Ucrania-La historia se revierte

 

Corresponde al general prusiano Carl von Clausewitz el mérito de haber sido el primero en advertir el carácter de instrumento político de la guerra. Afirmando lo siguiente:

La guerra no constituye simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de ésta por otros medios

ya que el propósito político es el objetivo, mientras que la guerra constituye el medio, y nunca el medio cabe ser pensado como desposeído de objetivo.

Y de ahí su claro postulado: el ejército tiene que someterse siempre a la política y a las directrices de ella emanadas.

El monopolio atómico:

Desde el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, el arma atómica no ha vuelto a ser utilizada. A lo largo de este tiempo, no han faltado graves crisis en las que, la Humanidad ha podido creer que estaba ya al borde del día final. Sin embargo, todas esas crisis pudieron ser superadas sin que llegase a estallar la guerra nuclear.

Nube de hongo producto de las bombas atómicas sobre Hiroshima (izquierda) y Nagasaki (derecha), fotografía Página Web.

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, se efectuaron el lunes 6 y el jueves 9 de agosto de 1945, respectivamente. En aquel momento la opinión pública mundial no concedió una importancia excepcional a dichos bombardeos atómicos. El suceso pasó más bien inadvertido: fue visto como un episodio más de la gran contienda, algo que venía a confirmar de modo categórico la victoria de los aliados. Entre 105.000 y 120.000 personas murieron y 130.000 resultaron heridas.

Muchas personas acogieron con un suspiro de alivio la noticia de la bárbara destrucción de las dos ciudades japonesas, dando por supuesto que estos hechos iban a significar el término de la guerra a corto plazo.

La falta de reacción a que aludimos, salta a la vista, en los escritos de la prensa mundial en los días siguientes a Hiroshima, algunos de los cuales han sido recogidos por los historiadores. La mayor parte de estos escritos y comentarios se limitaron a dar cuenta del éxito de los bombardeos, sin llegar a reconocer la novedad radical de la nueva arma, ni a prever las consecuencias que la misma había de tener para el futuro del género humano.

El empleo por primera vez del arma atómica contra las ciudades japonesas fue generalmente considerado por la opinión de las naciones aliadas como una demostración decisiva del genio y de la superioridad técnica de los norteamericanos en el dominio de los armamentos. Para muchos militares se trataba solamente de un arma de una potencia enormemente superior a la de las ya conocidas hasta entonces.

Todo esto explica que, en los primeros años, el arma atómica fuese considerada como un arma de guerra normal, la cual podría ser utilizada en caso necesario. En diciembre de 1950, el presidente Harry S. Truman, en una rueda de prensa, afirmaba, que la bomba atómica era un arma como otra cualquiera y que él mismo no vacilaría en disponer su utilización si la juzgaba necesaria para defender los intereses norte americanos contra una posible agresión.

Los hechos posteriores vendrían a demostrar que las cosas no eran tan simples como esto.

De momento, la bomba atómica daba a los norteamericanos y sus aliados una superioridad indiscutible, ya que la primera experiencia atómica soviética el 29 agosto 1949, debía tardar varios años más para ser utilizada militarmente.

En estas condiciones, parece que nada hubiera impedido a los norteamericanos que impusieran su voluntad a los soviéticos.

Sin embargo, semejante planteamiento carecía por completo de base efectiva. En realidad, en aquel caso y en aquellas circunstancias, la bomba atómica no les servía para nada a los occidentales.

Un bombardeo atómico de amedrentamiento sobre el territorio soviético, a la manera de los realizados en el Japón, hubiese chocado frontalmente con la opinión pública mundial. El recuerdo de las bombas de Hiroshima y de Nagasaki, no sólo persistía, sino que era cada vez más vivo a medida que pasaba el tiempo. En aquel momento, Europa y el mundo estaban ya cansados de tantos horrores y anhelaban la paz y la reconstrucción. Una represalia atómica en tales circunstancias no era siquiera pensable: la cosa no estaba para tales experimentos.

El monopolio atómico norteamericano, se extiende desde 1945 hasta 1955, en dos etapas bien caracterizadas. La primera, es la del monopolio propiamente dicho, a lo largo de la cual los norteamericanos son realmente los únicos poseedores del arma atómica. Esto dura hasta 1949, que es cuando los soviéticos realizan su primera bomba atómica experimental. Pero hará falta que transcurran todavía unos cuantos años más para que puedan convertir ésta en un arma operacional (ponerla a la disposición efectiva del ejército). Tal es la razón de que el monopolio se extienda virtualmente hasta 1955.

Los soviéticos consiguen esta operacionalidad de su bomba en los años 1954-1955. Se sabe, por ejemplo, que en 1955 los soviéticos estaban ya en condiciones de enviar bombarderos con cargas nucleares contra los Estados Unidos de América (EUA). Por otra parte, los científicos soviéticos se hallaban más adelantados que los norteamericanos en sus trabajos para lograr lo que había de ser una mutación importantísima en la estrategia nuclear: la fabricación de cohetes atómicos.

En estas condiciones, los norteamericanos se veían obligados a respetar a los soviéticos y a contar con ellos para todas las cuestiones importantes. Se acababa el monopolio atómico norteamericano, comienza a funcionar el duopolio, es decir, el reparto del poder mundial entre las dos superpotencias.

La Crisis de Octubre de 1962:

Fue la primera vez en que la humanidad se vio al borde de la guerra nuclear, y una demostración de la valentía del pueblo cubano para defender su independencia frente a una invasión de los Estados Unidos de América.

Del 22 al 28 de octubre de ese año el pueblo cubano vivió en las trincheras, en plena disposición combativa, con plena confianza en su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y en la dirección de la Revolución, sabiendo que, ante los preparativos de invasión por los EUA, estaban defendiendo el sagrado derecho a la independencia y la soberanía.

Entonces hacía tres años y meses que había triunfado la Revolución Cubana y durante todo ese tiempo las autoridades de Washington intentaron derrocar al gobierno revolucionario en diversas formas pero fracasaron, incluyendo la derrota sufrida por la invasión mercenaria en Playa Girón, en abril de 1961.

Después de esta derrota, en los cálculos de muchos funcionarios de alto nivel gubernamental en Estados Unidos de América, la idea de destruir a la Revolución cubana por cualquier medio se convirtió en una obsesión y se comenzaron a intensificar las acciones encubiertas contra Cuba. En la preparación de estos planes se tuvo en cuenta el informe presentado por la Comisión Taylor, que había sido creada para investigar las causas del fracaso de dicha operación. Las recomendaciones de ese documento sirvieron a la administración de John Fitzgerald Kennedy para formular la política contra Cuba, pues este contenía un considerable número de recomendaciones de carácter ideológico, económico, diplomático y militar, donde el Pentágono llevaría una acción fundamental en su coordinación.

