del área liberada. 

156 Caídos en este combate, Days Huerta Lillo y Edgardo J. Lagos Aguirre. 

157 Ver en O. Cit. Taller Internacional IHC. Anexo 1 Intervención de General Alejandro Ronda. 

158 La hipótesis más probable que expliquen la intensidad de las acciones de la EEBI cinco días antes de la huida del Dictador, habría sido asegurar el control del territorio impidiendo el avance de los sandinistas. Quince km al interior y en la costa del Pacífico, se encuentra el Puerto de San Juan, lugar que emplearía la EEBI y reconocidos somocistas para huir hasta Honduras. Ver Entrevistas a protagonistas. 

159 O. Cit. Taller Internacional IHC. Anexo 1. Transcripción textual del cable de Fidel. 

160Ibid. Entrevistas a oficiales protagonistas. 

161 Ibidem. Comentarios del trabajo en preparación del General ® Alejandro Ronda 

 162 Castro Ruz, Fidel. Discurso en el acto por el XXVl aniversario del asalto al Cuartel Moncada en Holguín, Cuba.26 de julio 1979. “(…) ¿De qué hablar, de qué otra cosa se podía hablar, qué acontecimiento más extraordinario en estos tiempos?, ¿qué hecho de mayor relevancia histórica, de mayor significado y connotación ha ocurrido en estos últimos tiempos que la victoria sandinista en Nicaragua? 

163 Ibidem. Castro Ruz, Fidel. Discurso acto 26 de julio 1979. 

164 Castro Ruz, Fidel. Discurso acto aniversario por el Asalto al Cuartel Moncada. 26/7/1980. Ciego de Ávila. Cuba 

165 Domínguez Reyes, Edmé. La política soviética y cubana hacia nicaragua: 1979-1989. Departamento de Paz y Desarrollo. Universidad de Goteborg. Suecia. 

166 Rojas Núñez, Luis. Entrevista al actual General ® Alejandro Ronda. Archivo personal. Abril 2019. 

167 Rojas, L. “Se trataba de profesores de la Academia Máximo Gómez y oficiales de Estados Mayores de grandes unidades”. Entrevista a Salvador. Jefe del colectivo de oficiales chilenos en Nicaragua. Buenos Aires. 2018. 

168 Cubadebate. Visita de Fidel a Nicaragua. Ver en: http://www.fidelcastro.cu/es/viajes/nicaragua-1980. 

169 Entrevista al oficial Juan C. Barrera. Especialista en artillería antiaérea protagonista de estos hechos: La defensa antiaérea se organizó desde todas las alturas que rodean la capital. Se instalaron, según el terreno, baterías de cañones antiaéreos automáticos ZSU 23-2 o cohetes antiaéreos portátiles C2-M. En cada batería había un oficial cubano. Como no existían radares para la detección anticipada de probable aviación enemiga, se usaron dos aviones AN soviéticos que se trajeron desde Cuba y estuvieron volando durante todo el acto, uno en el norte del país y otro en el sur. La Habana 2018. 

170 En ese entonces las normativas de las FAR para los ascensos en grados de sus oficiales estipulaban que el tiempo transcurrido en el cumplimiento de una misión, se consideraba como doble, cuando éste se prestaba en condiciones de guerra. 

171 Ibidem. Entrevista a Salvador. 

172 Entrevista a Jacinto Nazal, miembro del CC del PCCh y encargado de la Tarea Militar, quién tendría coincidencias políticas generales con los oficiales, aunque nunca estuvo de acuerdo con su retorno a Chile. Aseguraba que estos no debían entrar al país, por considerar que, en ese entonces, no existían las condiciones de seguridad ni de desarrollo de la lucha que permitieran un óptimo desempeño de sus capacidades y nivel de instrucción. Santiago. 2012 

173 La Dirección Política del PCCh, en ese entonces radicada en Moscú, como reconocimiento al colectivo de oficiales, en 1981 nombran a Salvador como miembro de su Comité Central. 

174 La DGOE capacita a los oficiales en lucha clandestina y el empleo de medos técnicos para el combate urbano. Cada grupo continuaba con su preparación política y actualización del nuevo TOM que les esperaba en Chile. 

175 Ob. Cit. en: Rojas Núñez, Luis: De La Rebelión Popular…. Y en: Olivares M. Javiera: Guerrilla. Combatientes chilenos en Colombia, El Salvador y Nicaragua. Santiago. CEIBO. 2017. 

176 Bonnefoy, Pascale. Internacionalistas chilenos en la Revolución Popular Sandinista. Santiago. Editorial Latinoamericana. 2009. 

177 Un reducido grupo de oficiales socialistas que operaron como oficiales de información para el primer gobierno post dictadura, elaboraron un listado con los nombres reales o “chapas” de aproximadamente 300 oficiales de ambos partidos. El número de combatientes es muy superior por su breve preparación y mayor frecuencia de sus grupos comparado con los oficiales. Entrevista a José Molina representante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Cuba de 1987 a 1989.La Habana 2018. 

178 Entrevistas a oficiales protagonistas. Amado Molina, Juan Carlos Barrera, René Merino, Guillermo Días, Nivaldo Contreras y Pedro Caballis. Santiago. 2018. 

 179 Ibid. 

180 Detalles de la PRPM, Ob. Cit. Rojas L. en “De la Rebelión Popular” Tercera Parte Cap. 2. Pág.185. Inicialmente el Trabajo Hacia el Ejercito (THE) por su contenido perteneció por poco tiempo a la CM. 

181 “La Política Militar del PCCH” 1981, Trabajo Combativo Militar del PCCh 1982. Documentos inéditos del colectivo de oficiales. Archivo del autor. 

182 Ibid. OB Cit. De la Rebelión Popular. Primera Parte. Cap. 2 Pág. 21. 

183 Para ver detalles: Viviana Bravo Vargas. Piedras, barricadas y cacerolas. Las Jornadas Nacionales de Protestas. Chile 1983-1986. Santiago. Edit. Alberto Hurtado. 2017. 

184 Detalles en O. Cit.: De La Rebelión Popular: Primera Parte, Cap. 2, pág. 23 

185 Detalles EN Ob. Cit. De la Rebelión Popular, Primera Parte. Cap. 2 pág. 35, Cap. 5 pág. 52. Y todo el Cap. 5 de la Cuarta Parte. 

186 Entrevista a José Molina representante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Cuba de 1987 a 1989. La Habana 2018 

 187 Se trata de la Operación de Carrizal señalada en el Cap. 1 acápite 4. 

188 Entrevista a José Molina representante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Cuba de 1987 a 1989.La Habana 2018. 

 

 

 

 

 

 

 

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