El presidente John Fitzgerald Kennedy encargó la elaboración de un programa secreto, que recibió el nombre cifrado de Operación Mongoose (Mangosta), cuyo propósito era, mediante acciones subversivas y divisionistas, socavar la economía nacional, promover entre la población el descontento y la hostilidad contra el gobierno cubano.

Con el fin de controlar esa operación, se creó el Grupo Especial Ampliado (GEA), integrado por altos funcionarios administrativos que representaban los departamentos y las agencias que intervendrían en ella. A tono con las concepciones formuladas en ese informe de la Comisión Taylor, el Departamento de Estado aumentó sus acciones dirigidas a aislar a Cuba del sistema regional y lograr la complicidad de los gobiernos latinoamericanos en su cruzada anticubana. Fue así que, mediante presiones de todo tipo, se instó a la ruptura de las relaciones diplomáticas con el gobierno revolucionario y se ejerció influencia, dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA), para que adoptaran sanciones colectivas, es así que en la VIII Reunión de Consulta de la OEA, en Punta del Este, Uruguay, el 31 de enero de 1962, la Casa Blanca logró expulsar a Cuba de ese organismo.

El aumento de las acciones contra la Revolución cubana, constituyó una exigencia permanente de la administración estadounidense a los miembros del Grupo Especial Ampliado. Esto se evidenció en los planteamientos hechos por John Fitzgerald Kennedy en una reunión del grupo, efectuada el 19 de enero de 1962, donde expresó que la solución al problema de Cuba tenía prioridad para el gobierno de los EUA sin escatimar tiempo, dinero, esfuerzo o recursos humanos. Asimismo, hizo hincapié en la necesidad de que la Agencia Central de Inteligencia (CIA), prestara una especial atención al espionaje, pues lo consideraba como una condición imprescindible para los diversos actos de sabotaje, que posibilitarían la intervención de fuerzas militares.

El 7 de marzo de 1962, la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos de América, propuso, fabricar una provocación que justificara una acción militar norteamericana y dos días después, la Secretaría de Defensa presentó un plan que podía servir de pretexto para justificar la intervención militar en Cuba.

Ese objetivo fue conocido por la inteligencia soviética y cubana y, al considerar los dirigentes soviéticos que Cuba no sería capaz de resistir una agresión militar directa de los EUA, propusieron emplazar en la Isla un contingente de tropas soviéticas con cohetes nucleares de alcance medio e intermedio capaces de alcanzar el territorio norteamericano. Estimaron que esa sería la única forma de impedir la agresión, pues ya no sería contra Cuba, sino una confrontación directa con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS). El traslado de los cohetes debía ser realizado en el más estricto secreto, dando a conocer su presencia en la Isla solamente cuando estuvieran emplazados y listos para el combate. Valoraron que los Estados Unidos de América, a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ya tenían emplazados en Europa cohetes de alcance medio nucleares que llegaban al territorio soviético, y estimaban que, ante el hecho consumado, Washington tendría que aceptar la presencia de los cohetes en Cuba, al igual que ellos habían tenido que aceptar sus cohetes en Turquía, Italia e Inglaterra.

El 29 de mayo de 1962 llegó a Cuba una delegación, presidida por Sharaf Rashídovich Rashídov, miembro suplente del Presidium del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), e integrada por el mariscal Serguéi Semiónovich Biriuzov, jefe de las fuerzas coheteriles estratégicas, y otros altos oficiales soviéticos. La delegación tenía la misión, encomendada por la máxima figura de la URSS, Nikita Serguéyevich Jruschov, de proponer al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la posibilidad de emplazar cohetes de alcance medio e intermedio en Cuba. Esta propuesta se analizó en el Secretariado de la Dirección Nacional del Partido, y se tomó la decisión de responder afirmativamente, pues se tenía la convicción de que esa medida sería un importante aporte internacionalista de Cuba al fortalecimiento del campo socialista, en su conjunto.

Con respecto al despliegue de los cohetes, los dirigentes soviéticos y cubanos partían de consideraciones políticas y militares diferentes, aunque no necesariamente contradictorias. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz alertó acerca de la necesidad de que semejante tipo de armamento fuera trasladado a Cuba al amparo legal de un acuerdo militar bilateral y sugirió la conveniencia de hacer pública la voluntad de ambos estados, pues era algo lícito y en consonancia con las normas del derecho internacional. Se advirtió a los soviéticos que esta operación, por su envergadura, más temprano que tarde sería descubierta por los servicios de inteligencia norteamericano, los que al verse sorprendidos por la presencia en Cuba de medios nucleares, podían reaccionar de forma impredecible y, sin duda, violenta. Los soviéticos, por su parte, manifestaron que el despliegue de los cohetes solo se haría público una vez que estuvieran instalados, pues hacerlo antes determinaría el fracaso de toda la operación.

Con el fin de discutir los detalles de dicho acuerdo, el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Comandante Raúl Castro Ruz, viajó a Moscú. En los días del 3 al 16 de junio de 1962 y sostuvo conversaciones directas con Nikita Serguéyevich Jruschov, y los mariscales Malinovski, y Biriuzov. Como resultado de esas conversaciones, el Ministro de Defensa de la Unión Soviética y el Ministro de las FAR de Cuba dieron inicio al cumplimiento del acuerdo militar que sería firmado y publicado cuando, en noviembre de ese año Nikita Serguéyevich Jruschov, visitara el país.

Luego del acuerdo, se llevó a cabo la Operación Anadir en los meses de julio a octubre; así, se desplegó en el país una división equipada con cohetes nucleares de alcance medio e intermedio, compuesta por cinco regimientos, tres con cohetes de alcance medio R-12 y dos con cohetes de alcance intermedio R-14. Cada regimiento contaba con ocho rampas de lanzamiento y 12 cohetes, para un total de 40 rampas y 60 cohetes.

 

Radio de acción de los cohetes, fotografía Página Web

 

El alcance de cada R-12 era de hasta 1.700 kilómetros y su potencia era de un megatón, equivalente a la detonación de un millón de toneladas de explosivos convencionales. Por su parte, los cohetes R-14 llegaban hasta 3.200 kilómetros, mientras que la potencia de su carga nuclear era de 1,65 megatones.

En los primeros días de agosto llegó, a La Habana, Alexander Alexeev, en calidad de nuevo embajador, y trajo consigo la propuesta de texto de acuerdo militar. El Primer Ministro, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, le hizo las correcciones pertinentes al proyecto y redactó una nueva introducción, en la cual se fundamentaban los objetivos políticos – acordes con las normas del derecho internacional – que daban lugar al convenio. Se precisó, además, que el acuerdo no era solo para la defensa del territorio de Cuba, sino para la cooperación militar y la defensa mutua entre los dos países. El proceso de dislocación de los cohetes y de las tropas soviéticas en el país se realizó con un alto grado de discreción. No obstante, la inteligencia norteamericana comenzó a obtener datos del reforzamiento militar, acerca de lo cual inició una gran campaña difamatoria y de repudio al legítimo derecho de la defensa de Cuba.

Ante el agravamiento de la situación, la dirección política de Cuba y, muy en especial, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, encargó al comandante Ernesto Guevara y al capitán Emilio Aragonés, viajar el 26 de agosto de 1962 a la URSS, con el objetivo de exponerle a Nikita Serguéyevich Jruschov, la necesidad indispensable de publicar el acuerdo militar y enfrentar así, resueltamente, la campaña anticubana y antisoviética que llevaban a cabo los medios de prensa y los círculos políticos estadounidenses. Aunque se recomendó que la decisión final la debieran tomar los soviéticos, pues se confiaba en su experiencia en problemas de esta índole y en que conocían mejor la correlación militar de fuerzas existentes en ese momento, Nikita Serguéyevich Jruschov, consideró que no había que apresurarse y que no era oportuno aún dar a conocer el acuerdo militar, que si la operación era descubierta, se enviaría a Cuba la Flota del Báltico.

En los Estados Unidos de América la mentirosa propaganda adquiría mayor belicosidad y su objetivo era crear las condiciones para apoyar una agresión militar directa. La posición de Cuba fue salirle al paso a las campañas de los Estados Unidos de América. La posición soviética se basó en el mantenimiento del secreto y en negar el carácter estratégico del armamento que se dislocaba en Cuba. Esta actitud soviética, criticada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, constituyó un error político grave sumamente peligroso; el engaño, unido al secreto fueron dos realidades que le hicieron mucho daño al pueblo cubano.

El 9 de octubre el presidente John Fitzgerald Kennedy ordenó incrementar los vuelos de aviones U-2 sobre Cuba, para obtener evidencias fotográficas y el 15 de octubre un equipo de interpretación fotográfica identificó en los alrededores de San Cristóbal emplazamientos de cohetes de alcance medio SS-4 (R-12). Todo ello permitió a John Fitzgerald Kennedy, presentarse ante la opinión pública como el hombre engañado. Su gobierno utilizó dicha información para justificar, ante la opinión pública internacional y sus aliados, lo injustificable: el bloqueo militar a Cuba en octubre de ese año. Por otro lado, el conocimiento del secreto le proporcionó otra ventaja: la iniciativa en el terreno militar quedó en manos de los EUA y, por tanto, podía darse el lujo de adoptar una posición u otra.

A las 19:00 horas del 22 de octubre de 1962, John Fitzgerald Kennedy se dirigió a su país y a todo el mundo, por medio de la radio y la televisión, para informar de la decisión de llevar a cabo el bloqueo naval alrededor de Cuba, el cual denominó cuarentena.

Durante el bloqueo naval a Cuba, entre los días 22 y 29 de octubre, cuatro embarcaciones que se dirigían hacia Cuba fueron detenidas en aguas internacionales, en cumplimiento de esa decisión; ellos fueron Volkerfreundschat de la República Democrática Alemana, Marucia, del Líbano, Sirius, de Grecia y Bukarest, de la Unión Soviética.

El 22, desde el Pentágono, la Junta de Jefes y Estados Mayores envió una directiva a la flota del Atlántico relacionada con las operaciones del bloqueo. Al mediodía, comenzaron a desconcentrarse los bombardeos B-47 del Comando Aéreo Estratégico (SAC), con sus cargas nucleares, en 33 aeropuertos civiles estadounidenses. Ese mismo día, se ordenó mantener el 25% de los B-52 de guardia en el aire con el armamento nuclear, situación que continuó por espacio de 15 días. El día 22 se efectuó la evacuación de todo el personal civil de la base de Guantánamo. También se decretó el estado de máxima alerta para las tropas situadas en Europa occidental y en el Lejano Oriente, así como las de sus aliados de la OTAN. Los submarinos con cohetes Polaris ocuparon sus posiciones operativas, para intimidar a la URSS y a los demás países socialistas.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ordenó, a las 15:30 horas del día 22, poner las FAR en alerta de combate, y a las 17:35 horas decretó el estado de alarma de combate para todo el país. AI llamado de la Revolución y de Fidel, el pueblo responde con valentía, firmeza y dignidad. La movilización alcanzó la cifra de los 400.000 combatientes armados, entre efectivos permanentes, de la reserva de las FAR, así como de la defensa popular. El país se preparó para enfrentar y resistir el bloqueo militar total, golpes aéreos masivos y la invasión. Todos los recursos de la nación se pusieron a disposición de la defensa de la patria amenazada.

Las unidades de la defensa antiaérea se habían situado para proteger los principales objetivos políticos, militares y socioeconómicos, en coordinación con el mando militar soviético en Cuba.

Por su parte, el gobierno de la URSS, en horas de la mañana del 23, después de escuchar el informe del Ministro de Defensa, Mariscal Malinovski, en relación con las acciones agresivas de los Estados Unidos de América, decidió poner urgentemente en completa disposición combativa a las fuerzas armadas soviéticas. Ese mismo día, dio a conocer una declaración que condenaba el establecimiento del bloqueo naval, y la intercepción y el registro de buques con destino a Cuba. Y ponen en completa disposición combativa a las fuerzas armadas de los países miembros del Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua (Pacto de Varsovia).

Todas las personas honradas del planeta alzaron su voz, para llamar a la cordura a las partes involucradas en el conflicto y evitar el desencadenamiento de una guerra mundial. En la esfera diplomática se desarrolló un extraordinario esfuerzo para tratar de evitar la guerra nuclear y resolver la diferencia por medio de negociaciones.

Fotografía Página Web.

 

El presidente John Fitzgerald Kennedy, ordenó, el viernes 26, aumentar hasta 12 veces al día las incursiones aéreas a baja altura, con lo que aumentaba el peligro de un golpe aéreo sorpresivo, esto hizo más tensa la situación.

Dado el peligro que esto significaba para la defensa del país, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ordenó, a partir del día 27, abrir fuego contra todo avión enemigo en vuelo a baja altura. Las unidades cumplieron la orden. Ese día, sobre las 10:00 horas, un U-2 fue ubicado por los medios de radiolocalización soviético. Inmediatamente, el mando de la Agrupación de Tropas Soviéticas (ATS), acatando la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, trasmitió las indicaciones pertinentes al jefe de la defensa antiaérea de la región oriental, General Mayor Georgui. A. Voronkov, y como consecuencia, fue derribado el avión espía U-2 en la zona de Banes, donde pereció su piloto mayor Rudolph Anderson Jr.

 

U-2 derribado en la zona de Banes, fotografía Página Web

 

Cuando el pueblo cubano, conoció la noticia del derribo del avión espía yanqui, lo consideró como una victoria que reafirmaba su disposición de defender la libertad y la independencia de la patria; esto representó una firme respuesta al imperialismo que, hasta entonces, estaba acostumbrado a violar la soberanía de los estados latinoamericanos sin tener respuesta oportuna.

El 28 de octubre, en Washington, se entregaba una carta del premier soviético, Nikita Serguéyevich Jruschov, para el Presidente, en la que planteaba: “Si se dieran aseveraciones del Presidente y del Gobierno de los Estados Unidos, de que ese país no participará en la invasión a Cuba e impedirá a otros que realicen actos similares y si ustedes retiran su flota, esto cambiaría de inmediato (…) Entonces cesaría también la cuestión sobre el armamento, ya que si no hay amenaza el armamento es una carga para cualquier pueblo”.

 

Nikita S. Jruschov – John F. Kennedy, fotografía Página Web

 

John Fitzgerald Kennedy, tuvo la serenidad de postergar la represalia inmediata por el derribo del U-2 , como le presionaba el Estado Mayor Conjunto, y finalmente decidieron enviar a Nikita Serguéyevich Jruschov un mensaje de respuesta: “Si he leído bien su carta, los elementos básicos de sus proposiciones – que en general me parecen aceptables – son los siguientes: Ustedes retirarán estos sistemas de armamento de Cuba, bajo la adecuada inspección por la ONU, y se comprometerán, con las debidas garantías, a no introducir, en lo sucesivo, armamento de esta clase. Por nuestra parte nos comprometemos (…): a) a levantar rápidamente el bloqueo; b) a dar garantías de que Cuba no será invadida. No veo ninguna razón que nos impida completar este arreglo y anunciarlo al mundo dentro de un par de días”.

Este paso fue dado sin tener en cuenta la posición del gobierno de Cuba y, por supuesto, sin disponer de su conformidad. Nada justificaba dicha actitud. Pero, más injustificable e indignante fue conocer, por medio de la radio y de los despachos de las agencias internacionales la decisión soviética, al respecto el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó: “[…] Hubo dos errores. Un error fue hablar de los cohetes de Turquía, era absolutamente incorrecto cambiar los cohetes de Cuba por los de Turquía; eso era una cosa inmoral y, por lo tanto, inaceptable. Segundo, era incorrecto decidir la retirada de los cohetes sin discutirlo con nosotros previamente […]”.

Cuando la dirección cubana supo del acuerdo, hecho sin consultarlos, manifestó de inmediato su inconformidad, pues la garantía de la palabra del Presidente norteamericano tenía muy poco valor en la experiencia cubana. En la tarde del domingo 28, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, planteó sus conocidos Cinco Puntos, manifestando que: No existirían las garantías de que hablaba Kennedy si, además de la eliminación del bloqueo naval que prometía, no se adoptaban las medidas siguientes:

1) Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económicas que ejercen los Estados Unidos contra Cuba.

2) Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, infiltración de espías y sabotajes.

3) Cese de los ataques piratas.

4) Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.

5) Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por Estados Unidos”.

Las demandas de Cuba eran absolutamente justas y se fundamentaban en derechos indiscutibles; el cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica, constituían una necesidad, pues esos elementos fueron ingredientes que agravaron la situación que desembocó en la crisis. La posición de principios de Cuba quedaba bien definida. Eran cinco puntos bien sencillos y sobre bases decorosas. Los gobernantes norteamericano no quisieron oír hablar de los cinco puntos, los consideraron como un programa inalcanzable en aquel momento; al mismo tiempo, exigieron la inspección del territorio cubano, como forma de verificación del compromiso soviético.

Al no permitir la inspección, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, tuvo en cuenta aspectos jurídicos y éticos. En primer lugar, que el país no estaba dispuesto a sacrificar ningún principio de su soberanía, máxime si quienes lo exigían, los Estados Unidos de América, habían violado innumerables derechos y pretendían inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba; precisamente la inspección convalidaba la pretensión de decidir qué tipo de armas Cuba tenía derecho a poseer. En segundo lugar, se trataba de exigencias desde posiciones de fuerza, a las cuales no se cedería jamás. Estos criterios fueron expuestos por el Comandante En Jefe Fidel Castro Ruz al, por entonces, Secretario General interino de la ONU, U Thant de Myanmar, cuando este visitó a Cuba los días 30 y 31 de octubre, para negociar con la dirección de gobierno cubano el desenlace de la crisis.

El 31 de octubre, en cumplimiento del compromiso contraído por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, se inició la retirada de los cohetes, a la cual no se le puso ningún tipo de obstáculo por el gobierno cubano. En lo que respecta a la verificación de esta, entre las partes, se llegó al acuerdo de realizar estas, en aguas internacionales, por medio de las fuerzas aeronavales estadounidenses, que supervisaron los cohetes colocados en la cubierta de los barcos y vigiló el desplazamiento de dichos buques hasta sus puertos de origen.

En esta compleja lucha en el ámbito internacional, el gobierno revolucionario cubano mantuvo intransigente su posición de principios, en defensa de la soberanía y la independencia del país y, a la par, supo tener la suficiente cordura y flexibilidad para impedir que los imperialistas tuvieran argumentos que justificaran una agresión militar, y planteó soluciones dignas; sin embargo, los EUA, se negaron, en todo momento, a discutir con Cuba.

La gravedad de la crisis y las soluciones satisficieron los intereses imperialistas que, en un momento determinado, creyeron conveniente no seguir en su escalada, lo cual propició la eliminación de las tensiones y el retorno a la normalidad. El 20 de noviembre, John Fitzgerald Kennedy, dio órdenes al Pentágono de poner fin al bloqueo naval. De igual forma, en la URSS y demás países socialistas, miembros del Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, se declaró el paso de sus fuerzas armadas a las condiciones de tiempo de paz. En Cuba, dos días después, se tomaron medidas similares. El desenlace de la crisis no tuvo lugar sobre la base de los cinco puntos planteados por Cuba. La solución pudo haberse encontrado sin dejarle al imperialismo las manos libres para continuar su política de hostilidad contra la Revolución Cubana.

En la Isla se cerraba este capítulo heroico, calificado por uno de sus protagonistas, el Comandante Ernesto Guevara en su carta de despedida al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuando dijo “sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días”.

La Crisis de Octubre, es una muestra de cuan cerca puede estar el mundo de la autodestrucción, de la importancia de que los actores analicen las consecuencias para los pueblos, de las movidas en el tablero de ajedrez que constituye las relaciones internacionales.

El desarrollo de los acontecimientos actuales en Ucrania es una evocación de la Crisis de octubre de 1962. Lo único que ha variado son las partes del conflicto. Aquella situación, llevó al mundo al borde de la guerra nuclear y fue considerada el momento de mayor tensión en la Guerra Fría. Además, condujo al régimen de no proliferación conformado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, Estados Unidos de América.

En la actual crisis, Ucrania tiene los siguientes conflictos internos:

La República Popular de Donetsk (RPD) es un Estado autoproclamado situado al Sur-este de Ucrania, en la región de Dombás. Su capital es Kramatorsk.

A fines de 2013, se produjo en Ucrania el Euromaidán, una ola de protestas de carácter pro europeo en la Plaza de la Independencia de Kiev, entre los principales gestores se encontraban: organizaciones sociales, la oposición política, incluido el grupo ultra-nacionalista y de extrema derecha Pravy Sektor, uno de los principales organizadores del movimiento en Kiev e instigador de los disturbios, y el partido parlamentario de extrema derecha Svoboda, la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Kiev. En las manifestaciones también participaron representantes de minorías étnicas (entre otros; rusos, tártaros de Crimea, judíos, georgianos, armenios).

A partir de noviembre de 2013, la población ucraniana se encontraba virtualmente dividida: un 38,0% de los ucranianos apoyaba una asociación con la Federación Rusa, mientras que el 37,8% prefería una asociación con Europa.

Las protestas, derivaron en la destitución por el Parlamento de Víktor Fiódorovich Yanukóvich e instala un gobierno pro europeo.

En la provincia de Donetsk se conforman grupos antieuropeos, por tener cultura asiática, algo que sucede igual en demás regiones del Sur-este ucraniano (fronterizo con la Federación Rusa), comienza así, una lucha entre el gobierno a favor de la Unión Europea y los opositores de cultura asiática.

Por su parte, Crimea región que formaba parte de la URSS, en 1954, fue cedida para su administración a la República Socialista Soviética de Ucrania (RSS), de acuerdo con el Presídium del Soviet Supremo de la URSS. Ahora que el gobierno de Ucrania se declaraba pro europeo, los políticos crimeos no aceptaron esto, por lo que promovieron un referéndum, en el que en marzo, la población de Crimea aceptó la adhesión de Crimea a la Federación Rusa (acontecimiento que el gobierno de Kiev y Occidente han rechazado).

Fotografía Página Web.

 

Después del Euromaidán, e influenciado por el referendo de Crimea del 2014, los concejales de la provincia de Donetsk votaron a principios de marzo del 2014 en favor de tener un referéndum para decidir el futuro de la región administrativa. El 6 de abril miles de personas se congregaron en protesta contra el Gobierno interino de Kiev en Donetsk. En esta ciudad, cerca de 2.000 personas se habían congregado en la plaza Lenin con pancartas antigubernamentales pidiendo la federalización de Ucrania, un referéndum y el estatus de oficialidad del idioma ruso. Finalmente, la RPD fue proclamada en la ciudad de Donetsk el 7 de abril del 2014. Ese mismo día, fue creado como órgano de gobierno el Consejo (o Asamblea) Popular de Donetsk, instalándose en el antiguo despacho el gobernador provincial. La República Popular de Donetsk consta con un parlamento popular compuesto por 81 integrantes, todos elegidos en asamblea y un gobierno formado por siete miembros.

El 2 de noviembre de 2014, tuvieron lugar las Elecciones generales de la República Popular de Donetsk de las cuales resultó ganador Alexander Vladímirovich Zajárchenko como Jefe de Estado y el partido República de Donetsk ganó la mayoría en el parlamento.

En cuanto a las Fuerzas Armadas, la República Popular de Donetsk cuenta con un Ejército compuesto mayoritariamente de milicianos voluntarios aunque también cabe destacar la presencia de antiguos oficiales del Ejército de Ucrania, quienes configuran los mandos de dicho cuerpo, subordinados al Ministerio de Defensa. La Policía de Donetsk cuenta con varios cuerpos entre los cuales se destaca la fuerza antidisturbios encargada del orden público, al mando de esta fuerza de élite se encuentra el comandante Andréi Tereshenko. El resto de los cuerpos policiales son las antiguas fuerzas policiales que tenía la ciudad, cuyo mando pasó a las autoridades del Ministerio de Interior de la República Popular de Donetsk tras su independencia del resto de Ucrania. Los pueblos de la provincia que son controlados por la República, cuentan también con un pequeño cuerpo policial para mantener el orden, dependiente siempre de Donetsk.

La República Popular de Lugansk (RPL), es un Estado autoproclamado situado al Sur-este de Ucrania, en la región de Dombás. Su capital es Sievierodonetsk.

La República Popular de Lugansk, fue proclamada el 28 de abril de 2014 en el contexto de las protestas por los opositores de cultura asiática surgidas en el Este y Sur de Ucrania en respuesta al Euromaidán. Los manifestantes exigían al nuevo gobierno de Ucrania amnistía para todos los manifestantes, un estatus oficial al idioma ruso, y un referéndum sobre el estatus de la provincia de Lugansk. Al recibir la negativa del gobierno ucraniano, el 11 de mayo de 2014 los manifestantes organizaron un referéndum por sus propios medios. El 96,2% de los votantes apoyaron la opción de independencia y creación de la República Popular de Lugansk. La participación fue del 81%. El 12 de mayo las autoridades de la república declararon su independencia. El 18 de mayo fue aprobada una constitución temporal.

La pregunta fue: ¿Apoya usted el acto de independencia estatal de la República de Donetsk?. Y las respuestas posibles fueron dos: o no. Las boletas estuvieron en los idiomas ruso y ucraniano.

De acuerdo con el artículo 73 de la Constitución de 1996 de Ucrania y el artículo 3 de la ley de 2012 sobre los referendos, los cambios territoriales sólo pueden ser aprobados a través de un referéndum si se permite que todos los ciudadanos de Ucrania participen, incluyendo los que no residen la zona.

Sin embargo, los separatistas consideran que el referendo es legal a la luz del derecho internacional, porque la declaración de independencia de un territorio fue aceptada a partir del 22 de julio de 2010, cuando la Corte Internacional de Justicia concluyó que la declaración unilateral de independencia de Kosovo no violó el derecho internacional ni la Resolución 1.244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El 2 de noviembre de 2014, tuvieron lugar las Elecciones generales de la República Popular de Lugansk de las cuales resultó ganador Ígor Plótnitski como jefe de Estado y el partido Paz para la Región de Lugansk, ganó la mayoría en el parlamento.

Desde abril de 2014 Ucrania lleva a cabo una operación contra las milicias en Donbás donde se proclamaron las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

El 17 de abril de 2014, se llevó a cabo una reunión en Ginebra, Suiza, entre los jefes de la diplomacia de la Unión Europea, Estados Unidos de América y la Federación Rusa (Catherine Ashton, John Kerry y Serguéi Lavrov, respectivamente) para consultar al ministro de Asuntos Exteriores ucraniano en funciones, Andréi Deshitsa, sobre la crisis en su país. Allí, aprobaron un documento con varias medidas para arreglar la situación en Ucrania.

La República Popular de Donetsk y La República Popular de Lugansk, declararon que ellos no habían participado en las conversaciones de Ginebra y, por tanto, no cumplirían el acuerdo.

El Protocolo de Minsk es un acuerdo para poner fin a la guerra en el Este de Ucrania, firmado por representantes de Ucrania, la Federación Rusa, la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, el 5 de septiembre de 2014. Fue firmado después de extensas conversaciones en Minsk, la capital de Bielorrusia, bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). El acuerdo, que siguió a varios intentos previos para cesar los combates en la región de Donbás, al Este de Ucrania, implementó un alto el fuego inmediato. Sin embargo, el acuerdo falló en su objetivo de cesar todos los combates en el Este de Ucrania.

El 6 de septiembre, en la noche, unidades de las milicias populares fueron blanco de fuego de morteros ucranianos en Górlivka y Makiivka, cerca de Donetsk. También fueron atacadas con lanzagranadas las posiciones de los milicianos en el aeropuerto de Donetsk, con un saldo de ocho heridos y 14 muertos en sus filas.

Minsk II es el nombre del acuerdo, firmado el 12 de febrero de 2015, en el que los gobernantes de Alemania, República Francesa, Federación Rusa y Ucrania buscaron aliviar la guerra del Donbás. La conferencia que llevaron a cabo, supervisada por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), fue organizada como respuesta al fracaso del primer cese de fuego. Algunas de las medidas acordadas incluían un alto el fuego incondicional para ser observado por la OSCE, a partir del 15 de febrero, la retirada de las armas pesadas del frente de combate, la liberación de los prisioneros de guerra, y la reforma constitucional en Ucrania.

Los Acuerdos Minsk y Minsk II, sentaron las bases para una solución política al conflicto, pero no han derivado hasta ahora en el cese de la violencia.

La guerra en el Este de Ucrania ha atraído a militantes comunistas de países del Sur de Europa como Francia o España. Los voluntarios españoles se incorporan en las filas de las fuerzas de la RPD, concretamente en el Batallón Vostok. Otros combatientes internacionalistas españoles, se han unido a las filas de la Brigada Carlos Palomino, bautizada así en memoria del joven antifascista madrileño asesinado por un militar neonazi el diciembre de 2007.

 

Internacionalistas españoles en el batallón Vostok, fotografía Página Web.

 

Durante los últimos meses se han alistado también unos 200 voluntarios comunistas llegados de la Federación Rusa (algunos de ellos miembros del Partido Comunista de la Federación Rusa) buena parte de los cuales se han incorporado al batallón Prizrak (Fantasma).

Combatientes internacionalistas que combaten en la brigada Prizrak y que posan con sus banderas de procedencia: Serbia, Novorossia, Francia y la bandera republicana española, fotografía Página Web.

 

Estos, junto con grupos de combatientes comunistas locales, han formado la llamada Guardia Roja del Donbás, con el objetivo de coordinar todas las facciones comunistas y antifascistas que luchan en el territorio.

Según palabras de Miroslav Rudenko, uno de los primeros líderes que tuvo la República Popular de Donetsk, “socialistas de países como Francia o Italia ven el Donbás como parte de su lucha contra el capitalismo y contra el poder de las multinacionales. La mayoría de voluntarios extranjeros son idealistas, lo que ayuda a nuestra gente a mantener fuerte el espíritu de lucha”. En este sentido, las autoridades locales comenzaron a recuperar la idea de las Brigadas Internacionales que lucharon con el bando republicano durante la Guerra Civil Española de 1936-39. En declaraciones hechas por Alexander Borodai – ex-primer ministro de la RPD – hizo una analogía de la guerra en el Donbás con la resistencia antifascista de la Guerra Civil española, llamando a voluntarios extranjeros de los países de Europa, América, Asia y África a alistarse en las filas en el Donbás.

En los territorios donde se encuentran las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, han sido desde hace ocho años el campo de batalla de una guerra que ha dejado, más de 14.000 muertos, como consecuencia de los constantes bombardeos ucranianos.

Disolución de la Unión Soviética y expansión de la OTAN:

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en teoría, estaba destinada a ser una garantía de seguridad de los estados de Europa Occidental ante la Unión de republicas Socialistas Soviética y sus aliados.

Como consecuencia de lo anterior, el 14 de mayo de 1955, se firma el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como Pacto de Varsovia por la ciudad en la que fue firmado, fue un acuerdo de cooperación militar con el objetivo de contrarrestar la amenaza de la OTAN, fundada en 1949.

En 1990, el entonces Presidente de la Unión de Republicas Socialistas Soviética, Mijaíl Sergueievich Gorbachov obtuvo garantías del entonces secretario de Estado de los Estados Unidos de América, James Baker, de que la OTAN no se expandiría a ningún país del antiguo bloque de países socialistas (excluyendo Alemania) ni a las fronteras rusas.

Con la disolución de la URSS, el Pacto de Varsovia quedó disuelto.

La OTAN no se disolvió, todo lo contrario reformuló sus objetivos y actividades hasta apropiarse de la seguridad de todo el hemisferio norte.

La OTAN acabó expandiéndose a catorce países del antiguo bloque de países socialistas (la antigua republica Democrática Alemana en 1990, Republica Checa, Hungría, Polonia en 1999; Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia en 2005; Albania, Croacia en 2009 y Montenegro en 2017), algunos de ellos en la frontera con la Federación Rusa.

La Federación Rusa defiende su franja de seguridad:

Ucrania comenzó su proceso de adhesión a la OTAN en enero de 2008, pero al día de hoy sigue sin formar parte de la alianza por varios motivos.

Aunque sigue presente la polarización en la población de Ucrania, el actual gobierno ha mostrado un mayor acercamiento a la alianza y desde la Cumbre de la OTAN celebrada en Varsovia en julio de 2016, el apoyo práctico de la OTAN a Ucrania se recoge en el Paquete de Asistencia Integral (PAC) para Ucrania. Además, en junio de 2017, el Parlamento ucraniano adoptó una legislación que restablece la pertenencia a la OTAN como objetivo estratégico de la política exterior y de seguridad. En 2019, entró en vigor la correspondiente enmienda a la Constitución de Ucrania con el fin de cumplir los requisitos establecidos por la OTAN en términos de respetar valores democráticos. Finalmente, en septiembre de 2020, el presidente Volodímir Zelenski aprobó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Ucrania, que prevé el desarrollo de la asociación distintiva con la OTAN con el objetivo de ingresar en ella.

Tras la confirmación por parte de la alianza que un día Ucrania formaría parte de la OTAN provocó un gran rechazo de parte de Moscú, ya que esto facilitaría a la alianza desplegar cohetes allí y apuntarlos sobre el territorio ruso. La OTAN dice que es una alianza defensiva y que tales preocupaciones son injustificadas.

Para el presidente ruso Vladímir Vladímirovich Putin, el eventual ingreso de Ucrania en la OTAN podría desencadenar una guerra entre la Federación Rusa y la alianza noratlántica por el control de Crimea.

Esta clara amenaza, hace que el gobierno ruso de marzo del 2021, en adelante, comience a realizar maniobras militares cerca de su frontera con Ucrania.

Ocasión que EUA aprovecha para mantener el mito de la amenaza rusa, con el fin de justificar la presencia de sus fuerzas en el continente europeo, la cual forma parte de sus planes estratégicos contra la Federación Rusa.

EUA no está tan preocupado por la seguridad de Ucrania y la utiliza como una herramienta para contener el desarrollo de Rusia.

Contención que llevaría a cabo de la siguiente forma; involucrar a la Federación Rusa en un conflicto militar e introducir sanciones severas, una posibilidad ya contemplada por Washington y sus aliados europeos. Para lograr lo anterior, incluir a Ucrania en la OTAN, desplegar allí sistemas de armas ofensivos e instigar a los grupos radicales ucranianos a resolver de forma bélica el problema de Donbás y de Crimea, lo que implicaría el involucramiento de la Federación Rusa.

EUA, antes del conflicto eminente, dio comienzo a la guerra cognitiva la cual podríamos definir como el arte de usar las tecnologías para alterar la cognición de los objetivos humanos”. Esto es la manipulación del cerebro, aplicado en el ámbito global, desde los individuos hasta los Estados y organizaciones multinacionales.

Los países occidentales trasladan combatientes a Ucrania bajo la apariencia de instructores, y la abastecen con armas. Según informó el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, Washington ha destinado más de 2.500 millones de dólares para apoyar al Ejército ucraniano desde 2014.

Mientras que Reino Unido optó por entregarle armas a Kiev, Washington, que lo hace desde hace tiempo, le dio luz verde a Estonia, Letonia y Lituania para que hicieran lo mismo con su armamento estadounidense.

Para camuflar lo anterior, Kiev y algunos países occidentales acusan a Moscú de acumular tropas cerca de su frontera con Ucrania.

Moscú, por su parte, ha rechazado repetidamente las acusaciones diciendo que los países occidentales quieren utilizarlas como excusa para desplegar equipos militares de la OTAN cerca de la frontera rusa.

El presidente ruso, Vladímir Vladímirovich Putin, ha tenido conversaciones telefónicas con su homólogo estadounidense, Joseph Robinette Biden Jr, donde ha expresado la necesidad para la Federación Rusa de recibir garantías fiables y jurídicamente vinculantes que excluyan la expansión de la OTAN hacia el Este.

También ha tenido conversaciones con el primer ministro británico, Alexander Boris de Pfeffel Johnson, a quien le reiteró la importancia de empezar las consultas para elaborar acuerdos que impidan el avance de la OTAN hacia el Este y el despliegue de armas que amenacen a la Federación Rusa en los Estados vecinos, principalmente en Ucrania.

El gobierno norteamericano y la OTAN, no dan respuesta positiva a las peticiones del gobierno ruso.

Apoyo militar a los gobiernos de las repúblicas de Donetsk y Lugansk:

El lunes 21 de febrero del 2022, el presidente ruso Vladímir Vladímirovich Putin, firmó el reconocimiento oficial por el cual la Federación Rusa reconocía la independencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, en el Este de Ucrania.

Los gobiernos de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, ubicados en la zona de Donbás, se reúnen y resuelven pedir apoyo militar al gobierno ruso.

El miércoles 23 a las 23:00 hora, el presidente ruso Vladímir Vladímirovich Putin, da una conferencia de prensa, donde en directo anuncia una operación militar especial en el Donbás, tras la solicitud por parte de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk de repeler la agresión de las Fuerzas Armadas ucranianas.

Las repúblicas populares de Donbás se dirigieron a Rusia con una solicitud de ayuda. En este sentido, decidí llevar a cabo una operación militar especial. Su objetivo es proteger a las personas que han sido objeto de abusos, genocidio por parte del régimen de Kiev durante ocho años”, dijo el presidente ruso Vladímir Vladímirovich Putin.

En este sentido, el presidente ruso Vladímir Vladímirovich Putin, manifestó que desde la Federación Rusa se esforzarán “por la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania, así como por llevar ante la justicia a quienes cometieron numerosos crímenes sangrientos contra civiles, incluidos ciudadanos de la Federación Rusa”.

El presidente ruso Vladímir Vladímirovich Putin, advirtió que “nadie debería tener duda de que un ataque directo a Rusia conducirá a la derrota y tendrá consecuencias nefastas para un agresor potencial”. En este sentido, Rusia no permitirá que Ucrania tenga armas nucleares, señalo.

Consecuencias económicas:

Tras esta decisión, el impacto en la economía global será enorme, asumiendo que ya estamos en momentos complejos. Esta acción bélica promoverá una tremenda migración ucraniana hacia Occidente, y lo más probable es que muchos países europeos sufrirán profundas desestabilizaciones políticas.

Ya la guerra ha provocado miles de desplazados internos en Ucrania, y refugiados en la Federación Rusa. Sobre 2.000 familias de Donetsk y Lugansk se han refugiado en la ciudad de Odesa, en el Sur de Ucrania. La ONU estimó en 19.000 y 34.000 los desplazados internos en Ucrania.

Por su parte, la Federación Rusa desplegó más de 200 puntos de recepción temporal de refugiados, en los que había 9.700 personas, incluyendo 5.300 niños. Alrededor de 12.000 permanecían en los domicilios de sus familiares y conocidos. A Rostov llegaban unos 10.000 ucranianos diariamente, sumando a los 400.000 ucranianos que llegaron y permanecieron en la Federación Rusa.

El Departamento de Ciudadanía e Inmigración de Bielorrusia, declara que han llegado cerca de 30.000 ciudadanos ucranianos a su país y precisó que se trata solo de los refugiados del Este de Ucrania. Además 150 ucranianos recibieron el estatus de refugiados y más de 400 han pedido la ciudadanía.

América latina está lejos del teatro de operaciones, pero formamos parte de una economía globalizada. Y un desajuste del mercado mundial nos golpearía más. Sin contar con los impactos políticos y las presiones que recibiremos para tomar partido en el conflicto.

Las bolsas de todo el mundo bajan, mientras se dispara el petróleo, el oro y los bonos, con sus precios al alza y sus rentabilidades a la baja.

Las bolsas europeas cotizan con descensos que han llegado a acercarse a un friolero 5%, en el que es su peor día desde junio de 2020. Aun así, al cierre, el Ibex 35 (índice bursátil de referencia de la bolsa española), ha limitado sus pérdidas al 2,86%. El Dax alemán (índice de acciones de las 30 compañías más grandes de Alemania que cotizan en la Bolsa de Fráncfort), el CAC 40 francés (índice bursátil francés) y el FTSE MIB italiano (principal índice bursátil de la bolsa de valores de Italia situada en Milán), cerraron con caídas en torno al 4%. Las bolsas asiáticas tampoco escaparon a las caídas. Las chinas de Hong Kong y Shanghái han llegado a dejarse más de un 3%, mientras que el Nikkei de Tokio (índice bursátil más popular del mercado japonés) y el Kospi (índice bursátil de Corea del Sur), cedieron en torno a un 2%.

Con todo, la peor parte se la han llevado los implicados. El índice bursátil ruso Moex, que ha suspendido todas las negociaciones durante buena parte de la jornada, ha vuelto a la actividad con su mayor caída de la historia.

En el mercado de divisas, el rublo ruso y la grivna ucraniana siguen siendo las dos monedas con peor desempeño a nivel mundial este año. De hecho, el rublo ya se mueve en mínimos de 2016 en su cruce con el dólar. El banco central ruso ya ha anunciado que está preparado para intervenir.

Camino contrario toma el petróleo, con alzas ya por encima del 8%. El barril de Brent, de referencia en Europa, supera los 100 dólares por primera vez desde 2014, mientras que el de West Texas, de referencia en EUA, se mueve por encima de los 97 dólares. El gas muestra avances del 30%. Cabe recordar que Rusia produce el 10% del petróleo del mundo y es el mayor proveedor europeo de gas natural.

El oro, sube alrededor del 0,6%, aunque ha llegado a tocar pic del 2%, en máximos de principios de 2021, mientras que el resto de los metales también siguen al alza. El aluminio se revaloriza cerca de un 3%, hasta los 3.388 dólares la tonelada en la bolsa de Londres, y ya supera sus máximos de 2008.

Los cereales acusan la incertidumbre. Los futuros del trigo y del maíz en Chicago subieron al máximo permitido por la bolsa y llevan varias horas bloqueados. El conflicto deja a los principales importadores de cultivos especialmente vulnerables, ya que Ucrania y Rusia abastecen a un amplio abanico de países que van desde Asia hasta Oriente Medio y África.

Ucrania no va a ser parte de la OTAN, se va a desmilitar y desnazificar, la Repúblicas de Donetsk y Lugansk en el Donbás serán reconocidas como tales, Crimea seguirá siendo parte de la Federación Rusa, serán arrestados y juzgados los responsables de las matanzas y bombardeos desde 2014 en el Donbás. El gobierno ruso, deberá retirar sus fuerzas militares del territorio ucraniano.

Con este marco de negociaciones deberá sentarse el gobierno de Ucrania a la mesa. Donde surgirá el tema de elecciones y deberá ser un gobierno que concilie históricas relaciones entre los pueblos que habitan el espacio de Ucrania, con la Federación Rusa.

Están por otra parte las sanciones de los EUA y la UE contra la Federación Rusa. El gobierno ruso ya previó una etapa de respuestas a estas sanciones abriéndose a otros mercados y generando condiciones que no afecten sustantivamente las condiciones de vida del pueblo ruso.

En este momento a nadie le conviene un conflicto mayor; la inquietud en los mercados es fuerte y se complica la recuperación en el contexto de la pandemia. Es un juego en el que todos pierden.

La Federación Rusa dentro del marco imperialista:

El imperialismo sigue siendo el principal peligro para la vida y el bienestar de los pueblos del mundo. Nuestros problemas, los problemas de la humanidad, tienen sus raíces en la dominación imperialista de nuestras naciones y nuestras vidas. Específicamente, esto significa los gobiernos de Estados Unidos de América en primer lugar y los gobiernos de Europa Occidental, Japón, Canadá y Australia.

Fotografía Página Web.

La Federación Rusa, aunque es un país capitalista, intimidado por los EUA, debido a su independencia (como la República Popular China, República de Cuba, República Bolivariana de Venezuela, Republica de Nicaragua) no es parte de ninguna camarilla imperialista que nos amenace. Más bien, las potencias mundiales de la Federación Rusa y la República Popular China responden a los esfuerzos del imperialismo por subordinarlas. Afortunadamente, su resistencia brinda oportunidades para que otros pueblos y países afirmen su propia soberanía nacional.

Occidente acusó a la Federación Rusa de tener motivaciones imperialistas después de que Vladímir Vladímirovich Putin, optara por reconocer formalmente la soberanía de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.

Vladímir Vladímirovich Putin, enfatizó que, en lugar de buscar recolonizar países que antes estaban bajo el control de Moscú, su gobierno, de hecho, “reconoció todas las nuevas realidades geopolíticas” en una búsqueda de cooperación con estados independientes que surgieron desde la caída de la URSS.

Incluso en situaciones muy agudas… siempre hemos actuado con mucho cuidado”, dijo, refiriéndose al tratamiento de la Federación Rusa de las cuestiones de soberanía estatal, “… partiendo de los intereses de todos los estados involucrados… y siempre hemos tratado de lograr soluciones mutuamente aceptables.

Javier Muñoz Ortiz

CITEL CHILE, MARZO 2022

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